“Una de cal y dos de arena” Manuel Fernández Márquez

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“Una de cal y dos de arena” Manuel Fernández Márquez

A petición de la Coordinadora 14 d’abril el Ayuntamiento de Sant Adrià del Besos ha inaugurado, el sábado 4 de septiembre, una placa de memoria en el lugar que fue asesinado. Memoria histórica de lucha a pie de calle, reivindicación a vida o a muerte, no en despacho o en salón.

Manuel Fernández Márquez 27 años, Manuel García Caparros 19 años, Yolanda González Martín 19 años, Cipriano Martos Jiménez 31 años, Pedro Patiño Toledo 33 años, Enrique Ruano Casanova 22 años, Francisco Sauquillo Pérez del Arco 30 años, Javier Verdejo Lucas 19 años y tantos y tantos otros, cada uno con su nombre y apellidos. Centenares de trabajadores, sindicalistas y estudiantes asesinados durante el franquismo y la modélica transición. Héroes anónimos la mayoría olvidados, pertenecientes a sindicatos y formaciones políticas combativas, dispuestos a luchar por la justicia y la libertad.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños,

          haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

Eduardo Galeano

Miraba una fotografía de Manuel, es en blanco y negro de los años 70, con las esquinas recortadas. Un hombre mirando con una sonrisa franca al fotógrafo. Un rostro feliz de un joven corriente vestido con americana oscura y corbata. Tiene el pelo rizado y lleva un clavel en la solapa, quizás del día de su boda. Un hombre que no pudo terminar su jornada laboral, que no pudo besar a su mujer y a su hijo pequeño. Un hombre que no sintió como aquella dictadura se terminaba en blanco y negro en una cama de hospital en Madrid. Un hombre que no vio la sangre derramada para dejar atrás el franquismo y conseguir una transición con una democracia tutelada.

Algunos acontecimientos del año 1973 marcaran el final del siglo XX. Están relacionados entre si y son de plena actualidad en estas fechas. El 29 de mayo Estados Unidos se retiró de Vietnam del Sur, hace una semana abandonaba Afganistán después de 20 años. El 17 de octubre se produce una crisis energética a escala mundial, estos días el precio de la electricidad se ha doblado. El 20 de diciembre murió en atentado el Presidente del Gobierno el almirante Luis Carrero Blanco, aun hay nombres franquistas en las calles de Madrid después de 46 años.

Hay un hilo conductor entre ellos. Manuel trabajaba para un prestamista de Construcciones Pirenaicas. En la obra de las tres chimeneas, para la central térmica del Besos de la empresa Fuerzas Eléctricas de Catalunya. Hoy las chimeneas son testigos mudos de lo que sucedió aquellos días, esculturas de hormigón que vigilan desde la playa la línea del horizonte.

Siguiendo el hilo, COPISA era una filial de FECSA empresa fundada, en 1952, por el banquero franquista Juan March, por la compra fraudulenta y especulativa de la Canadenca. Las reivindicaciones obreras venían de lejos, en febrero de 1919 la huelga de la Canadenca paralizó la actividad industrial en Catalunya, consiguieron la jornada laboral de 8 horas, el seguro medico, readmitir a los despedidos y otras reivindicaciones laborales.

Desde los años sesenta se había incrementado las protestas en la calle. En 1973 la carestía de la vida movía las reivindicaciones de la lucha obrera que pedían: un aumento salarial, una jornada laboral de 40 horas, cobrar el salario íntegro en caso de enfermedad y tener derecho a reunirse en la empresa. La huelga no estaba permitida y la represión era muy dura. A principios del mes de abril las calles y las plazas olían a primavera. La muerte vino temprano entre las olas que bañaban la arena y las traviesas de madera de las vías. El martes 3 de abril, Manuel cayo por un disparo frente a los railes del tren en Sant Adrià. Al conocerse la noticia la protesta se extendió con rapidez por toda la zona paralizando toda la actividad laboral y comercial.

“Morir en el mar,

          donde las olas rugen en tu cabeza

          y el agua balancea tu cuerpo

          como un barco perforado”.

Abdel Wahab Yousif

fue un joven poeta sudanés que, en agosto de 2020, murió ahogado en el Mediterráneo cuando la lancha neumática repleta de inmigrantes en la que viajaba se hundió frente a la costa Libia.

Posteriormente otro mes de abril, pero de 1979, el  nuevo ayuntamiento de Sant Adrià recién elegido en las urnas, decidió cambiar los nombres de las calles franquistas. La avenida del Capitán General de la armada Carrero Blanco, en la Mina, se llamará desde entonces calle de Manuel Fernández Márquez.

Hoy nuestras banderas rotas en las luchas ondean al viento. El tiempo derrota a los hombres y los nombres de las calles son olvidados. Por eso estamos aquí año tras año, quizás somos pocos, quizás estamos divididos no lo se. Pero no olvidamos la memoria de todos los que lucharon y dieron su vida por la libertad. Seamos serenos y alegres, valientes y osados, como dice la letra del himno de Riego y probablemente el futuro será nuestro.

Salud y República a todos.

Por: Joaquín Soler, arquitecto, vocal de la Junta Federal de Unidad Cívica por la República UCR.

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