‘Una de cal y dos de arena’ por Joaquín Soler

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Podemos elegir dos caminos, el estoicismo de Lucio Annea Seneca en busca de la virtud del sabio como bien supremo o invocar al dios Jano, Ianos. Aunque siempre he preferido a los dioses griegos. Jano es el dios romano de los comienzos, los portales, las transiciones y los finales. Ayuda a tomar decisiones sabias, sus dos caras simbolizan: la visión del futuro y del pasado a la vez. Bajo su protección el próximo enero tendremos la investidura de Pedro Sánchez y un nuevo gobierno, no hay otro camino para no caer en el Averno.

“Es posible que las observaciones que voy a hacer hayan sido ya formuladas, y tal vez en más de una ocasión: que sean nuevas o no, me preocupa menos que saber si son ciertas.”

Jorge Luis Borges

De la calle Marina, sede de los Comunes en Barcelona, ¿al Ministerio de Marina? Otros problemas se han solucionado. Fernando de los Ríos, Nicolau d’Olwer y Marcel·lí Domingo, desde el gobierno provisional de la República en abril de 1931, conseguían cambiar la republica catalana de Francesc Macia por la Generalitat, antes de la aprobación de la Constitución republicana. Manuel Azaña en junio de 1933 en su último gobierno, nombra a Lluís Companys Ministro de Marina. Adolfo Suarez en septiembre de 1977 pacta con Josep Tarradellas en el exilio, restablecer la Generalitat, antes de la aprobación de la Constitución y el Estatut de autonomía.

¿Estamos en un momento más difícil? Creo que no. Sabemos que levantarse contra el gobierno establecido en Madrid significa alcanzar el poder del Estado, mientras que hacerlo en la periferia, como en Barcelona, supone intentar destruir el Estado y no conseguir nada. Hay solución para todos los males que azotan España. Ahora se está trabajando por un pacto de gobierno viable, entre encajar las piezas del Tangram y el equilibrio del Jengen, pero puede acabar en una partida de tute con final de domino al doble seis sobre la mesa.

“El azul del mar inunda mis ojos,
el aroma de las flores me envuelve,
contra las rocas se estrellan mis enojos
y así toda esperanza me devuelve.
Malos tiempos para la lírica”.

Esta canción del grupo gallego Golpes bajos es del álbum de 1983. Evoca un poema de Bertolt Brecht “Malos tiempos para la lírica”, escrito en 1939 con los jinetes del nazismo y del fascismo cabalgaban sobre el futuro de los pueblos sometidos al peso de las agilas imperiales.

Otros jinetes desbocados recorren Europa. Angustiando a la gente corriente y común, por el cambio tecnológico, la emigración, la precariedad laboral, la emergencia climática y la identidad cultural.  Los nacionalismos de derechas lo están gestionando con éxito, porque aún no existe otra alternativa, un proyecto común de las izquierdas. Recuperar la tricolor: rojo, verde y violeta, que nos devuelva la esperanza. Como ejemplo: en el Reino Unido el éxito del brexit y el fracaso del laborismo de Jeremy Corbyn.

Los republicanos que luchamos por el federalismo nunca nos hemos rendido. El federalismo es el único camino para recoger la diversidad. Es la estrategia política que teje complicidades con todos los pueblos España, donde podamos trabajar hacia un futuro en común.

Para acabar, el recuerdo a un cantautor, poeta y político que nos dejó muy pronto:

“Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar.

Hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en nuestro caminar…

Somos igual que nuestra tierra, suaves como la arcilla, duros del roquedal…”

José Antonio Labordeta

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