Oda a mi ordenador en el Día del Trabajo

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En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad de la vida, podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués.

Karl Marx

Te considero mi estado de bienestar, ordenador,

porque me permites comunicarme con el mundo,

gracias a una alquimia que salta por el aire

más allá de mis facultades para comprenderla.

 

No la entiendo, pero me amplías con tus artes

la capacidad de fecundar palabras como luces

con las que sirvo de puente a una idea,

para informar así sobre la sociedad que nace.

 

Eres la remachadora de mis voces reincidentes,

el martillo con el que golpeo el aire viciado,

taladro, pico y pala con los que me afano a gusto,

la herramienta prolija que las contiene en una juntas.

 

Trabajo sin esfuerzo viéndome en tu pantalla

como un obrero que empalma a versos rotos

lo que las manos hacen y el cerebro conduce,

de donde resulta un territorio sin conquistar todavía.

 

Soldador de ilusiones para el tiempo que viene

según lo cincelamos en crecimiento furioso,

tú me comunicas en solidario empeño

las voces de la tierra como jornales atrasados.

 

Con esta oda que tú mismo me escribes

te agradezco el esfuerzo por los dos compartido,

la tarea imaginada desde tu maquinaria perfecta

para hacer del trabajo necesidad de mi vida.

 

Arturo del Villar, poeta republicano.

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