¡Ningún recorte por la guerra! Paz, salarios y empleos dignos

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En el Primero de mayo, Día Internacional de la Clase trabajadora, cuando no hemos superado aún las terribles consecuencias de la pandemia, nos enfrentamos a peligros como la guerra, la crisis y el fascismo, la carrera armamentista, e incluso, al riesgo de una conflagración nuclear.

El imperialismo estadounidense trata de salvar su hegemonía mundial imponiendo su agenda de forma agresiva, sobre todo a través de la OTAN, que está arrastrando a todo el planeta a un grave enfrentamiento, una nueva ‘guerra fría’ que agrava la escasez de suministros y la especulación que están llevando a la inflación a niveles que no se veían en más de 30 años.

Frente a esta subida inflacionista y creciente paralización económica, es esencial defender y aplicar en las empresas y sectores lo conquistado en el Parlamento y el Gobierno, parar los pies a la patronal y su pretensión de aumentar sus ganancias a costa de bajar los salarios de forma masiva, aplicar los ERTE para defender el empleo frente a los despidos, ampliar el escudo social y hacer una reforme fiscal progresiva para que pague más quien más tiene.

Cada día que pasa vemos la necesidad de forzar un cambio del modelo productivo. Un giro político y económico que detenga la fuerte dependencia financiera y tecnológica del capital foráneo, que multiplique la intervención pública, limitando y regulando los precios de la energía y los productos esenciales, que forme nuevas empresas públicas y nacionalice sectores estratégicos.

La pobreza, la desigualdad, la eterna crisis económica creada por el capitalismo no se combate con la bajada de impuestos. Ni en Navarra ni en el conjunto de España. Muy al contrario, ese viejo mantra neoliberal que cacarean desde UPN, PP, Ciudadanos o Vox, el alejar las leyes reguladoras del Estado de la economía, no hace sino profundizar en las desigualdades y en el negocio de las grandes fortunas, deseosas de destruir la Sanidad, Educación o pensiones públicas para hacer fortuna con las miserias y necesidades de la clase trabajadora.

La mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía pasa por las medidas laborales y sociales que se han aprobado gracias a la presencia del Unidas Podemos, IU y el PCE en el Gobierno, y a los fuertes lazos con el movimiento obrero y el sindicalismo de clase. Frente a su mentira de la ‘bajada de impuestos’ que desarma el ‘estado del bienestar’, apostamos por la subida del salario mínimo en más de un 30% hasta a los 1.000 euros, por los ERTE que han salvado millones de empleos o por la reforma laboral que generaliza la contratación indefinida y apuesta por los convenios sectoriales frente a los de empresa.

Pero la lucha no se detiene con lo hasta ahora conseguido. Desde el PCE-EPK Navarra queremos mostrar todo nuestro apoyo a los sindicatos de clase en la negociación con la patronal para garantizar que no haya pérdida del poder adquisitivo de los salarios ante la subida del precio de la energía o del resto de materias primas, bajo la excusa de la guerra de Ucrania. Apoyaremos todas las movilizaciones para alcanzar un buen acuerdo y desplegaremos todos los esfuerzos para que los Gobiernos de Navarra y España adopten medidas que blinden los salarios ante la inflación.

Frente al peligro de la guerra y contra el fascismo y la crisis, llamamos a la movilización, a la unidad de la clase obrera y del sindicalismo, de la izquierda, del mundo de la cultura, en la calle y en las instituciones, en los centros de trabajo y estudio, en un amplio movimiento por la paz, la democracia y el socialismo. A participar en las manifestaciones del Día del Trabajo y en la contracumbre contra la OTAN en el mes de julio, para poner al pueblo trabajador a la ofensiva, para iniciar un nuevo ciclo de luchas y avances sociales.

Y en estas manifestaciones, juntos a los tradicionales colores y emblemas de la clase trabajadora, los comunistas navarros ondearemos con orgullo esa paloma de la paz picassiana frente a la barbarie bélica. Porque la solución a la guerra no es más guerra, porque el conflicto militar hundirá a los pueblos en un pozo de muerte, destrucción y crisis económica. El envío de armas y el aumento del gasto militar no hace más que agrandar la maquinaria bélica que ahoga en sangre a los pueblos del mundo. Frente a esa vorágine belicista y reaccionaria del imperialismo, desde el PCE-EPK Navarra mostramos nuestra solidaridad con las víctimas civiles y las personas refugiadas de todas las guerras, desde el Dombas a Ucrania, de Yemen a Afganistán, de Libia a Siria, y, cómo no, del Sahara a Palestina.

Isabel Burbano y Fernando Irisarri, Secretaria Política y Secretario de Movimiento Obrero del PCE-EPK Navarra.

 

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