“Santiago, la gran leyenda áurea” por Arturo del Villar

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El rey católico nuestro señor Felipe VI, que todos los años renueva el falso voto al apóstol Santiago, una de tantas supercherías inventadas por la clerigalla catolicorromana para hacerse con el dinero de los crédulos infelices, inauguró este 3 de junio de 2021 el I Congreso Mundial Xacobeo. Se celebrará durante tres días en Santiago de Compostela y en Padrón. Lo organiza la Academia Xacobea, creada en 2017 para que no decaiga la superstición en torno a unos imposibles restos del cuerpo del apóstol Santiago, supuestamente conservados en la catedral.

Que en la Edad Media se hicieran peregrinaciones a Compostela para darse un cabezazo con una estatua y creer que esa ridiculez produce indulgencias se comprende, pero que todavía en el siglo XXI se mantenga el fanatismo es incomprensible, cuando el ingenio humano ha llegado a la Luna y a Marte y ha enviado naves aeroespaciales por el Universo. Hay que tener en cuenta que Compostela está en el reino de España, y eso lo explica todo.

El género humano continúa siendo bobalicón, admite con seguridad las ideas más absurdas, como hemos visto en estos días en relación con las vacunas, y niega las evidencias. Sigue habiendo personas sostenedoras de la teoría de que nuestro planeta es plano, o niegan que alguien viajase a la Luna, y en cambio aceptan peregrinar a Compostela para darse un croque con una pequeña imagen que sabemos no representa al maestro Mateo, pero aunque sí lo representante carece de lógica darle un cabezazo.

El sectarismo es un negocio muy productivo, y la Iglesia catolicorromana es maestra en el arte de embaucar a incautos con descripciones del reino de los cielos y del infierno de los condenados. Este año 2021 está declarado santo en Compostela, al celebrarse en domingo la festividad conmemorativa del apóstol, el 25 de julio. ¿Qué misterio encierra el hecho de caer en domingo el 25 de julio? No lo han explicado nunca los papas romanos, pero cuando eso sucede declaran el año santo, lo que permite a quienes peregrinan a Compostela durante ese tiempo ganar la indulgencia plenaria, es decir, una indulgencia que perdona automáticamente todos los pecados cometidos durante toda la vida, porque los papas poseen esa facultad. No hace falta explicar que el peregrino tiene la obligación de entregar un óbolo a la catedral para que el milagro se produzca, pero ¿quién no daría voluntariamente unos dineros a cambio de asegurarse la salvación eterna?

En 1517 se peguntó Martín Lutero, en una de sus 95 tesis, por qué si el papa afirma tener la potestad de perdonar todos los pecados de todos los seres humanos, por qué no la aplica para que todos los cristianos se salven, mucho mejor que obligarles a comprar indulgencias para alcanzar así el perdón, mediante el soborno a Dios. Como el papa carecía de argumentos para responder, lo excomulgó, y así se produjo la Reforma de la corrupta Iglesia catolicorromana. Sin embargo, continuamos preguntándonos por qué el hecho de viajar a Compostela se convierte en un medio para conseguir la indulgencia plenaria que permite ir al reino de los cielos, en clase turista será, caso de que sí sea cierta la promesa, lo que no está demostrado.

Este cuento le viene muy bien a la Iglesia catolicorromana, porque le permite conseguir unos ingresos extraordinarios gracias a los peregrinos agradecidos, y también beneficia a las autoridades civiles, debido a que los peregrinos se gastan mucho dinero en alojamientos, restaurantes y tiendas de recuerdos. La coincidencia de intereses eclesiásticos y comerciales favorece la continuidad del mito, convertido en un lucrativo negocio seguro.

Santa fantasía

La leyenda urdida en torno al cadáver del apóstol Santiago es absolutamente increíble, pero al tratarse de una sucesión de milagros no hay que buscar realismo, puesto que si lo hubiera no sería milagro, y los fanatizados peregrinos necesitan hechos fabulosos. Un libro escrito en el siglo XIII por Jacobo de Voragine, y reeditado todavía, titulado Leyenda áurea, relata vidas asombrosas de santos. Ninguno cuenta con una leyenda tan increíble como el apóstol Santiago, y sin embargo en el tecnificado siglo XXI de la era cristiana continúa habiendo sectarios fanáticos que la admiten. Es la más áurea de las leyendas, la que más beneficios económicos proporciona a las exhaustas arcas vaticanas, después de pagar tantas indemnizaciones a causa de la incontenible pederastia de los lujuriosos clérigos.

Explica la leyenda que el apóstol Santiago, apodado el Mayor, llegó a Finisterre en vida, para predicar el cristianismo. Después regresó a Jerusalén, en donde fue decapitado el año 44 por orden del rey Herodes Agripa I. Sus discípulos recogieron cabeza y tronco para llevarlos a enterrar en Finisterre, se ignora el motivo de ese capricho, estando tan distantes las dos localidades. Milagrosamente el cuerpo se mantuvo incorrupto, durante los siete días de navegación en una barca de piedra insumergible, que es un navío igualmente milagroso. La barca atracó en Iria Flavia, actual Padrón, en donde por este milagroso acontecimiento se clausurará el Congreso.

Pero al depositar los dos trozos corporales apostólicos en un sarcófago de piedra se descompusieron, lo que no había sucedido en la piedra de la barca. Por ese motivo cuentan que solamente se conservan unos huesos. El asunto se complica porque al fallecer los discípulos viajeros, otros discípulos suyos colocaron sus cadáveres junto a los huesos de su maestro, y así no se sabe a quién corresponde nada entre los restos.

El motivo de considerar a Santiago el Mayor patrón de España es también fantasioso. Dicen los clérigos que el 23 de mayo del año 844 las tropas del rey Ramiro I se enfrentaron a otras mahometanas más numerosas, pero el mismísimo apóstol montado sobre un caballo blanco luchó junto a la mesnada cristiana, que debido a tan celestial ayuda venció en la batalla. Los historiadores aseguran que nunca tuvo lugar esa batalla,  de la que no existe ninguna mención en los cronicones de la época. Por lo tanto, es un invento de la clerigalla cristiana, muy bien aprovechado en su beneficio.

Tanto como para apodar Matamoros a Santiago, aunque ahora no es pronunciable el apodo, ante la intransigencia de los también fanáticos mahometanos. Asimismo, en las imágenes en las que se le representaba en su caballo alanceando a un infiel caído se ha eliminado al moro, en evitación de protestas o incluso de atentados. El fanatismo está muy difundido.

Lo más decisivo es que se cuenta que el rey Ramiro, agradecido a la ayuda del apóstol, firmó un documento por el cual establecía el voto consistente en donar a la catedral de Compostela el diezmo de los cereales cosechados y de los despojos conseguidos en las batallas, así como entregar las primicias de las cosechas y vendimias a los párrocos de todos los templos cristianos. De tan valioso documento no se conserva ningún ejemplar, lo que permite sospechar que no existió y es otro cuento eclesiástico.

Ese falso voto es el que repiten cada 25 de julio los reyes españoles, interrumpido solamente durante la Republica, debido a que no había rey votante. Nuestro señor Felipe VI anunció en su discurso inaugural del Congreso Mundial Xacobeo que este 25 de julio estará en Compostela para cumplirlo. Si el rey cree todas las fábulas religiosas, ¿qué harán sus vasallos?

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
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