Samuel otra víctima de la barbarie

47
0

Ver como una jauría de bestias cobardes participan en el linchamiento de un joven indefenso en A Coruña se hace muy duro.

Ver a una manada de asesinos dando una paliza a alguien aprovechando su indefensión, debe hacer que salten todas las alarmas en nuestra sociedad.

La posibilidad de que Samuel, un joven inocente, un joven como cualquier otro, podría ser nuestro vecino, nuestro hermano, nuestro hijo, haya sido asesinado por su origen sexual nos hace retroceder como sociedad a las catacumbas de horror.

¿Qué clase de sociedad estamos construyendo?, ¿Qué clase de juventud estamos educando?

Algunos discursos de odio al diferente están detrás del bestialismo, de la deshumanización del ser humano, de la barbarie capaz de arrebatar la vida de un inocente del modo más  brutal y cobarde.

Existe una amenaza real de que se pueda expandir una pandemia de odio irracional.

Que un chico sea asesinado siempre es algo dramático e injusto, pero que sea asesinado por su orientación sexual es algo que como sociedad debe ponernos en alerta máxima.

Samuel, un joven de 24 años fue víctima de una brutal agresión de madrugada en A Coruña, y fallecía como consecuencia de las heridas provocadas por una paliza propinada por un grupo de personas.

Algunos indicios apuntan a la posibilidad de que el conflicto tuviese como origen una grabación con un teléfono móvil, aunque sus amigos y también los usuarios en redes sociales denuncian que el motivo del asesinato fue a su orientación sexual.

Los que difunden y defienden el discurso del odio desde la ultraderecha están detrás de lo que pasa en el Estado español en los últimos tiempos.

El discurso racista, xenófobo, que también fomenta la homofonía y da argumentos a la barbarie.

Los que siembran odio irracional, para que la sociedad recoja como fruto tragedias y violencia.

Pero no olvidemos que también son cómplices los que blanquean o llegan a acuerdos con el fascismo.

Es necesario parar esta terrible involución social a todos los niveles antes que se convierta en una enfermedad endémica, en una pandemia de odio irracional.

Por: André Abeledo Fernández

Artículo anteriorComunicado de la Plataforma Jaén por la República
Artículo siguienteAbrimos un libro «Despertando a Lenin» autora, Enriqueta de la Cruz