Viernes, 29 de diciembre.”JUEGO DE PATRIOTAS” por Javier de Miguel

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La opinión por Javier de Miguel.
JUEGO DE
PATRIOTAS
Pasadas las
elecciones catalanas, el panorama político sigue incierto. Es evidente que  una participación de más del 80% de la
ciudadanía otorga una clara legitimidad a 
los resultados.
Planteadas
realmente como un plebiscito con matices, los partidos que se declaran
independentistas han obtenido la mayoría absoluta. En escaños, que no en votos.
Creo que es
obligado señalar que estas elecciones lo han sido con una ley electoral que los
sucesivos gobiernos catalanes no han querido cambiar. Cataluña es una nación,
pero no todos sus ciudadanos y ciudadanas tienen el mismo peso a la hora de
decidirlo. Lleida y Girona están sobrerrepresentadas.
Si el voto
ciudadano valiese lo mismo en toda Cataluña, los resultados habrían sido los
que siguen:
Ciudadanos:35.
JUNTS per
Cat:30.
ERC:29.
PSC:19.
CecPodem:10
CUP:6
PP:6.
El bloque
independentista tendría 65.  Ha obtenido
cinco escaños más. Espero que lo tengan en cuenta a la hora de tomar determinadas
decisiones o de hablar en nombre de una mayoría.
Por otra
parte, el Partido Popular ha mostrado en esta crisis su falta de un proyecto
político capaz de responder a la crisis que vive el conjunto de España y sólo
ha sabido mostrar sus tics más autoritarios, convertido ya en el Partido de la
Porra. La respuesta autoritaria y una justicia 
sumisa a una fiscalía dependiente del gobierno, han proporcionado al
nacionalismo catalán sus héroes y mártires y han  reforzado un relato heredero del cansino
“Espanya ens roba”.
Una batalla
electoral en la que los elementos sustantivos han sido dos proyectos de estado,
que no de sociedad.
Un repaso a
los programas electorales nos indica que tanto JuntsperCat como ERC  dedican la mayor parte de sus programas a
reconstruir la vía hacia la indepencia. Esto en los programas, pues en la
campaña electoral ha desaparecido el proyecto de sociedad, educación pública o
privada, sanidad, servicios sociales; en un ámbito tan importante como la
educación, no aparece la opción de priorizar o no la escuela pública,
únicamente la CUP habla de retirar la financiación a la enseñanza privada. Da
igual, a la hora de hablar de alianzas, los programas electorales han
desaparecido.
La práctica
totalidad de los análisis posteriores a las elecciones lo han sido en relación
con el eje nacionalista, español o catalán, sin matices; quienes han intentado
presentar un proyecto, no ya de estado, sino de país, han sido claramente
derrotados.
Y es que el
eje al que no se le dedica atención es el que que se identifica como
izquierda-derecha, la vieja lucha de clases.
Y ahí es
donde la izquierda casi desaparece. Los dos primeros partidos son de una
derecha rotunda, un CIUDADANOS ultraliberal y un Puigdemont representante de
los gobiernos que han competido con el PP a la hora de recortar servicios
sociales, un Puigdemont que pedía cárcel para la ciudadanía que rodeó el
Parlament, que representa al partido colider con el PP en la corrupción. Un
Artur Mas cuyo gobierno recortó un 16,7% los presupuestos educativos.
Una CUP que
se declara anticapitalista, bien, pero que si tiene que decidir, decide
únicamente en clave nacionalista y que ha sufrido un batacazo.
Un PSC que se
alía con lo más retrógado de la vieja democracia cristiana que se opone a
derechos sociales, entre otros el aborto, el matrimonio homosexual…
Y por último,
Cec-Podem. La izquierda que presentando un programa electoral de proyecto de
país, ha sufrido un importante retroceso. Que ha sido poco claro en momentos
del procés, con contradicciones y vacilaciones.
Y es que el
nacionalismo, cualquiera, viene demostrando la capacidad de ocultar tras las
banderas los proyectos, difuminándolos. Y ante ese hecho, la izquierda se
muestra incómoda. Sobre todo ante los nacionalismos periféricos, como
expresión, opino, de un espejismo heredado desde los viejos tiempos de la
transición, cuando las reivindicaciones de carácter cultural, lingüístico y
político jugaron un papel de oposición a la dictadura.
Y, ¿qué
hacer?. Desde la izquierda, reconocer la derrota, clarificar el proyecto, no
dando un plus de “progresismo”por ser nacionalista a quien no lo sea.
En la
construcción de un nuevo país, la izquierda y fuerzas nacionalistas tenemos un
largo camino en común a recorrer; pero debemos dejar claro que si es cierto que
España no puede convertirse en una cárcel de pueblos, sólo desde la unidad y la
solidaridad entre esos pueblos podremos conseguir una nueva Constitución que
garantice el derecho a decidir, sobre federalismo o independencia, pero también
sobre monarquía o república, sobre derechos sociales..
Por cierto,
mientras tanto, el PP anuncia que va a subir el presupuesto de defensa un 80%
en ocho años. Podrá tener el apoyo de Puigdemont que plantea una Catalunya
integrada en la OTAN.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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