Quieren hacer de Galiza el patio trasero de los mega proyectos eólicos

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Quieren hacer de Galiza el patio trasero de los mega proyectos eólicos.

Galiza está siendo tratada como una colonia de ultramar donde todo está al servicio de los intereses de la metrópoli, al servicio de las multinacionales del Estado español y también de Europa.

Con la excusa de la energía verde van a dejar sin futuro a nuestra tierra, a nuestros hijos, a nuestra gente.

Lo llaman progreso pero es la depredación de nuestros recursos, la destrucción de nuestros paisajes, de nuestro ecosistema, y también la sentencia de muerte para nuestro rural, nuestro sector agrario y la posibilidad de alcanzar un desarrollo sostenible.

¿Dónde están los patriotas que decían que defenderían nuestros derechos y nuestros intereses en Madrid?, no los veo defendiendo nuestro derecho a tener un futuro en nuestra tierra.

¿Dónde está a unidad de lucha contra los megos proyectos eólicos que amenazan todo lo que somos y lo que queremos llegar a ser?

Veo a gente defender cada uno su parcela sin entender que tenemos que defender el futuro de Galiza ante un desastre de consecuencias gravísimas e imprevisibles a corto, medio y largo plazo.

Nos están robando nuestro presente e hipotecando el futuro de nuestros hijos.

La llamada ley de “depredación” de Galiza puesta en marcha por el PP en la Xunta de Galicia va a toda máquina y pone al servicio de las multinacionales todas, sin importarles nada, ni nadie.

Ahora el gobierno central intenta llevar adelante la depredación da Galiza, en una tierra castigada en manos de lobos con piel de oveja.

Pretende sin contar con la población de las zonas rurales, dejar en manos de las grandes multinacionales el presente y el futuro de nuestra tierra y de nuestras gentes.

Quieren que Galiza sea el “Congo” de Europa para el abastecimiento no solo del Estado español, sino también de las industrias de Alemania y Francia.

Una vez más nos usan, nos venden, nos menosprecian y nos arruinan en nombre de un supuesto progreso que en realidad es más de lo mismo.

Por: André Abeledo Fernández

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