Trabajador@s en lucha 26.03.2019

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La semana pasada hablamos de la utilización de los falsos autónomos por parte de las empresas de transporte y mensajería. Hoy vamos a dar una vuelta de tuerca más y vamos a hablar de en qué momento otras grandes empresas de distintos sectores se dieron cuenta de que cómodo resultaba deshacerse de sus plantillas de trabajadores por cuenta ajena con la excusa de que solo estaban externalizando servicios ajenos a su actividad principal para centrarse en lo verdaderamente importante para su negocio. En realidad lo único que estaban haciendo era desentenderse de las obligaciones contractuales con sus trabajadores para olvidarse de cosas tan banales para ellos como las jornadas de trabajo, las bajas y las vacaciones de sus trabajadores/as y sobretodo la incomodidad de tener que negociar convenios colectivos con sus representantes, que lata, que anticuado resulta en una sociedad tan avanzada como la nuestra según exponen sus gurús en todos los foros donde exponen sus maravillosas teorías.

Así, asistimos a la práctica desaparición de plantillas como la de Telefónica, el más claro exponente de esta nueva práctica. De 65000 empleados a los 5000 0 6000 en la actualidad. El gurú de turno, César Alierta, privatizador de Tabacalera, donde además de cobrar un suculento salario, engordó su patrimonio gracias a una serie de operaciones bursátiles utilizando información privilegiada sobre el momento de la privatización utilizando a un sobrino de testaferro. En cualquier otro país, hubiera sido condenado por varios delitos. Aquí, en España, gracias a ese sistema de justicia tan bien domesticado por la clase política y financiera, se fue de rositas a la presidencia de Telefónica, donde a cambio de este favorcito, ha ido recolocando a todos los políticos que abandonan la dura vida del parlamento para engrosar consejos de administración de antiguas empresas públicas. Pero a lo que íbamos, que con tanto listo se me va el santo al cielo. Según el sr. Alierta, la comercialización de los productos no forma parte de su actividad principal, así que la dejan en manos de una empresa de Call Center, que solamente en España ocupa a más de cien mil trabajadores/as con contratos de miseria y jornadas maratonianas, ya que trabajan para todas las empresas del sector y algunas más de otros sectores. El mantenimiento de las redes tampoco forma parte de su actividad principal, así que utilizamos falsos autónomos, una fórmula que se extiende también para el servicio de colocar líneas nuevas en domicilios y hacerse cargo de las averías. La contabilidad de la propia empresa tampoco formaba parte según el sr. Alierta de la actividad principal, así que ese trabajo lo cubren con algunos jefes de la empresa y una partida de becarios y eventuales contratados o bien por una ETT o bien por una empresa pantalla de la propia Telefónica. Así que llegados a este punto, os preguntaréis ¿Cuál es la actividad principal de Telefónica según su antiguo presidente? Pues evidentemente, sólo la gestión de la compañía al más alto nivel: presidente, Consejo de Administración con todos los políticos de turno gozando de una plácida jubilación dorada y los más altos ejecutivos, esos que se inventan la ingeniería financiera que les permite aprovecharse de los 15 o 20 millones de clientes cobrando precios abusivos por los servicios que prestan. Eso sí, todos ellos con contratos de alta dirección, esos que superan con mucho las seis cifras y blindados convenientemente independientemente de los resultados económicos de los ejercicios.

Así que gracias solamente al buen hacer de una persona, el sr. Alierta, aupado tanto por los gobiernos del PP como del PSOE, dos auténticas joyas como Telefónica y Tabacalera, que todos los años contribuían a llenar las arcas del Estado con pingues beneficios y que nos pertenecían a todos los ciudadanos/as, han pasado una a engordar los bolsillos de cuatro facinerosos y unos cuantos políticos, aunque se me hace difícil pensar que no hayan contribuido también a la organización de algunas campañas políticas, y la otra, Tabacalera, ha desaparecido absolutamente en manos de Imperial Tobacco. Enhorabuena a todos los responsables de semejante barbaridad.

Lo malo de todo esto, que como dice el refrán aquí todo se pega menos la hermosura, así que muchos otros sectores han copiado esa fórmula maravillosa, las grandes cadenas de hoteles. El servicio de cátering, o cocinas y cafeterías al uso no forman parte de la actividad del hotel. El servicio de limpieza de las habitaciones suponen que tampoco, vivan las externalizaciones y las ETT, si hasta el pobre sr. Rajoy pensaba hasta hace un año que las habitaciones se limpiaban automáticamente, tuvo que reunirse con las representantes de las Kellys para que le sacasen de su error. Así que ¿qué actividad es realmente la principal de un hotel? Porque la reserva está ahora en manos de tur operadoras y páginas web. Pues fácil, que parece que os caigáis ahora de un guindo, La alta gestión, la alta dirección.

¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Que solamente los trabajadores/as somos un elemento secundario en las grandes organizaciones, morralla, carne cañón, sujetos prescindibles, hay esclavos/as de sobra en el mundo, Solamente ellos, los magníficos, los que han llegado arriba de la pirámide merecen la recompensa máxima: ellos veranean más, tienen más coches, más casas, sus hijos merecen estudiar en las mejores universidades del mundo, ellos comen más, cagan más, por eso necesitan tantos pisos con tantos baños. Los obreros no merecemos nada, nuestros hijos no son merecedores de ninguna educación especial, a fin de cuentas quieren que sean obreros como sus padres y madres, no tienen por qué ocupar los espacios reservados para sus vástagos. Esta es la gentuza que nos gobierna y quienes ocupan la alta dirección de los grandes grupos corporativos y fondos de inversión. ¿Hasta cuándo? Hasta que nos demos cuenta de una vez y parafraseando a Alberti galopemos y galopemos hasta enterrarlos en el mar.

Por cierto, Ciudadanos presenta como número dos a Marcos de Quinto, expresidente de Coca-Cola España, el mismo gurú que mientras cerraba plantas en nuestro país se domiciliaba en Portugal para huir de la dura carga impositiva española. Ahora se domicilia rápidamente en España para poder presentarse a las elecciones. Un patriota, vamos. Alega que podría haberse ido a Dubái para no pagar nada. Pues joder que suerte han tenido los de Dubái, que se han librado de semejante personaje.

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