¿Porqué se proclamó la República?

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El 14 de abril de 1931 es la conmemoración del 90 aniversario de la proclamación de la II República Española. ¿Por qué ha sucedido? ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Aquel día por la tarde, el conde de Romanones, hombre de confianza de Alfonso XIII, está pactando con el comité revolucionario el traspaso del poder y la salida del rey hacia el exilio.

Josep Pla corresponsal del diario La Veu de Catalunya describe el momento:

A les tres en punto de la tarde, los pocos curiosos que pasan por la Cibeles observan, con asombro, que una bandera sube por el mástil del palacio de Comunicaciones. Es una bandera republicana. La noticia corre como una exhalación y una tromba de gente sale de los cafés de la calle de Alcalá a ver la bandera. La gente queda un momento sorprendida. Nadie sabe qué hacer. ¿Qué pasa? Hasta a las cuatro la gente se mantiene perpleja y flotando. Recorre como un reguero de pólvora entre la gente, la noticia de que la bandera representa lo que simboliza: esto es que el poder ha pasado a las manos del gobierno  provisional. La perplejidad se transforma en  entusiasmo y la gente se traslada de la Cibeles a la Puerta del Sol”.

La proclamación de la República no fue fruto del azar, fue un trabajo constante de muchos. Durante sesenta años los republicanos en sus casales y ateneos han mantenido la actividad, celebrando: reuniones, charlas, fiestas y teatros, preservando la llama del republicanismo.

Este cambio es un ciclo que se inicia con la aprobación de la Constitución de Cádiz en el 1812, los diferentes gobiernos liberales y la Primera República. El siglo XIX empieza y acaba con los españoles con las armas en las manos: la guerra de independencia, las tres guerras carlistas, la invasión de los cien mil hijos de San Luis y las diferentes guerras de ultramar. Termina con la crisis nacional por la pérdida de los últimos territorios de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898.

El republicanismo es un movimiento político y cultural que desde el siglo XVIII aspira a resolver la exclusión política y social del pueblo e integrarlo en un sistema de gobierno democrático, la creación de ciudadanos iguales en derechos civiles y políticos.

El régimen monárquico está en crisis, se ha apoyado en la iglesia, el ejército, las oligarquías y los partidos conservador y liberal de la Restauración de 1874. España es un país pobre, atrasado, con el 40 % de la población analfabeta. Era necesario hacer una regeneración social y moral.

Las guerras en el norte de áfrica de los años 20 han creado malestar social y revueltas populares. La investigación en sede parlamentaria del desastre de Anual termina con el golpe de estado del general Primo de Rivera en septiembre de 1923. Se suspende la Constitución de 1876, las Cortes y la libertad de prensa. Los republicanos aún no están organizados. El rey Alfonso XIII apoya al general y lo llama “mi Duce”. La dictadura durará hasta enero de 1930. España está en un proceso de cambio, la repatriación de los capitales en el 98 y la neutralidad en la Guerra mundial han favorecido la industria y el crecimiento de las ciudades. Se construyen nuevos ensanches y barriadas perimetrales en: Madrid, Valencia, Bilbao, Sevilla, Barcelona, Zaragoza y con ellos un proletariado organizado donde germinará el pensamiento republicano, anarquista y socialista

Los partidos reformistas consideren que la monarquía no tiene solución. La caída de la dictadura será un momento de politización y de surgimiento del republicanismo. Se forman nuevos partidos, el viejo republicanismo de cafés y fragmentado cambia en un movimiento bien organizado, con partidos movilizados que tienen dirigentes conocidos y buenos oradores.

La Alianza Republicana, organización que los reúne a todos, los convoca, junto a los catalanes y gallegos, para crear una amplia coalición republicana el 17 de agosto de 1930 en San Sebastián. Se pacta un programa y se constituye un comité revolucionario para preparar la insurrección contra la monarquía y traer la República. El Partido Socialista Obrero Español se unirá más tarde.

Intelectuales y escritores publican artículos y manifiestos a favor del advenimiento de la República. Se hacen discursos políticos, manifestaciones y grandes mítines republicanos. La prensa y las publicaciones defienden la democracia. Destacan la ilegalidad del rey al romper con la constitución como cómplice de la dictadura.

La República y la libertad no hace felices a los hombres,

lo que los hace es: simplemente hombres.”      

Manuel Azaña, 1930, Madrid

Los republicanos para cambiar el régimen proponen la insurrección militar y una huelga general en todo el país. Los capitanes Galán y García Hernández levantan la guarnición de Jaca el 12 de diciembre, fracasan y son fusilados inmediatamente. La causa republicana ya tiene a los primeros mártires. Son detenidos la mayoría de los miembros del comité revolucionario.

Al principio de febrero de 1931 se levanta la censura de prensa, los diarios relatan los sucesos de diciembre y el sacrificio de los capitanes. La dictablanda del general Berenguer propone convocar elecciones generales pero todos los partidos las rehúsan. Es sustituido por el almirante Aznar que programa un proceso electoral completo: municipales, regionales y generales, para reconducir el régimen a la legalidad parlamentaria, empezando per hacer las elecciones municipales el 12 de abril de 1931. Los monárquicos están convencidos de que ganaran las elecciones, la ley electoral los favorece.

La coalición republicana agita las calles, se suceden manifestaciones y huelgas universitarias. Los republicanos plantean la campaña electoral como un plebiscitó: monarquía o república. Aquella noche los resultados llegan a Gobernación: las candidaturas republicanas ganan en 45 de las 52 capitales de provincia, evidencian una victoria para la opinión pública. Pero solo han ganado en las grandes poblaciones donde no existía la presión de los viejos caciques locales.

A pesar del triunfo al día siguiente el gobierno monárquico entra en crisis y se reúnen para deliberar. A la salida los periodistas pregunten si habrá cambios y crisis de gobierno, el almirante Aznar les responde: “¿Qué más crisis quieren ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y amanece republicano?”

La coalición republicana que no había creído en la victoria, se encuentra por sorpresa con un fuerte respaldo popular que aprovechará para negociar el cambio de régimen. En las negociaciones el comité revolucionaria se transforma en Gobierno Provisional. El ejército y la guardia civil no intervienen. Los comités republicanos locales se empiezan a movilizar en las ciudades. El 14 de abril, a las seis de la mañana, se coloca la bandera tricolor en el balcón de del Ayuntamiento de Éibar, los telegrafistas difunden rápidamente la noticia a todo el país.

En Barcelona las candidaturas republicanas han ganado las elecciones, al medio día Companys asume el control del Ayuntamiento hace izar la bandera republicana y sale al balcón de una plaza vacía. A las dos de la tarde Macià desde el mismo balcón proclama: “EL Estat Català, que con toda la cordialidad procuraremos integrarlo en la Federación de Repúblicas Ibéricas“, la plaza se ha llenado totalmente. Aun no se tienen noticies fiables de lo que está sucediendo en Madrid. Más tarde todos juntos cruzan la plaza y toman posesión del palacio de la Diputación.

Diferentes grupos republicanos salen a las calles de las ciudades cantando y bailando con banderas tricolor, se escucha La Marsellesa y la Internacional, es un momento de alegría para la mayoría de la población. La monarquía borbónica después de dos cientos años había caído delante del republicanismo sin violencia, sino por un pueblo que tomó las calles festivamente.

La República fue una revolución política inclusiva y participativa, todos los grupos sociales, las mujeres, el proletario urbano y rural pudieron ejercer sus derechos, con diferentes opciones políticas desde el socialismo hasta el catolicismo conservador. Fue el primer régimen auténticamente democrático de nuestra historia. Una revolución sin tomar el palacio de Oriente, para superar el colapso institucional que era la monarquía de la Restauración. Aquel período era una democracia participativa de fuerte compromiso político (afiliados a sindicatos, partidos y federaciones) y acciones colectivas (intervienen en manifestaciones, mítines, vagues y protestas).

Todas las reformas iniciadas serán para modernizar el país y se hicieron con el respaldo de las leyes, con la Constitución de 1931 vigente (laicidad del estado, derecho a la educación y la cultura, derechos ciudadanos y laborales, reforma agraria, territorial, administrativa y militar). Pero aquellos cambios no fueron aceptados por las oligarquías agrarias, los conservadores monárquicos, una parte de los militares y la iglesia.

La República llega en un clima de crisis económica, la Gran Depresión de 1929, la revolución soviética y con la implantación del fascismo en Europa. Para la derecha las reformas eran consideradas revolucionarias y para la izquierda, los anarquistas, las consideraban de burgueses. Fueron numerosas y en muy poco tiempo. La consolidación de la República dependía de su ejecución y de su éxito inmediato. Un proceso de modernización interrumpido e inacabado, pero no fracasado. Una democratización en construcción con sus aciertos y fallos, pero que dio sus frutos, la democracia actual le debe un reconocimiento público.

Las palabras del poeta Antonio Machado, que escribió más tarde en el año 1937, evocando aquel momento:

“Era un hermoso día de sol. Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros llegaba, al fin, la segunda y gloriosa República Española. ¿Venía del brazo de la primavera? La canción infantil que yo oí cantar, o soñé que se cantaba en aquellas horas, lo decía de este modo:

La primavera ha venido
del brazo de un capitán.

Cantad, niñas, en coro:
¡Viva Fermín Galán!

La primavera ha venido
y Don Alfonso se va.

Muchos duques lo acompañan
hasta cerca de la mar.

Las cigüeñas de las torres
quisieran verlo embarcar”.

Salud y República a todos hasta a los que no quieren escucharme,

! Viva la República Española ¡

Joaquín Soler, Arquitecto. Vocal de Unidad Cívica por la Republica UCR

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
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