‘Una de cal y dos de arena’ por Joaquín Soler 23.11.2019

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En esta campaña permanente que llevamos con gran frenesí por las tierras de España, han sacado de paseo cara al sol al exgeneral Franco y han entrado los visigodos con la biblia de Recaredo en el Congreso. La izquierda no ha sido capaz de ponerse de acuerdo cuando estábamos a 11 diputados de la mayoría, ahora con 155 y a 21 diputados, sí que se puede, aunque un poco peor.

“Es conocido de todos que el revolucionario más radical se convierte

en un conservador el primer día después de la revolución.”

Hannah Arendt

He repartido propaganda en las plazas, en el metro, enganchado carteles de noche y apoderado de día en el instituto. Y la gente preocupada me decía: otra vez os damos nuestro voto, pero en las próximas elecciones estarás solo. Necesitamos que el preacuerdo del abrazo se materialice en un gobierno de progreso que ponga en marcha el país.

Los griegos conocían el mito que explicaba el origen de los males que azotan la tierra, fue la tinaja que regalo Zeus a Epimeteo y Pandora su mujer, está la abrió para conocer su contenido, y de ella salieron todos los males, pero del fondo también salio la esperanza, que nos devuelve la confianza en un futuro mejor.

“Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada

          y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,

          al final de la partida no pudisteis hacer nada,

          y bajo los adoquines no había arena de playa”

Ismael Serrano lo cantaba en 1997 en el álbum “Atrapados en azul”, verdaderamente estamos atrapados y empantanados, pero no en un cielo o un mar azul. El procés no sé lo que buscaba, pero no era la República de Weimar ni el movimiento cultural de la Bauhaus, lo que tenemos es la republica bonapartista en Waterloo y la noche de los contenedores rotos. Debajo de los panots de las aceras de Barcelona, no había arena de playa, estaban escondidos los votos de Vox que han emergido con fuerza en los barrios populares y pobres de muchos ciudades y pueblos de España.

Estamos con las mareas reguladas por las fases lunares, que ayudan a navegar a los buques, protegen la fauna marina, regeneran las playas y los arrecifes. Defienden los derechos sociales: las pensiones, la escuela, la vivienda, la sanidad y la dependencia. El tsunami es un movimiento violento del mar, que deja una huella de destrucción. Hemos de conseguir un espacio de libertad pública en que la gente corriente y común, tenga control de los asuntos del bien común.

Para acabar, la voz de un poeta de Granada que nos dejó demasiado pronto:

 “Con muy pocas palabras,

sin apenas verdades,

con algunos deseos,

el camino, la casa,

los amigos leales,

porque no volveremos.”

Rafael Juárez Ortiz

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