Sabado, 20 de enero. “El 8 de marzo de los puteros y la postverdad” por Judith Bosch

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El 8 de
marzo de los puteros y la postverdad

Esta semana, FB ha vuelto a bloquearme la
cuenta porque otra horda de puteros ha denunciado una de mis publicaciones.
En esta ocasión, junto a más compañeras,
recordaba el infierno en la tierra que
ha supuesto la legalización de la prostitución en Alemania
, país en el que mujeres embarazadas pueden ser penetradas
por quince hombres a la vez en nombre de la libre elección y el derecho al
trabajo
.
A esa mierda, compañeras, se le quiere llamar
trabajo, en Alemania y en España. A esas mujeres explotadas,
trabajadoras  y a esos
pedazos de escoria, clientes, porque llamar
puteros a los puteros, en el S XXI, en Alemania y en España, es
ofender y estigmatizar.
¿Y qué espera el mundo que hagamos las
feministas frente a esta basura que nos revuelve el estómago?
¡Que nos callemos! ¡El mundo espera que nos
callemos!
¿Por qué? Pues porque el lobby
pro-prostitución tiene compradas a unas cuantas asociaciones que se hacen
llamar asociaciones de trabajadoras sexuales y reivindican su
sitio dentro de nuestro movimiento. ¿Para proteger los derechos de las mujeres
y abolir la prostitución? ¡NI HABLAR!
Reivindican su sitio en nuestro movimiento precisamente para callarnos,
proteger el derecho ancestral de los hombres a alquilarnos por horas y
normalizar la violencia sexual contra nuestros cuerpos, todo ello bajo el
paraguas creativo: Los derechos de las trabajadoras sexuales.
Esto es, ahora resulta que la situación de
prostitución no es una situación de desigualdad y un privilegio masculino
ancestral sino un derecho de las mujeres que podemos caer en ella. Ahora
resulta que las mujeres tenemos derecho a prostituirnos. Es un
derecho nuestro que hay que defender. Y para que fluya, es necesario también
que a los pobrecitos puteros, que hacen el bien social de pagarnos en el caso
de que queramos prostituirnos, se les deje de llamar puteros y
se les empiece a llamar clientes. Recuerdo aquí que más del 97% de la demanda
de prostitución es masculina, esto es: más del 97% de los consumidores de
prostitución son hombres que alquilan cuerpos de mujeres, niñas, niños y otros
hombres. Por un gallifante… ¿Eres capaz de citarme un mercado en el que más del
97% del consumo esté copado por un solo sexo? NO TE ESFUERCES. NO LO HAY. ¿Por qué? Pues por una sencilla razón,
porque la prostitución, que mueve más de cinco millones de Euros al día en
España, no es un mercado per sé sino la mercantilización del privilegio
patriarcal más antiguo. Y sí, por lo visto, a ese 97%,  hay que sumarle un 3% de mujeres a las que no
les importa acallar una violación a cambio de dinero ni les importa el deseo de
la otra persona. ¡Qué le vamos a hacer! ¡No todas somos santas! ¿Es este 3% una
miserable esquina a la que enganchar una pinza para coger el empoderamiento
sexual, la libertad de elección, el derecho al trabajo? PUES MIRA, NO. Si la prostitución es tan empoderante, un trabajo
como otro cualquiera…  ¿Por qué solo el
3% de consumidores son mujeres? ¿Qué pasa? ¿Acaso a las mujeres nos da mal
rollo ayudar al empoderamiento de otra persona? Si es tan empoderante, un
trabajo como otro cualquiera… ¿Por qué hay trata? Por un gallifante… ¿Eres
capaz de citarme un mercado laboral en el que exista trata? ¿Existe trata de
informáticas e informáticos? ¿Existe trata de médicos o médicas? ¿De personas
que realizan servicios de limpieza? NO, en el SXXI, solo existe un tipo de
trata, aquella dedicada a comercializar cuerpos de mujeres, niñas y niños PARA QUE ASQUEROSOS PUTEROS DE MIERDA NOS
PENETREN POR LA VAGINA, EL ANO Y LA BOCA
.
Y a esa mierda se la quiere llamar
trabajo, a las mujeres ya privadas de su deseo y su salud
sexual, trabajadoras, y a los pedazos de escoria que quieren
alquilarnos por horas y usarnos de garajes para sus pollas,
clientes.
¿Y qué podemos hacer las feministas?
CALLARNOS
Nos sugieren que nos callemos, que como no
nos ponemos de acuerdo con el porno y la prostitución, que no hablemos de ello
el ocho de marzo. Y ya de paso, que ese día tampoco hagamos alusión a nuestros
cuerpos, que no digamos coño, vagina,
útero, mujer, que es transfobo. ¿Dónde están
las compañeras feministas transexuales a las que jamás les resultaron ofensivos
nuestros cuerpos ni ven la prostitución que las violenta también a ellas como
una oportunidad laboral o un derecho nuestro? SILENCIADAS.
CERREMOS
EL PICO EL OCHO DE MARZO
que viene la carroza más esperada, ¡la carroza de la
postverdad!,  ese fenómeno chupiguay que
invita a creer que todo es relativo, también ser hombre o ser mujer, ya lo
decía Shakespeare: Ser o no ser… O Calderón de la Barca: La vida es sueño… ¡y
lo que sueñes serás! Solo hay que soñar muy fuerte, como aconsejan los
americanos.
La postverdad es ese fenómeno que vuelve a
darles vidilla a frases rancias y criminales como: ¡Vivan los toros y las
mujeres! A los toros de lidia no les duelen las lanzas y a las mujeres de lidia
les gusta ser penetradas, sin desearlo, por quince hombres al día. Es una
lástima que los animalistas no se lleven bien con la postverdad y no sea
posible encajarles el término trabajadores de plaza, para los
toros, ni sea posible venderles que ser animal es un sentimiento y los chiflados
que dicen ser gatos están más oprimidos que los gatos.
La postverdad es esa pastilla mágica que todo
lo vuelve color de rosa. A los violadores y a los puteros los convierte en
clientes, a las mujeres en situación de prostitución, en empresarias, y a cualquiera
que diga ser mujer, en mujer.
¡Bailemos todas al son de la postverdad!  Es lo que quiere el mundo que hagamos. Y que
el próximo ocho de marzo callemos para proteger a los hombres que nos quieren
alquilar por horas y a aquellos a quienes les ofenden nuestros cuerpos. Y que
no haya ya nada que cambiar, que todo pueda ser relativo y las consciencias,
relativas, no entiendan de opresiones, jerarquías, injusticias y la misoginia,
sea leída como progreso. El mundo parece querer que al próximo ocho de marzo
nosotras solo vayamos de adorno, a servir copas y a reírle la gracia a todo
aquel que quiera vapulearnos diciendo que es feminista.

Pues tenemos una mala noticia que daros:
jamás hemos girado en la dirección en la que lo hace el mundo y, después de
trescientos años nadando a contracorriente, no nos importa nadar otros
trescientos más. No esperéis callarnos. NO
LO VAIS A CONSEGUIR. Y CADA VEZ QUE LO INTENTÉIS, GRITAREMOS MÁS ALTO
.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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