Miércoles 8 febrero, “80 aniversario de la “Carretera de la Muerte” Málaga-Almería- el mayor genocidio de la Guerra Civil española

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Jueves 9 febrero, a las 12:00 h. y R a las 20:00 h., emitiremos un especial Recuerdos de la historia sobre un articulo de Carlos de Urabá con motivo del 80 aniversario de la “Carretera de la Muerte” Málaga-Almería- el mayor genocidio de la Guerra Civil española”.
Tras la derrota republicana en la guerra civil
española miles de refugiados tuvieron que cruzar los Pirineos en “la retirada”
para poner a salvo sus vidas. Entre estos se encontraba un grupo de
supervivientes de la “carretera de la muerte Málaga-Almería” que tuvieron que
huir de Málaga cuando el ejército franquista tomó la ciudad en el año 1937. Lo
perdieron todo; su patria, sus casas, su patrimonio, su familia, sus raíces. Se
convirtieron en seres  malditos que llevaban
marcada en el rostro la derrota.  Un
humillante estigma que hasta hoy los persigue. El gobierno francés les dio
“bienvenida” confinándolos en campos de internamiento que era el lugar que se
merecían los indeseables “rojos comunistas”
Hoy en día van quedando pocos supervivientes de
“la carretera de la muerte” que es considerado por los historiadores  uno de las más espantosos genocidios de la
guerra civil española. Se apaga la luz de los últimos testigos que en ese
entonces eran apenas unos niños y que hoy ya son casi centenarios. Esos niños
escaparon junto a sus padres y familiares esquivando la implacable persecución
a que los sometían los fascistas.  No
sabían qué  pecado habían cometido pero
la verdad es que en ese juego ellos eran los malos, y los malos deben sufrir un
escarmiento.
Aquellas familias republicanas españolas que se
refugiaron en Francia pronto se vieron sorprendidas por el estallido Segunda
Guerra Mundial. La maldición los perseguía sin darles tregua. La Alemania Nazi
usando todo su poderío bélico invadió Francia que cayó casi sin presentar
resistencia.  Los “rojos” españoles
tuvieron que esconderse y pasar a la clandestinidad pues como enemigos de
Franco se les consideraba “peligrosos terroristas”.  Muchos tuvieron que unirse a las filas de la
resistencia;  mientras otros cayeron
prisioneros a manos de los colaboracionistas de Vichy y la Gestapo.   Como castigo los deportaron a los campos de
concentración alemanes o fueron devueltos a España donde les esperaba el
pelotón de fusilamiento. Por tercera vez las víctimas de la “carretera de la
muerte” tenían que escapar del monstruo del fascismo.  Muchos de ellos cumplieron heroicas misiones
en las filas de la resistencia o en las unidades de guerrilleros españoles
ansiosos por cobrarse la venganza y derrotar a Hitler, el padrino de Franco.
Tras la victoria aliada en la Segunda Guerra
mundial increíblemente el Caudillo recibió el respaldo de las potencias
aliadas. Se iniciaba la guerra Fría y por este motivo se convirtió en una ficha
clave para combatir el expansionismo soviético. 
Los republicanos  querían regresar
a España y volver a tomar las armas para liberarla del yugo fascista pero
fueron traicionados. Ahora tenían que asumir el estatus de exiliados y
adaptarse a las leyes de la república francesa. Empezando por fijar residencia,
encontrar trabajo y formar una familia. El propio gobierno francés les prohibió
intervenir en política además de coartarles el derecho a la libertad de
expresión. Seguían siendo “rojos comunistas” elementos muy  peligrosos para la seguridad de Francia.
El día 7 de febrero del 2017 se van a cumplir
los 80 años del trágico suceso de la “carretera de la muerte Málaga-Almería”.
Aunque quedan pocos supervivientes, serán los hijos, sus nietos y familiares
más cercanos, junto a las asociaciones de memoria histórica o de derechos
humanos y la ciudadanía en general quienes les rindan un sentido homenaje.
La realidad es que pasan los años, las víctimas
mueren y tan solo quedan sus testimonios orales, escritos o gráficos como un
reclamo póstumo para que algún día se haga justicia.  Están decepcionados al saber que van a morir
sin que se les recompense  moral y
materialmente  tanto sufrimiento.  Resignados piensan que quizás en el más allá
la justicia divina castigue a los culpables.
Este es el caso de doña Margarita Roldán
González  que en ese entonces tenía 12
años tuvo que huir de Málaga junto a su familia a raíz de la toma de la ciudad
por las tropas franquistas.
La revolución popular perdió la guerra y el
fascismo se alzó con la victoria.  Hitler
perdió la guerra pero Franco la ganó y vio cumplido el sueño del Fuhrer, su
padrino. Un caso único pues increíblemente el caudillo, que se había declarado
adalid del anticomunismo, se mantuvo en el poder gracias a la Guerra Fría.
Tras la muerte del dictador se respetó su
última voluntad testamentaria y los ciudadanos tuvieron que asumir el papel de
súbditos y rendirle pleitesía al rey Juan Carlos I por la gracia de Dios (y de
Franco) La bandera rojigualda y la Marcha Real que ayer fueron los símbolo de
la España una, grande y libre, hoy son los símbolos imperecederos del reino de
España
Los supervivientes de la “carretera de la
muerte” han tenido que callar, mascullar en silencio su derrota. La represión
franquista en Málaga -como en casi toda España- 
fue muy dura y desalmada; estaba prohibido hablar de estos temas en voz
alta;  ni mucho menos denunciarlos o
reclamar a la autoridad competente. Ellos hacían parte de esa morralla de rojos
traidores y tenían que asumir las consecuencias.  Hoy bajo la hégira de esta democracia
monárquica -en el la que supuestamente imperan las libertades y el estado de
derecho- continúan siendo invisibles y discriminados. Solamente  con la aprobación de la ley de Memoria
Histórica en el 2007 les ha devuelto el alma al cuerpo. Ahora al menos pueden
exigir sus derechos, y hablar alto y fuerte señalando a los culpables. Lo que
más duele es que a la fuerza se haya impuesto la impunidad.
Quizá lo más crudo es que el genocidio de la
Carretera de la Muerte -como sucedió con otros tantos- se intentó ocultar o
borrar por completo de loa memoria. El régimen franquista no quería asumir la
responsabilidad de un crimen tan abyecto. Como católicos se negaban a admitir
que habían faltado al quinto mandamiento (“no matarás”). Un holocausto en el
que también estaban involucrados  el
nazismo y el fascismo italiano en una clara intervención de potencias
extranjeras -que pretendían mantener en secreto-.   Y lo mismo pasó con los Republica que por
vergüenza prefirió pasar página pues 
negó la ayuda urgente que las milicias populares demandaban.  Málaga fue abandonada a su suerte pues era un
foco muy importante del anarcosindicalismo. Los comunistas y socialistas, y,
especialmente, los consejeros rusos nos deseaban que triunfara la revolución
popular en Málaga.
La Amicale des Republicains Espagnols de Midi
Pyrénées, la Amicale des Anciens Guerrilleros Espagnols en France realizan
todos los años el día los 6 de junio un acto de homenaje a los republicanos
españoles que combatieron en las filas de la resistencia francesa en la Segunda
Guerra mundial. Algunos de los cuales fueron detenidos por la Gestapo y los
servicios secretos del régimen de Vichy y deportados a los campos de exterminio
en Alemania.
En el pueblo de Prayols cerca de Foix (ciudad
liberada por la Tercera Brigada de los guerrilleros españoles al mando del
comandante Robert el 19 de agosto de 1944) existe  un monumento a su memoria de los Guerrilleros
Españoles ante el que se le iba a rendir un sentido homenaje con motivo del 70
aniversario de la derrota del nazismo. La 
ceremonia participaron autoridades civiles y militares de la república
francesa y representantes de la Generalitat de Catalunya.
Los veteranos de las Amicales del sur de
Francia aprovechan estas conmemoraciones para matar la saudade o la nostalgia.
La mayoría de los asistentes son familiares de los republicanos que
participaron  guerra (civil) de España y
después engrosaron las filas de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial.
Al concluir la ceremonia había convocada en la
sala de reuniones del ayuntamiento un almuerzo de fraternidad (la mayoría son
personas mayores pues parece que a los jóvenes poco les interesa estos temas)
en el que suelen degustar la clásica paella, tortillas, chorizo, jamón, vino o
sangría.   Y  a los postres los camaradas interpretan a
coro las canciones más famosas de la Guerra Civil como  “¡Ay, Carmela!” “a las barricadas”, “anda
jaleo”, “el puente de los franceses” o “si me quieres escribir. Es la mejor
manera de levantar la moral y compartir unos instantes júbilo en una época tan
falta de compromiso revolucionario. Al menos durante la dictadura franquista
había un gran entusiasmo por derribar el régimen y los republicanos españoles
exiliados en Francia convocaban grandes manifestaciones antifranquistas.
Fue allí precisamente donde encontré al
matrimonio de François y Annie Galy y al señor Antonio Martín, todos
originarios de Málaga.  El señor Antonio
Martí  me explicó compungido que era un
hijo de la “carretera de la muerte” y que llegó a Francia cruzando los Pirineos
a los tres años de edad junto al grueso de su familia. Antes de cruzar la
frontera por Puigcerdá una bomba  lanzada
desde un avión fascista mató a su madre que se encontraba embarazada. Y ya uno
se puede imaginar el desconsuelo y el abatimiento de esta familia que jamás
logró conciliar la paz en su espíritu. Mientras tomaba largas copas de vino
sollozaba desconsolado. Y no es para menos. Antes de acabar  la reunión de fraternidad la señora Annie
Galy me confesó que ella también era hija de una superviviente de la “carretera
de la muerte Málaga-Almería”. Este fue un sangriento episodio acaecido en 1937
cuando la población civil de Málaga aterrorizada ante el avance de las tropas
fascistas al mando de Queipo del Llano huyeron despavoridas rumbo a Almería.
La señora Annie me dijo que su madre a pesar de
ser ya mayor tenía una prodigiosa memoria y era capaz de narrar todos los
detalles de la “desbandá”.  Yo le
contesté que no sabía de qué se trataba esa “carretera de la muerte”, que  desconocía por completo la historia (a pesar
de ser hijo de familia malagueña que emigró a Colombia) Esto es algo que me
impactó fuertemente;  primero por  mi ignorancia sobre el tema y segundo porque
ningún familiar mío me lo haya contado. 
Así que le pedí a la señora que, por favor, que me pusieran en contacto
con su madre a ver si de repente podría entrevistarla.  Es lamentable que apenas se conozca en España
este monstruoso crimen que incluso en la misma ciudad de Málaga muchos lo
ignoran.
El señor Martín seguía tomando largos tragos de
vino mientras me narraba pasajes de la tragedia de la “carretera de la muerte”
que le había relatado su padre. Él no se acordaba de nada pues era tan solo un
bebé de apenas 8 meses que llevaba su madre 
envuelto en una manta para defenderlo de la lluvia de fuego y metralla.
Pero en sus ojos de niño de dos años y medio lleva grabada la espantosa muerte
de su madre embrazada en un bombardeo fascista. Un demoledor trauma que ha
destrozado su existencia.
Muchas de las víctimas  han decidido callar, intentar olvidar los
trágicos hechos pues el dolor les apuñala el corazón. Además de perder sus
seres queridos, les robaron sus propiedades y expoliaron su patrimonio. Es
decir les destrozaron por completo su existencia. Condenados al destierro intentaron
rehacer sus vidas primero en Barcelona y después Francia -país al que tuvieron
que huir  tras la ofensiva de ejército
nacional sobre Cataluña-
Don Antonio prefiere no hablar más,  está amargado y toma otro largo trago de vino
tal vez  para anestesiar sus cuitas. -Voy
a cumplir 80 años y yo ya no creo en nada, ni en nadie. Nos han derrotado y
este es nuestro castigo- me dice en voz baja. Bueno, yo lo respeto y no insisto
más con mis preguntas. Entonces Monsieur François Galy se levanta de la mesa y
me entrega una tarjeta con el teléfono de la señora Margarita Roldán González,
“la niña de la carretera de la muerte” que reside en Blagnac cerca de Toulouse.
-Llámala que ella te contará muchas cosas. Y acto seguido se despide de mí con
un fuerte apretón de manos.
Después de varios días me comuniqué con Doña
Margarita por teléfono y amablemente me dio una cita en su casa para que
charláramos sobre  la “carretera de la
muerte”
Blagnac es una ciudad situada a pocos
kilómetros de Toulouse donde se encuentran las instalaciones de Airbus. A la
hora convenida me presenté en la residencia de doña Margarita situada en la
calle Allée de Layrac, Este es un pequeño condominio en el que  residen muchos trabajadores de Airbus.   Toqué la puerta de su casa y me abrió una
señora  mayor, bajita y de cabello rubio
que aparentaba tener unos 80 años. Yo le pregunté si era Margarita Roldan y
ella me respondió afirmativamente. -Hemos sufrido mucho pero estamos vivos.
Otros miles no pueden decir lo mismo.
-Tenía entonces 12 años y ahora tengo 92.  Entramos en su casa y me hace sentar en su
sala. Entonces sin más preámbulos comienzo el interrogatorio de turno; en  principio cargado de preguntas superficiales
para ir rompiendo el hielo. De antemano sabemos que tendrá que revivir unos
recuerdos bastante desagradables y turbadores.
Por lo tanto dejo mi papel de entrevistador y
asumo el de psicoanalista  porque es
necesario hacer una regresión en el tiempo y desenterrar de su inconsciente
esos recuerdos que permanecen congelados en su memoria.
Doña Margarita en ese tiempo era una niña que
vivía junto a sus padres y hermanos en el camino de Churriana. Perteneciente a
una familia de clase media ya que su padre contaba con un trabajo estable
administrando las propiedades de unos ingleses en la Costa del Sol.  Ella 
estudió en un colegio privado de monjas donde, como es de suponer,
recibió una educación muy religiosa que hacia especial énfasis en materias tales
como coser y rezar (Ese era el papel reservado a las mujeres)  Se podría decir que era una privilegiada
teniendo en cuenta la situación pobreza y marginalidad que afectaba a la
inmensa mayoría de la sociedad malagueña. Y es que estamos hablando de una
época de gran convulsión social en España 
donde se producía continuos choques entre las diferentes facciones
políticas. Una violenta pugna entre los partidos de izquierdas (socialistas,
comunistas) la derecha del CEDA, (falangistas, los monárquicos) y los
anarquistas.
Margarita Roldán a pesar de ser todavía una
niña ya era consciente de las fatigas y estrecheces que afectaban a la clase
obrera y trabajadora. Málaga vivía un proceso prerrevolucionario pues el pueblo
estaba decidido a superar las viejas lacras medievales y  emanciparse de los poderes facticos (la
iglesia católica, los militares, los banqueros y la burguesía). La clase obrera
ni al campesinado reclamaba mayor compromiso al gobierno de la II República
para derrumbar las estructuras de una sociedad feudal  que se eternizaba. El lumpen proletariado y
anarcosindicalista pretendía destronar la democracia burguesa representada por
el centralismo madrileño. De ahí que una de sus reivindicaciones fuera la
autodeterminación y la independencia andaluza.
En las elecciones generales del 1936  el FP (Frente Popular) a raíz de los pactos
forjados por los partidos progresistas obtiene el 60% de los votos y mayoría
absoluta, la derecha del CEDA no logró su objetivo de frenar a las fuerzas de
izquierda y tuvo que conformarse con 88 escaños. Una victoria que daba alas a
las facciones más radicales del socialismo y el comunismo que propugnaban la
dictadura del proletariado, la colectivización de la economía y a la abolición
de la propiedad privada. Es decir, acrecentar la lucha de clases al mejor
estilo de los bolcheviques.
En España corría el rumor de que los militares
más reaccionarios  preparaban un golpe de
estado. Esto no era ninguna noticia nueva pues desde hacía meses que se estaba
esperando. Además hubieron muchos amagos de sublevación militar -como el caso
de la Sanjurjada en 1932 (las continuas asonadas estaban a la orden del día)
Los generales Mola (el director), Sanjurjo, Yagüe, Franco y Cabanellas
descaradamente conspiraban sin mayores objeciones contra el legítimo gobierno
de la república. Buena parte de la derecha, los burgueses, los aristócratas,
los empresarios, banqueros e industriales, y el clero que apoyaban no solo
moral, sino materialmente la cruzada redentora. Porque había que salvar a
España del caos y la anarquía en que estaba sumida. Los golpistas eran
conscientes que si querían tener éxito debían aplicar los métodos más crueles
y  sanguinarios.
Métodos genocidas que el ejército español había
aplicado en las colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas o el protectorado
español de Marruecos para combatir a la insurgencia.
Había llegado la hora de cortarle la cabeza a
esa hidra del marxismo que amenazaba devorar a la santa madre España.
El 18 de julio del 36 los traidores iniciaron
el levantamiento en las guarniciones militares del protectorado español de
Marruecos. Acto seguido  las masas
populares en todos los pueblos y ciudades de España  se lanzaron a las calles en defensa de la
República y de la legalidad democrática. 
Al grito de ¡Armas para el pueblo! y ¡Poder popular! fueron tomando las
posiciones de vanguardia para hacer frente a la sublevación militar
Málaga no fue la excepción pues al romperse el
orden constitucional los obreros y trabajadores comenzaron a organizar las
milicias populares. A nadie tomó por sorpresa el golpe y una clara prueba de
ello es que las JSU ya se habían concentrado con días de antelación en sus
locales listos para entrar en combate. El 18 de julio y días posteriores se
desató la histeria colectiva en la ciudad. Los milicianos eufóricos disparaban
las armas al aire anunciando el comienzo de la revolución proletaria. Hombres
mujeres, jóvenes y hasta  niños se
ofrecían como voluntarios para empuñar las armas o ejercer funciones de
intendencia. La lucha de clases al rojo vivo, la colectivización y le pronto
advenimiento de la dictadura del proletariado. 
Doña Margarita recuerda perfectamente como Málaga se movilizaba
dispuesta a derramar hasta la última gota de sangre en defensa de la
revolución.
El levantamiento en Málaga fracasó porque los
altos mandos del ejército, la Guardia Civil o Guardias de Asalto se mantuvieron
a la espera de cómo se desarrollaban los acontecimientos y no reaccionaron a
tiempo. Entonces los obreros, los proletarios, los trabajadores tomaron los
cuarteles y se hicieron con las armas  El
populacho enfurecido atacó las casas de la oligarquía, asaltaron sus
propiedades, las industrias y empresas ansiosos por cobrarse la venganza contra
la casta explotadora.
Cada uno de los partidos políticos los
socialistas, comunista, los sindicalista CNT- FAI (que firmarían un pacto con
la UGT)  las juventudes socialistas, la
Unión Republicana se  por liderar la
insurrección. Tenían que superar  las
viejas rencillas que los separaban, 
tenían que unirse en esos momentos tan críticos. Para proteger la
revolución se organizó el Comité de Salud Pública y los Tribunales
Populares.  Se instituye por ley la
colectivización y la abolición de la propiedad privada,  las teorías del socialismo utópicas del
anarquismo libertario. Hombres y mujeres trabajadoras codo con codo, sin el
prejuicio patriarcal. Reivindicar el papel de la mujer y sus derechos. Con las
armas en la mano en la defensa del poder popular. Aunque muchas de esas armas
eran obsoletas y hasta inservibles todo lo suplía su gran entusiasmo y la más
alta moral. Desde luego que estaban dispuestos a combatir en primera línea de
fuego.
Porque había que agudizar las contradicciones,
acelerar el fragor de la lucha de clases e intimidar a los señores feudales;
los oligarcas, aristócratas, al clero y los terratenientes que pretendían perpetuar
sus privilegios. El lumpen proletariado ocupaba el escalón más bajo de la
sociedad sometidos a la más vil servidumbre. Un proceso de emancipación al que
la República se había negado a  secundar.
Como es el caso de la tímida Reforma Agraria.
Se sospechaba que las unidades de África
sublevadas como la Legión y los Regulares 
podrían desembarcar en cualquier momento en Algeciras (ciudad
controlada  por los fascistas al mando del
Coronel Coco Rodríguez). Como así sucedió cuando la flota franquista rompió el
bloqueo impuesto por los republicanos en las aguas del estrecho de Gibraltar.
Ahora Málaga estaba en el punto de mira por su posición estratégica en el
Mediterráneo occidental.
Los golpistas contaban con la inestimable ayuda
de Hitler y Mussolini. Con los Fokker de la 
Luftwaffen  se realiza el puente
aéreo (el primero de la historia) para trasportar desde el protectorado de
Marruecos a la península unos cuantos  a
miles de soldados. Las tropas nacionales desembarcan  en Sevilla y se ponen a disposición del
General Queipo del Llano que asume el mando del Ejército del Sur. Se da
entonces  comienzo a la “nueva
reconquista” igual a la epopeya  de don
Pelayo en Covadonga –forjador de la “nación española”- A finales del año 36 los
rebeldes avanzan imparables tomando infinidad de pueblos de la provincia de
Sevilla y Córdoba y se acercan 
peligrosamente a Málaga. Ciudad en la que se va a desarrollar uno de los
capítulos más dramáticos y más sangrientos de la guerra.
Al romperse el frente de la provincia de Sevilla
y de Córdoba la población civil compuesta en su gran mayoría por campesinos,
peones y jornaleros que huyen despavoridos con dirección a Málaga. Son  miles y miles de desplazados que buscan asilo
en una ciudad que no tiene capacidad suficiente para enfrentar tamaña tragedia
humanitaria. Faltan refugios, medicinas y centros hospitalarios.
El hambre azota Málaga, se multiplican las
restricciones; no hay electricidad, ni gasolina, ni víveres.  “Málaga la roja” estaba  rodeada por tierra mar y aire.
El general Queipo del Llano -jefe de del
ejército del Sur- desde los micrófonos de Radio Sevilla pronunciaba
incendiarios discursos cuyo fin no era otro que aterrorizar a los pueblos y
ciudades que se negaban a someterse: “Españoles, el ejército con su movimiento
arrollador y victorioso ha de acabar en breve con el anarquismo, el marxismo y
todas esas doctrinas criminales asentadas en los engañados campesinos de
Andalucía. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable. Morón,
Utrera, Puente Genil, Castro del Río ¡id preparando sepulturas! Yo os autorizo
a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante
vosotros. ¡Sí, canalla Roja de Málaga! Esperen a que llegue allí dentro de diez
días. Me sentaré en un café de calle Larios, bebiendo cerveza, y por cada sorbo
mío, caeréis diez. Habría que poner un cartel con la inscripción de “aquí
existió Mérida” Sabed que no voy a dejar con vida un solo habitante.
Eugenio Entreambasaguas de Unión Republicana
era el alcalde de Málaga. Tenía fama de ser un hombre honesto y justo e incluso
ayudó a muchas familias derechistas a evadirse. Se le atribuye la célebre
frase: “Dejad que entren los fascistas que la revolución los absorberá”. Tras
la toma de  Málaga por los nacionales
valientemente se mantuvo en su despacho pensando que por ocupar tan alto cargo
sería respetado. Pero de inmediato fue detenido y  enviado a prisión. Al cabo de un par de meses
se le sometió a un juicio sumarísimo y condenado a muerte por decisión del
fiscal Carlos Arias Navarro-mejor conocido como el “carnicero de Málaga”
Doña Margarita recuerda perfectamente las
alocuciones radiofónicas de Queipo del Llano pues su padre  tenía una radio y la familia entera toda las
tardes  se sentaba en la sala a escuchar
las noticias. En la cabeza se le han quedado grabadas las palabras de aquel
siniestro general que prometía un horrible escarnio al pueblo de Málaga.
¡Canalla de roja de Málaga, id preparando las mortajas! ¡Rendíos y entregad!
las armas. Esas palabras los ponían a temblar de espanto. Sobre todo, cuando
nombraba a su tío Miguel de Haro que participaba en los comités de resistencia.
Las noticias no podían ser más preocupantes
pues los frentes republicanos en las provincias de Córdoba y Sevilla se
derrumbaban ante el implacable avance de los sublevados.
Málaga en ese entonces tendría unos 190.000
habitantes- a los que había que sumar 50.000 refugiados de los pueblos aledaños
y de otras provincias andaluzas. Las milicias populares compuestas por unos
30.000 efectivos al mando del coronel 
Villalba se aprestaban a enfrentar al ejército nacional construyendo
bunkers, trincheras y barricadas. Todos los partidos políticos a pesar de sus
diferencias tenían que unirse codo con codo en la defensa de la ciudad que iba
a ser sometida a un cerco implacable.
A su favor contaban con la abrupta geografía
malagueña que les ofrecía una ventaja adicional. Pero carecían de armamento en
condiciones; les faltaban 
ametralladoras, fusiles modernos, morteros o artillería pesada, ni
defensa antiaérea y menos una aviación que neutralice los bombardeos de las
escuadrillas de aviones enemigos. Y como si fuera poco carecían de reservas de
municiones.
Málaga llevaba meses bombardeada por la
aviación franquista con el propósito de debilitar la resistencia y
desmoralizarlos. Los cuarteles, polvorines y depósitos de combustible eran los
principales objetivos a batir.   Doña
Margarita narra cuando al escuchar las campanadas de las iglesias toda la
familia  buscaba protección en los
refugios antiaéreos improvisados en el sótano del edificio donde residían.
Cuando terminaba el raid de castigo ella salía a comprobar lo que había pasado
y se encontraba con un panorama dantesco: casas y edificios demolidos donde los
socorristas intentaban sacar a los sobrevivientes y retirar a los muertos, Esta
carnicería contra la población civil 
desata el odio y la venganza  y
comienza la persecución a  los más destacados
miembros de la alta sociedad y  los
señoritos de la derecha. Quienes caen en manos de los milicianos son conducidos
de inmediato al paredón de fusilamiento.
En los montes de Málaga se despliegan más de
15.000 legionarios del Corpo Truppe Voluntarie o Camisas Negras -enviados
expresamente por el duce Mussolini- al mando del general Mario Roatta- Traen
unidades mecanizadas, tanques, vehículos ligeros, lanzallamas y artillería
pesada. Procedente de Fuengirola se aproximan las seis columnas del coronel
Borbón, Duque de Sevilla, con 10.000 Regulares del ejercito de Marruecos y 500
jinetes de la caballería de Tetuán, tiradores de Sidi Ifni (gleba musulmana
obligada a enrolarse en las filas de los colonialistas españoles),  los legionarios del Tercio, tropas de élite
fascista apoyados por la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana
(67-100 aviones) en una operación coordinada por Franco, Mario Roatta y Queipo
del Llano.
La gente se estremece de espanto pues corre el
rumor de que están a punto de entrar a la ciudad los Regulares Marroquíes que
tienen fama de carniceros y violadores ¡ya vienen las bestias! ¡Ya vienen los
moros! saben que los pasarán a cuchillo tal y como lo dijo Queipo del Llano por
la radio.  “¡Voy a hacer un cocido de
patatas con todos los del Perchel!
La población civil presa del pánico se lanza al
caótico éxodo (lo bautizaron como “desbandadá” o “espantá” como si se tratara
de una manada de potros desbocados) El Coronel Villalba, jefe militar de
Málaga, lanza la orden de evacuar la ciudad. 
Con sus unidades se dirige a Nerja para consolidar las posiciones y
preparar un “arrollador contrataque”.  En
su apresurada huida deja una maleta en su oficina en la que se encuentra
escondida la mano incorrupta de Santa Teresa -que le han entregado  las religiosas de las Carmelitas Descalzas de
Ronda para que la ponga a buen recaudo. Reliquia que recuperan los soldados del
Coronel Borbón,  duque de Sevilla, que se
la ofrecen de presente a Franco. El Caudillo adopta la  como un fetiche protector que lo acompañará
hasta su lecho de muerte (cuando el anciano dictador estaba agonizando en el
hospital de la Paz  pidió que se la
trajeran a ver si se obraba un milagro). El poder sobrenatural y milagroso de
la mano de la santa iba a guiar al Caudillo en la sabia conducción de la
patria.
Desde el Ministerio de la Guerra en Madrid
ordenan a Villalba  que regrese a su
puesto en Málaga. Pero se niega aduciendo que todo esfuerzo es inútil pues la
plaza ya ha sido tomada.  Málaga se
derrumba  entre estertores de espanto
Las cañoneras Cánovas del Castillo y Canalejas
entran al puerto y finiquitan la conquista de la ciudad. Los fascistas
desembarcan entran a bayoneta calada a cobrarse el botín de guerra. No hay
apenas resistencia, solo un puñado de valientes permanecen en las trincheras a
pecho descubierto y casi sin munición. Tenían que defender con sus vidas los derechos
conquistados por la clase obrera y trabajadora. De esta forma se escribe la
última página de la utopía revolucionaria de “Málaga la roja”.
Ya están marchando los fascistas con sus
banderas y estandartes por el paseo de la Alameda y  la calle Larios,   Las tropas italianas o camisas negras se
abren paso dando vivas a Mussolini y a Franco. El duque de Sevilla a la grupa
de su brioso corcel  encabeza  los batallones de falangistas y Regulares.
Los barrios populares no tardaron en
desocuparse  y en medio del caos intentan
llevarse sus pertenencias; las cosas de mayor valor se las echan a los hombros
o a lomos de caballos, mulas o burros; los más pudientes en carros y camiones o
coches que se apresuran a salir de la ciudad para emprender el camino con dirección
a Almería.
La caída de Málaga fue fruto de una traición
pues se les denegó auxilio a sus defensores que exhaustos agotaron hasta la
última bala, El gobierno central  no les
envío las armas, las municiones o las tropas 
de refuerzo que solicitaban con desesperación
Mezclados con los civiles marchan también los
milicianos desertores y todos  los
que  temen ser represaliados como
políticos, sindicalistas, o simpatizantes del FP. Dos batallones comunistas y
otro de anarquistas cubren la retirada. 
Llegan noticias de que los nacionales han ocupado Vélez y bloquean el
paso a Almería. Se teme una sangrienta celada. La marabunta se abre  camino; hileras e hileras de seres
ensombrecidos en cuyos  rostros
desencajados reflejan la desesperación y angustia, una masa humana indefensa,
pegados  los unos a los otros como
corderos que llevan al matadero, Pasan también camiones atestados de
gente,  coches, y bestias de carga o
carretas.  Los novios de la muerte les
pisan los talones. Caminaban de noche para no ser localizados por los barcos y
los aviones y duermen por el día escondidos entre los riscos y peñascos para
atenuar las inclemencias climatológicas. Presas del hambre  se alimentaban de caña de azúcar o higos
chumbos y para calmar la sed tuvieron hasta que beberse el agua del mar.
Se calculan que entre 100.000 a 150.000
personas -según diversas fuentes- escaparon de Málaga (Aunque lo cierto es que
el éxodo comenzó con semanas de anticipación) 
No solo se cuentan los residentes de la capital y sus alrededores, sino
también los desplazados de otros pueblos de la propia provincia de Málaga, de
Sevilla o de Córdoba.
Astutamente el régimen franquista intentó
culpabilizar al ejército republicano del holocausto aduciendo que “los bandidos
rojos se mezclaron con la población civil utilizándola de escudos humanos”. Lo
mismo sucedió en el bombardeo de Guernica cuando los franquistas  acusaron a los gudaris vascos de haber
quemado la ciudad “la tea incendiaria es la de los que trataron de quemar vivos
a los defensores del Alcázar de Toledo”
Doña Margarita revive con claridad ese momento
en que su madre le dice que tienen que partir.-ocultándole al extrema gravedad
de la situación-  Entonces se pone unos
zapatitos de charol y el vestido dominguero y sale apresurada junto a los 15
miembros de su familia; padre, madre, hermana, abuela, tíos y primos.  Ellos pensaban que todo este maremágnum  pronto se calmaría así que su padre se las
arregló para permanecer un par de días en un hotel en las afueras de Málaga.
Era impensable que ellos abandonaran su casa con todas sus pertenencias. Se
fueron con lo puesto sin imaginar siquiera que iban a pasar 80 años de
ausencia. Vídeo: https://youtu.be/xaLdDUjXpkY
Legionarios del Tercio, los novios de la muerte
sedientos de sangre allanaban las casas y lo edificios en busca de la “canalla
roja”, los Regulares yihadistas (Franco les prometió el paraíso) con sus
cuchillos afilados se preparaban a degollar a esos ateos y apóstatas que
ofendían a Jesucristo (su amado profeta) ¡que vienen los moros! La gente
gritaba y corrían como almas que lleva el diablo. Las palabras de Queipo de
Llano (el pionero del terrorismo mediático) retumbaban en su cerebro: “Nuestros
valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser
hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han
conocido hombres de verdad y no castrados milicianos”
El 7 de febrero de 1937 los Nacionales emiten
un parte de guerra extraordinario: “siendo las 7 horas 30 minutos nuestras
tropas atraviesan el Guadalmedina. El enemigo derrotado huye en desbandada en
dirección a Motril perseguidos por nuestros valientes soldados”
Una masa humana indefensa que marchan
apretujados los unos contra los otros para darse protección; pálidos,  resignados y con la cabeza gacha barruntan la
derrota. Solo se escucha como arrastran los pies levantando el polvo de los
caminos al compás de un mantra  fúnebre
que estremece el alma.
El Baleares y el Canarias disparan sus baterías
a discreción apuntando hacia la costa del Mediterráneo por donde  transita un hormiguero de “marxistas asesinos
y armados” Caen los proyectiles entre la multitud dejando cuerpos despedazados
de hombres mujeres y niños, pues la muerte no hace distinciones. Los obuses
golpean la ladera de la montaña y desprenden enormes peñascos que  aplastan a los inocentes. Doña Margarita se
tapa los oídos para no escuchar  sus
gemidos y lamentos.  Esas dantescas
escenas no se las puede quitar de la cabeza. Sobre todo,  el olor de la a sangre que es penetrante y
provoca nauseas. Luego las nubes de 
moscas amortajaran los cadáveres para que los ampare la luz perpetua. Y
la muchedumbre sale corriendo despavorida en busca de un sitio donde guarecerse
y esquivar las bombas. En la caravana vienen 
también viejos que se apoyan  en
bastones,  ciegos con sus lazarillos,
paralíticos en silla de ruedas, niños tiernos y bebes en el regazo de sus
madres. Es demasiado sufrimiento el que padecen y lo peor es que  nadie les presta ayuda. En el cielo no solo
los persiguen los aviones sino también los cuervos, bandadas de cuervos
ansiosos por darles el beso de la muerte una vez que caigan de bruces al suelo.
¿Dónde están los refuerzos que prometió enviar el gobierno republicano? ¿y las
armas?  ¿y las unidades de refresco?   Fusilados contra ese paredón en que se han
convertido los montes de Málaga y del que no pueden escapar por lo agreste de
la geografía. ¡Ya vienen los moros bajando por Granada! Un soldado desenfunda
su cuchillo y se degüella antes de caer en 
manos de las hienas fascistas. Algunas personas no pueden resistir la
carnicería y prefieren regresar a Málaga donde son detenidos, encarcelados y,
en la mayoría de los casos, fusilados bajo la acusación  de “auxilio a la rebelión”.
La oficialidad y la marinería del Canarias se
entretienen practicando el “tiro al rojo” y cada vez que dan en el blanco
celebran sus hazañas. De repente se escucha un silbido seco  y un obús que impacta estruendosamente muy
cerca de donde se encuentra la familia de 
Margarita Roldán  dejando varios
muertos y heridos desparramados por el suelo. Un trozo  de metralla le ha quitado la cabeza a una
niña que llevaba su madre en 
hombros.  Una escena provoca
escalofríos cuando ella la narra con toda su crudeza.  La mujer 
chillando se niega a soltar  el
cuerpecito decapitado de su hijita que se sumerge en un charco de sangre. ¿Cómo
es posible aguantar tanta ignominia? Son recuerdos muy traumáticos y doña
Margarita  balbucea y se queda en
silencio como si  estuviera viendo a esa
hermosa niña allí martirizada en la sala de su casa.  Todo es tan real que se echa las manos a la
cabeza y entre sollozos grita: ¡que injusticia!  
Las víctimas y sus familiares resignados no
paran de darse golpes en el pecho, o cabezazos contra el muro de las
lamentaciones. Los embarga la impotencia al comprobar que todos esos crímenes
han quedado completamente impunes. Algo que nos deja estupefactos. No es
Guernica la ciudad mártir vasca,  es la
“carretera de la muerte” que representa 10 o 20 Guernicas y a la que su hijo
predilecto Picasso  nunca le dedicó ni un
mísero garabato.
La contrarrevolución ha triunfado y se inicia
una brutal represión contra  los
milicianos y los simpatizantes de izquierda. A la menor sospecha son detenidos.
Las delaciones Los fascistas tomaron 10.000 prisioneros muchos de los cuales
serán condenados al cadalso por los tribunales especiales.
Doña Margarita no puede creer que hayan pasado
ya 80 años, 80 años desde que la expulsaron para siempre junto a toda su familia
de la tierra que la vio nacer. Se dice fácil pero son décadas y décadas de
desarraigo.  Primero como refugiada en
Barcelona, luego como exiliada en Francia y ahora como ciudadana francesa.
Porque se vio obligada a echar raíces en tierra extraña; se casó con otro
refugiado republicano y formó un hogar. A la fuerza asumió su destino en un
intento por integrase en la sociedad de acogida. Pero ella a pesar de los 80
años de extrañamiento sigue siendo andaluza hasta la médula. Tan solo hay que
escuchar su marcado acento malagueño. ¿ustedes querían regresar a Málaga? -Le
pregunto- Imposible. Su casa fue destruida por los bombardeos y si su familia
hubiera vuelto seguramente que los habrían represaliado. Al menos se salvaron
de soportar cuarenta años de férrea dictadura franquista. –Un verdadero
viacrucis que al menos se quitaron de encima. Poco le importa la actualidad
española  realidad española hasta el
punto que ignora que el alcalde de Málaga es Francisco de la Torre,
perteneciente al PP y que ocupó el cargo de presidente de la Diputación
Provincial de Málaga durante el último período franquista, Por lo tanto también
es cómplice de la masacre de la “Carretera de la Muerte” pues juró los
principios fundamentales del Movimiento. Jamás este individuo ha expresado en
público una condena por tan execrable crimen. Tampoco doña Margarita sabe
que  muchos sevillanos consideran a
Queipo del Llano un héroe (el caudillo le impuso la Gran Cruz laureada de San
Fernando en el pecho) y  que está  enterrado en una capilla en el santuario de
la Virgen de la Macarena en Sevilla. (Virgen que lleva una cinta con su nombre)
Al escuchar estas revelaciones inclina la cabeza y se tapa la cara con las
manos -¡lo que hay que ver! si este sinvergüenza no es más que un vil asesino,
¡un vil asesino…!
La señora Margarita hace gestos como imitando
con sus manos el vuelo de los aviones que vienen volando entre las nubes
preparados a lanzarse en picado  cual
feroces águilas metálicas. ¿Cuántos han caído? Ni se sabe  ¿quién los va a contar? si no son más que la
canalla roja que merecen ser aplastada como chinches. Quién va a echar de menos
a esos ignorantes “catetos” (como los llaman despectivamente los señoritos)
miserables obreros y campesinos que no vale ni una perra gorda. Nada de nada, sus
cuerpos quedan allí tendidos en la carretera hasta que vengan los buitres, los
perros o las ratas a darse el festín en ese macabro banquete. Una carnicería en
la que se mezclan los trozos de animales y de seres humanos. ¿Tal vez  un alma caritativa se atreva a enterrarlos en
una fosa común  o  tirarlos al mar para borrar las huellas de
tanta infamia?
El Coronel Borbón, duque de Sevilla, expresó
exultante: “hemos venido en nombre de España a salvar esta ciudad del yugo rojo
por la gloria de Dios y del Caudillo”
Las Almas en pena huyen despavoridos y lo único
que piensan es en acortar lo más rápidamente posible los 219 kilómetros
los  que los separan de Almería (una de
las pocas ciudades andaluzas que se mantienen fieles a la república) Es una
carrera de fondo en la que los más débiles son eliminados. Los viejos, los
enfermos son los primeros en doblar las rodillas y caer rendidos, un bebe
intenta calmar su hambre mamando leche del seno de una madre muerta. Es el
apocalipsis: de entre la multitud surge una 
mujer enloquecida  que se tira
desde un acantilado para ahogarse en el mar, un hombre dispara su pistola y
mata a su familia para luego pegarse un tiro en la sien.
La larga hilera de fugitivos se extiende por
kilómetros y kilómetros, parece más bien una procesión espectros. Como decía
doña Margarita ¿Dónde está Dios, ese Dios todopoderoso al que tanto le rezaba
en el colegio de las monjitas?
Nadie tiene piedad de ellos, nadie oye sus
suplicas. Levantan los brazos al cielo implorando clemencia y la única
respuesta  son más bombardeos y
ametrallamientos. Tan  solo son unos
pobres campesinos, jornaleros, obreros, proletarios ¿quién va a reclamar por
ellos? ¿Cuántos han muerto?  ¿3000, 5000,
8000?
La orden emitida por el bando fascista era bien
clara: “Aniquilar sin concesiones todas las personas que se encontraban en el
territorio”
La Andalucía rural también sufrió un
desgarrador genocidio. Los fascistas eliminaron la mala hierba del campo, es
decir, aquellos campesinos y jornaleros que reclamaban “tierra y libertad”.
Facciosos anarquistas,  socialistas,  comunistas que pretendían expropiar la tierra
a los terratenientes. De esta forma se aniquiló la  revolución campesina vinculada al
comunal   y la colectivización de la
economía
A la altura de Nerja son detenidos
aproximadamente 10.000 fugados por las Camisas Negras italianas que de
inmediato les obligan a regresar a Málaga. A partir de ese instante la
carretera queda cortada.
Hasta hace poco años en el cementerio de San
Rafael los familiares de los represaliados no atrevían ni a colocar una cruz
sobre la fosa común donde se encontraban enterrados  los restos de sus seres queridos. Todavía
tiene miedo que venga la Guardia Civil a tomarles declaración. El terror se ha
inoculado en su sangre y les han colocado un bozal para que permanezcan
callados. Les toca rezar al difunto encerrados en sus casas, encenderle velitas
a la foto amarillenta de su padre, de su madre, del abuelo o del hijo  y rezar un responso por su alma. Rezar en
silencio, claro,  vaya a ser que alguien
se entere de que en la familia hay uno de esos 
rojos de la antiespaña.
Los aviones alemanes e italianos van y vienen
en constantes oleadas decididos a cumplir la sentencia bíblica. Y lanzan su
lluvia de fuego inmisericorde como la que destruyó las ciudades malditas de
Sodoma y Gomorra.  No hay duda que han
ofendido a Dios padre todopoderoso y deben pagar su tributo en Sangre. El olor
putrefacto que emana de los cadáveres mutilados y las vísceras en descomposición
es insoportable. Es el olor de la muerte que perfuma la carretera de la
muerte.  La procesión es incesante, un
interminable gentío en el que hay  hasta
ciegos, paralíticos en silla de ruedas, 
huérfanos,  viudas,  niños que berrean o perros que ladran.
Las caravanas cruzan por Torre del Mar,
Vélez-Málaga, Nerja, Almuñécar, Motril, Adra, llevan cinco o seis días de
viaje, una semana para los más lentos, todos allí  empujados por esa ola gigantesca  de seres humanos, de animales, burros, mulas,
caballos, cabras, carretas, coches que transitan por esa carretera  de gravilla 
que muele la suela de los zapatos, de las alpargatas, de las sandalias
de esparto. Muchos llegan a su destino descalzos, con los pies hinchados
cubiertos de llagas y ampollas. Los más viejos ya no aguantan más las fatigas
agonizan abrazados a sus deudos.
El llanto de los niños no cesa, ¡mamá!
¡papá!  Los alaridos de las madres  que pierden sus hijos: ¡Ay Juanito! ¡Ay
Joselito! ¡Ay Pepita! No hay caso, y, muy a su pesar, deben continuar la
marcha  pues  las tropas fascistas les pisan los talones. Y
todo el mundo se  aprietan fuertemente
las manos  para sentir el calor de sus
seres queridos que es lo única luz que los guía.
Carlos Arias Navarro FE de las JONS, primer
marqués de Arias Navarro y grande de España, espía infiltrado en sitio de
Málaga, fiscal militar franquista que se encargó de los juicios sumarísimos y
de firmar las condenas a muerte.  El
último  Presidente de Gobierno. Se ha
demostrado  fehacientemente  que entre los años 1937 y 1957 el número de
víctimas de la represión franquista sobrepasó los 17.000. Muchos de los cuales
sufrieron torturas y enviados al paredón de fusilamiento. La prueba palpable de
este demencial holocausto es la fosa común existente en el cementerio de San
Rafael donde están enterradas 4.571 víctimas. Esta es una de las mayores fosas
comunes de toda Europa occidental.
Antes de que se construyera en el cementerio de
San Rafael el memorial en forma de pirámide en honor a las víctimas de la
represión franquista, sus deudos con sigilo dejaban pequeñas cruces con sus
nombres señalando el lugar donde estaban enterrados. Con mucho sigilo quiere
decir que todavía tienen miedo a que los identifiquen como parientes de un
“rojo “despreciable. 
Pero no podemos quedarnos en lo superficial y lo
anecdótico, así que debemos aplicar las técnicas del  psicoanálisis para realizar una regresión y
obtener una confesión lo más cercana a la realidad.  Aunque parezca mentira a pesar de haber  pasado tantos años mucha gente prefiere
permanecer en silencio. No quieren hablar por si acaso les puede pasar algo a
ellos o a sus familiares.
Como es el caso de la propia hermana menor de
Margarita Roldan, también superviviente de la “carretera de la muerte”, que
desde hace décadas se encuentra en tratamiento psiquiátrico.   Sin saber muy bien el por qué se echa a
llorar, se encierra en sí misma, no quiere que le hablen de España, ni de
Málaga.  La “carretera de la muerte” la
mató en vida. ¡80 años de tortura psíquica! ¿Cuántos otros están en las mismas
circunstancias?  Muchas víctimas  perdieron la cabeza, sufrieron un tremendo
shock y están traumatizadas, les  los
problemas mentales; depresión, intentos de suicidio, angustia existencial o
pérdida de la estima.
Los historiadores en base a los testimonios de
los supervivientes y a los documentos encontrados en los archivos cifraban
entre 100.000 y 150.000 personas las que escaparon de Málaga. Pero ahora
según  nuevas investigaciones llevadas a
cabo por Andrés Fernández y Maribel Brenes (descritas en su libro “Éxodo Málaga
a Almería”) su número podría elevarse a más de 300.000.
Uno de los pocos que se acercaron a socorrer
las víctimas del holocausto  fue el
médico canadiense  Norman Bethune  que a bordo de una camioneta de la Cruz Roja
llegó a prestarles los primeros auxilios. Según cuenta este doctor el
sufrimiento de los heridos era tan atroz que las raciones de morfina se
agotaron. También sucedió lo mismo con 
las bolsas de sangre para hacer las trasfusiones. En un vano intento por
salvar a los heridos que presentaban terribles traumatismos improvisó un
quirófano en el que iba cortando con un serrucho los miembros desgarrados por
la metralla. El Dr. Bethune  fue un fiel
testigo del genocidio que narra a la perfección en su libro titulado: “el
crimen de la carretera de Málaga a Almería”. En las que se incluyen fotografías
de su ayudante Hazen Sise.
La caravana cuando se acercaba a algún pueblo
se encontraba con las puertas de las casas 
cerradas de par en par. Nadie quería verlos, ni hablarles, ni mucho
menos ofrecerles siquiera un plato de comida. Aterrorizados preferían
mantenerse al margen antes de que los acusaran de simpatizar con los
comunistas.  Algo que indudablemente
podría costarles la vida.
La ciudad de Almería, que  en esa época tendría unos 55.000 habitantes,  en unos cuantos días casi que triplicó su
población  Los refugiados agotados por la
extenuante marcha  buscaban  la plazas, los parques o cualquier rincón
para descansar.
La muchedumbre reclamaba a los vecinos que
tuvieran piedad y les dieran algo de comer. La gente les tiraba mendrugos de
pan, les daban cantaros de agua o mantas para cobijarse del frío. Llegaban
harapientos, con los pies molidos y la moral por los suelos. Al cabo de unos
días hacinados en unas improvisadas barracas 
por la falta de limpieza empezaron a atacarlos las plagas de piojos,
chinches y garrapatas. Algo que los torturaba más que los propios bombardeos.
Pero allí no acababa su viaje puesto que la situación en Almería era igualmente
muy tensa a causa de los bombardeos de la aviación nazi.  Así que no tuvieron más remedio que dirigirse
hacía Levante y Cataluña en busca de un lugar de asilo donde paliar su miseria.
Balbino Santos Oliveira, obispo de Málaga,
pronunció un emocionante  tedeum solemne
de agradecimiento al glorioso ejército nacional por haber liberado Málaga del
“ateísmo dictatorial ” Se hicieron presentes en la catedral las autoridades
civiles y militares que de rodillas comulgaron demostrando así su inmenso amor
por Dios. El obispo con un hisopo asperjó con agua bendita la tierra mancillada
por la “canalla roja”.
Es necesario señalar públicamente a los
culpables, dar los nombres y apellidos de los que cometieron este horripilante
genocidio Porque estamos hablando de la mayor matanza de la Guerra Civil y no
puede banalizarse o convertirse en una mera anécdota de las tertulias. No
podemos ser tolerantes con este crimen de lesa humanidad pues aunque los
responsables estén todos muertos, sus cómplices y descendientes aún viven y
gozan de todos los privilegios.
Vamos a ser imparciales y pensar que el  Rey Juan Carlos –que juró los principios
fundamentales del movimiento- desconocía por completo el prontuario criminal
del franquismo. Porque de lo contrario también se convertiría en cómplice.
Durante la dictadura franquista era prohibido
hablar de ciertos temas referentes a la Guerra Civil.  La única versión oficial pertenecía al bando
vencedor.
Lo demás eran calumnias inventadas por los
“rojos” para desacreditar al glorioso Movimiento Nacional. A tal grado llegó la
tensión que la cúpula militar amenazó con boicotear el proceso de transición
democrática. “Recordad que si hay mártires son los nuestros; los de Paracuellos
o los del Cuartel de la Montaña”
Lo cierto es que poco le importa al pueblo
malagueño lo ocurrido en la “carretera de la muerte” Se ha aplicado la
filosofía de: “Hay que dejar que sanen las heridas para que no nos envenene el
rencor”. Se ha impuesto por ley la amnesia colectiva. En las últimas elecciones
municipales la ciudadanía votó mayoritariamente por la derecha del PP. Es
decir, los herederos del franquismo: familias acaudaladas, empresarios,
banqueros e industriales que en muchos casos 
gozan de los bienes y el patrimonio expoliado a las víctimas de la
“carretera de la muerte”.
Doña Margarita me hace un gesto con la mano
para dar por finalizada la entrevista. Ya está bien de desenterrar el pasado y
ahora prefiere regresar al presente: Monsieur, c’est suffisant. Je suis très
fatigué.
El Rey Felipe VI, Capitán General de los
ejércitos, no se cansa de repetir en sus discursos  que 
condena los actos de  terrorismo y
que defiende la paz y la justicia. Cumplidamente todos los viernes santos la
Legión saca el Cristo de la Buena Muerte en andas aplaudidos por miles de
personas que se congregan en la Semana Santa malagueña. Los novios de la muerte
soberbios marcan el paso mientras en las fosas comunes los cadáveres se
retuercen de rabia.  La estatua del
marqués de Larios -que tras la proclamación de II Republica acabó en el fondo
de las aguas del puerto-  preside una de
las plazas más emblemáticas de la ciudad como símbolo del infinito poder de la
aristocracia y la oligarquía.
En el año 2008 el juez Garzón imputó -vía
Audiencia Nacional- a 35 altos cargos del franquismo, que se rebelaron contra
el orden constitucional, por crímenes contra la humanidad, exterminio
sistemático y desaparición forzada 
cometidos en la Guerra Civil. Garzón fue acusado de prevaricación
(dictar una resolución a sabiendas que es contraria a derecho) y juzgado por el
Tribunal Supremo. El fiscal del reino de España calificó un disparate abrir una
causa general contra el franquismo cuando los hechos están prescritos y
perdonados por la Ley de Amnistía de 1977. Como epílogo el poder judicial
suspende a Garzón por investigar los crímenes del franquismo.

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