Reunión de las Cortes legítimas hace 75 años (Recuerdos de la historia)

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El 10 de enero de 1945 se empezó a recuperar la legalidad republicana, en el exilio de la patria sometida a la dictadura fascista desde el 1 de abril de 1939. En la Ciudad de México se reunieron las Cortes de la República Española, bajo la presidencia de Diego Martínez Barrio, su presidente, que por desempeñar ese cargo era también presidente en funciones de la República desde la dimisión del titular, Manuel Azaña, el 28 de febrero de 1939. En esos seis años no se había podido cubrir la vacante de la primera institución republicana, porque la España leal estaba presa en la inmensa cárcel española, o peregrinaba por el mundo para mantener su libertad. Ese acto celebrado hace 75 años fue la primera demostración al mundo de que la República Española continuaba existiendo.

Durante la reunión mantenida por la Diputación Permanente de las Cortes el 3 de marzo de 1939, en París, se ratificó el nombramiento de Martínez Barrio como presidente de la República, de conformidad con el artículo 74 de la Constitución, pero no pudo tomar posesión del cargo, según dispone el artículo 72, debido a las anormales circunstancias de ese momento. Tales circunstancias no enseñaron nada a los exiliados, que continuaban divididos en grupos enfrentados, como parece costumbre republicana.

Se crearon el Servicio de Emigración de los Republicanos Españoles (SERE) y su opositora la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), y el Movimiento Libertario (ML) en Francia. Ya en México aparecieron la Unión Democrática Española (UDE), la Unión Nacional Española (UNE), la Junta Española de Liberación (JEL), y la Agrupación de Fuerzas Armadas Republicanas Españolas (AFARE), además de otros grupos catalanes y euscaldunes.

Martínez Barrio deseaba unificar a los republicanos españoles y recuperar la legitimidad de la República Española, para lo que se propuso reunir a las Cortes en la Ciudad de México. El dictadorísimo fascista había creado una caricatura de Cortes Españolas por Ley de 17 de julio 1942, en su intento por dar una apariencia de legalidad a su régimen despótico. El interés de Martínez Barrio consistía en recuperar las Cortes legítimas, y así se lo expuso a la Diputación Permanente, que lo aprobó. El presidente de los Estados Unidos de México, el general Manuel Ávila Camacho, aceptó que se celebrase la convocatoria, siguiendo la buena disposición hacia la República Española mostrada por su antecesor en el cargo, Lázaro Cárdenas.

Para ello concedió la extraterritorialidad al Club Francés, de manera que el local pasaba a ser territorio español. Acudieron a la convocatoria aquel 10 de enero de 1945, a las 16,30 de la tarde, 73 diputados, y se recibieron adhesiones de otros 52 integrantes de la España peregrina. Comenzó la sesión con la lectura de los nombres de los 127 diputados fallecidos desde la anterior sesión de Cortes, el 1 de febrero de 1939, en el Castillo de Figueres, que los asistentes escucharon puestos en pie y en respetuoso silencio. Seguidamente tomó la palabra Martínez Barrio, para hacer el elogio de los diputados fallecidos, y del pueblo español “magnificado y elevado por el sacrificio y por el dolor”.

Y eso fue todo, ya que la sesión prevista para el día siguiente fue suspendida, a petición del Partido Socialista Obrero, que alegaba falta de quórum, lo que en aquellas circunstancias resultaba extravagante. La realidad era el enfrentamiento entre los dos líderes socialistas, Indalecio Prieto y Juan Negrín, los únicos que podían dirigir el partido después de la muerte en una prisión española de Julián Besteiro, y del internamiento en un campo de exterminio nazi de Francisco Largo Caballero. Es una constante del Partido Socialista el estar verdaderamente partido en grupos que se detestan.

El doctor Negrín afirmaba ser el jefe del Gobierno legítimo, puesto que ni había dimitido ni había sido separado del cargo, pero Prieto opinaba que con la dimisión de Azaña terminó su mandato. Los prietistas publicaron en París en agosto de 1939 un Epistolario Prieto—Negrín que apena leer, porque sólo demuestra la obsesión anticomunista del conocido popularmente como Don Inda. Con estos líderes tenía que perderse la guerra, y los gobiernos nacionales no podían tomar en serio a las diversas agrupaciones de exiliados republicanos que les pedían su colaboración.

Las Cortes consiguieron reunirse finamente el 17 de agosto, y realizar su propósito de recuperar la legitimidad suspendida. Pero ésa es otra historia para otro momento.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

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