“Otra guerra perdida” por Arturo del Villar

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Todo está falsificado en el reino de España, de modo que la repatriación del último contingente de mercenarios desde Afganistán, este 14 de mayo de 2021, se ha presentado como un regreso solemne, con asistencia de su majestad el rey católico nuestro señor, como jefe supremo de las Fuerzas Armadas, a las que lo mismo envía a impedir una manifestación republicana que a cumplir misiones bélicas en cualquier lugar en donde lo requiera el Imperio gringo, al servicio de la Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN). Su majestad las envía, pero él se queda en su casa, no hace como el rey emperador Carlos I, que dirigía la estrategia de las batallas. Nuestro Felipe VI las recibe y felicita. Si tuviera que ponerse al frente de ellas actuaría seguro de otra manera muy distinta.

Los medios de comunicación de masas ultraconservadores pierden la cabeza al ver un uniforme militar, de modo que cuando ven el regreso de 24 militares, además de la cabeza pierden la dignidad. Así se entiende que el diario madrileño más ultra del ultraísmo, osadamente llamado La Razón, titule irracionalmente en la primera plana del ejemplar correspondiente a este día: “Bienvenida a nuestros héroes.”

La primera definición de héroe facilitada en su última edición por el Diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española,  dice: “Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.” Los mercenarios militares españoles ni son abnegados, porque actúan a cambio de una soldada (es decir, “sueldo, salario o estipendio”, según el mismo Diccionario, conviene aclararlo en beneficio del idioma inclusivo), ni lo hacen por una causa noble, sino porque lo manda el imperialismo colonizador gringo, enemigo del género humano y atento sólo a sus intereses económicos, que es la causa más innoble posible de imaginar: sin cifras oficiales, se calcula que la guerra en Afganistán ha causado 250.000 muertos en sus 19 años de perduración, a las órdenes de los fabricantes de armas gringos. ¿Cómo puede calificarse una guerra de causa noble? Y además la han perdido, porque se prolonga sin ellos.

Junto a su majestad el rey católico nuestro señor acudieron a la recepción de los 24 mercenarios en la base aérea de Torrejón el presidente del Gobierno, que no pierde ninguna oportunidad de aparecer en una fotografía, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien publica en el mismo diario, incongruentemente llamado La Razón, un artículo titulado “Vuelta a casa con la tarea cumplida”, en el que nos escandaliza tener que leer:

En estos 19 años de misión en Afganistán se han ido modificando los objetivos, pero los más de 27.000 hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas desplazados allí no han dejado nunca de velar por lo importante: contribuir a la paz  y velar por la seguridad del pueblo afgano.

Es una lástima que el pueblo afgano rechace con todas sus fuerzas a los ocupantes extranjeros de su territorio, representantes de otra cultura, otra religión y otras costumbres. Y es absolutamente falso que los españoles hayan cumplido su misión, porque la guerra continúa y continuará en Afganistán, de modo que la gestión realizada durante estos 19 años ha sido infructuosa y ha resultado insensata, además de causar 102 muertos españoles, militares, guardias civiles, policías nazionales  y dos traductores.

A estas pérdidas de vidas humanas hay que añadir otras, menos valiosas, pero importantísimas para la economía arruinada del reino: según el Centro Delàs de Estudios por la Paz, a los resignados vasallos de su majestad el rey católico nos ha costado la intervención en la guerra perdida en Afganistán 3.821 millones de euros. Sin comentarios, para evitar la indignación.

    Han regresado a España los perdedores de otra guerra, por estar al servicio del imperialismo gringo, no porque un Gobierno de derechas o de izquierdas se atreviera a decir al emperador de los Estados Bandidos de América que los españoles no tenemos por qué acompañarlos en sus guerras colonialistas, disfrazadas con el mayor cinismo de pacificadoras. Nuestro reino desmantelado es una colonia imperial, de modo que no podemos quejarnos. Debemos poner a su servicio las bases militares, nuestras fuerzas armadas, el material de guerra que todavía sirve, y el dinero que pedimos prestado. Pero el colmo es que califiquen de héroes a los que han perdido la guerra.

Arturo  del Villar, presidente del colectivo republicano tercer  milenio.

 

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.

 

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