Miércoles 7 diciembre, “La Opinión, Juicio sumarísimo a Fidel Castro” por Carlos de Urabá

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Miércoles 7 diciembre, a las 14:30 h. y R a las 19:30 h. Juicio sumarísimo a Fidel Castro por Carlos de Urabá – Periodista y Brigadista internacional.
                             Juicio sumarísimo a Fidel Castro
Llegué en el tren 
nocturno que hace el trayecto de la Habana-Santiago de Cuba para asistir
a los actos del día 26 de julio de 1998. En la ciudad reinaba un ambiente de
jolgorio pues coincidía con los festejos del Carnaval. El 26 de julio de 1953
un grupo de insurgentes al mando de Fidel Castro trató de tomarse el Cuartel
Moncada con el propósito de incautar las armas de los militares y acelerar la
insurrección popular contra el dictador Fulgencio Batista. Pero la operación
fracasó y de los 135 componentes del comando 69 resultaron muertos.  Un episodio que me narró con todo sus
dramatismo un santiaguero testigo de los hechos. Yo recogí en la calle a varios
de ellos que los habían cosido a puñaladas, algunos castrados, otros mutilados.
Sufrieron en represalia horripilantes torturas. 
Fidel logró escapar junto a Raúl y otros compañeros pero más tarde
fueron detenidos; uno en San Luis y el otro 
en las estribaciones de la Sierra Maestra. Los Castro iban a ser
eliminados pero se salvaron gracias a la intervención del arzobispo de Santiago
monseñor Pérez Serantes y del Ministro del Interior de Batista, Rafael
Diaz-Balart (que era cuñado de Fidel). Luego un tribunal de justicia lo
condenó-tras su alegato “la Historia me Absolverá”) a la pena de 15 años de
prisión. En el año 1955 los amnistió Batista. Al quedar en libertad él y su
hermano se exiliarían México donde comenzaron a planificar el desembarco del
Granma.
En la plaza Antonio Maceo o de la Revolución se había
engalanado para la celebrar del 45 aniversario del asalto al Cuartel Moncada
“año del 40 aniversario de las batallas decisivas de la guerra de liberación”
los actos tenía previsto iniciarse a las 6 de la tarde- Como era verano había
que esquivar la canícula. Filas interminables de invitados  poco a poco iban acomodándose en las cientos
de sillas colocadas en la explanada. Todo el mundo sabía de antemano que el
discurso de Fidel se alargaría una eternidad.  
Algunos asistentes llevaban sombrillas (por si caía un chaparrón),
fiambreras y cantimploras. Mejor dicho se vinieron de Picnic.  La temperatura no bajaba de los 33 grados con
una humedad del 80%. En Oriente el calor es tremendo y ponen al cuerpo a sudar
la gota gorda.  No se permitía la entrada
al recinto a personas que no portaran la invitación correspondiente. Se tomaron
estrictas medidas de seguridad pues 
Fidel era un objetivo a batir por parte de los grupos anticastristas y
la propia CIA.   Nos tuvimos que
conformar con verlo allá a lo lejos detrás de una barrera policial que
acordonaba el recinto.  También se
hicieron presentes varios brigadistas italianos se pusieron a cantar “El pueblo
unido jamás será vencido” mientras 
agitaban una gran pancarta en la que se leía “Fidel, seguro, a los
yanquis dale duro” Yo me dirijo a un alto mando del ejército revolucionario a
ver si podemos pasar a la zona de los invitados.  Pero nos ordena guardar las distancias y
nosotros obedecemos. Fidel sube al estrado entre vítores y aplausos. Suena de
fondo la canción “Siempre es 26” de Carlos Puebla. Fidel, el comandante
supremo, luce su uniforme verde oliva con su tradicional quepis.  Se le ve erguido y fortachón con esa  barba cana tan característica.  En el escenario han desplegado una enorme
bandera cubana que llevaba impresa el rostro de Martí.  El pueblo grita consignas –“Comandante en
jefe ¡ordene!” “¡socialismo o muerte!” “¡Viva Cuba Libre!” Fidel se instala en
un atril colocado en una tarima y saca una resma de papeles.  Dice que tiene muchos papeles, pero que no se
asusten. Risas entre el público. Fidel saluda al pueblo de Santiago, a las
delegaciones invitadas, a los combatientes, a los familiares de los mártires de
Cuba.  A continuación empieza a hacer un
repaso histórico sobre lo que significa el día 26 de Julio, el embrión de la
revolución cubana.  Se entretiene un rato
contando anécdotas épicas sobre el ataque en el que cayeron muchos de sus más
queridos compañeros. Haciendo gala de una memoria prodigiosa relató al pie de
la letra los insucesos de aquel trágico día 
–tal y como lo señalaran sus profesores en el colegio de los Jesuitas:
con apenas leer el texto una sola vez le sobraba para aprendérselo de
memoria-  Fidel ahora se sumerge en la
guerra de independencia contra los españoles, la intervención americana a causa
del hundimiento del Maine en 1898. Todo lo que supuso ese zarpazo traidor de
los yanquis que les arrebató la independencia. Luego pasó a la dictadura de
Batista, la revolución Cubana, Bahía Cochinos, la crisis de los misiles, la
guerra fría.   De repente el alto mando
que nos prohibió la entrada decide dejarnos pasar al recinto (no sin antes
cachearnos y revisar nuestros pasaportes) Allí nos acomodamos con los demás
camaradas para seguir la interminable alocución.  Cuando había transcurrido dos horas la gente
empezó a sacar la merienda. Nos convidaron a ron y a yuca frita porque de
alguna manera había que mantener el tipo hasta el final. (Fidel tiene el record
Guinness con un discurso de 7 horas y cuarto) Por toda la ciudad retumbaba la
voz de Fidel amplificada a través de la radio y la televisión (que por ley
transmiten sus discursos en vivo y en directo a todo el país) El eco de sus
palabras producía un efecto hipnótico e irreal que nos dejaba una extraña
sensación de santidad. Ese apasionamiento y esa efervescencia es difícil de
encontrarla en otro líder político contemporáneo. Se asemejaba a ese pasaje
bíblico del “sermón de la montaña”; pero no era Jesucristo el profeta, sino
Fidel Castro, el guerrillero, quien nos dirigía la palabra.
Apoyado en el atril y sin leer ningún papel con un gesto severo
seguía enumerando uno a uno los logros de la revolución: en cultura,  educación, salud, agricultura, la pesca, la
ganadería, etc. -La tierra y la reforma agraria fue lo prioritario –
Hasta yo tuve que empuñar un machete para cortar caña en
la zafra. Por dignidad nacionalizamos las empresas e industrias porque los
yanquis nos robaban nuestras materias primas impunemente. Nuestro pueblo
oprimido, ignorante, embrutecido que agachaba el lomo para llevarle la carga al
patrón por fin pudo levantar la cabeza. Por la plena independencia y libertad
de Cuba tal y como lo pregonó en su momento José Martí. -Nosotros somos un
pueblo hibrido, mestizo. Esas ínfulas de club de blancos, escuelas para
blancos, playas para blancos…los cubanos la rechazamos. Ahora se dedica a
desglosar las intervenciones yanquis en América Latina y la neo colonización.
-La lucha armada es necesaria para combatir a los regímenes dictatoriales pro
imperialistas y oligárquicos. Más vale tomar un arma en defensa propia antes
que caer aplastados por la bota militar. La revolución cubana siempre ha estado
en peligro, no hay más que ver ese monstruoso atentado cometido contra un avión
de cubana en 1976 por el grupo terrorista liderado por Posada Carriles.  Enumeró uno a uno los ataques contra los
intereses cubanos perpetrados por la CIA 
y sus secuaces. EE.UU pretende sembrar el terror en Cuba colocando
bombas en las áreas turísticas para quebrarnos.
-Porque después de la caída del bloque socialista Cuba se
ha convertido en el único enemigo del imperio. 
Durante el tiempo de la guerra fría la URSS nos ayudó a sostener la
revolución pero tras su desintegración nuestro pueblo tuvo que asumir un
titánico sacrificio. Nos abandonaron y nos vimos obligados al criminal  bloqueo de EE.UU que contó con la complicidad
de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos. Pero nosotros supimos
sobreponernos ¡Nuestro vino de plátano es amargo, pero es nuestro vino!
Aplausos. La independencia y la unidad latinoamericana, la emancipación y la
soberanía patria son principios inalienables. Ahora el imperialismo quiere
construir una muralla de 3.000 kilómetros, un nuevo muro de Berlín para detener
a los seres humanos mientras sus tratados de libre comercio le abre las puertas
a las mercancías. Es el temor a los inmigrantes del Sur, por eso construyen ese
famoso muro, pero los latinoamericanos siempre inventarán cosas para cruzarlo.
EE.UU y Europa tienen miedo a la presión migratoria de los países del Tercer
Mundo, están asustados, llenos de xenofobia, fascismo y racismo. Son
migraciones económicas de individuos deslumbrados por la sociedad de consumo
capitalista. Muchos cubanos se han aventurado a dar el salto. -y  enardecido añadió- muchos están allá creyendo
que son libres pero son los más grandes esclavos. Aplausos.
Desde Miami el traidor Mas Canosa con la Fundación
Nacional Cubano Americana creada por Ronald Reagan conspira contra Cuba. Esa es
otra organización terrorista y mafiosa respaldada por los norteamericanos, el
país que se supone es el más demócrata del mundo.  Toda mi vida me la he pasado corriendo
riesgos. No sé cuántas veces me han querido matar pero aquí estoy vivito y
coleando.  -Aplausos- En  EE.UU hay más de 800 grupos terroristas,
muchos son fanáticos racistas de los cuales 400 están armados. El público
vitoreaba al comandante mientras agitaban banderas cubanas y del movimiento 26
de Julio. Pero no fue hasta que sonaron las campanadas en el reloj de la plaza
que Fidel se percató del entuerto. ¿Es que son las doce de la noche? Me queda
muy poco. Es señal de que va a empezar el carnaval.-Aplausos  ¡Hombre el Carnaval! -lo dijo bien
fuerte,  acto seguido  “ya vamos acabando”. Pero Todavía quedaba una
ñapa de 45 minutos. (Eso no es nada después de 5 horas y pico) Las orquestas,
los troveros, los rumberos, los soneros, los salseros todos estaban allí con
los crespos hechos velando armas. Fidel reflexionaba sobre la amenaza nuclear a
la que calificaba como el principal peligro que se ciñe sobre la especie
humana. Aunque el desarme mundial parezca utópico es imprescindible pues nos
jugamos la existencia.
Poniéndose la mano en el corazón dijo: los cubanos somos
internacionalistas, luchamos por nuestro país y luchamos también por el mundo.
Ese es el ejemplo del Che Guevara un verdadero revolucionario que lo entregó
todo por un ideal. En América Latina varias generaciones han sido marcadas por
la revolución cubana y su  memoria
permanecerá inmutable. Tiene mérito que 
una islita tan pequeña haya sido capaz de plantarle cara al imperio más
grande del mundo. Aplausos. Seguía con las arengas: Porque adquirimos
conciencia gracias a esa bella frase de Martí “Patria es humanidad”
Los procesos de liberación, las luchas populares marcan
la gran confrontación entre el norte y el sur. Alterado hizo un gesto rabioso
apretando el puño-No se dejen engañar que la revolución jamás va a retroceder,
que toda la dignidad y gloria que hemos adquirido no puedan destruirla nunca.
Jamás vamos a renunciar al socialismo. Vítores y aplausos. Este es el juramento
que hemos hecho por nuestros mártires gloriosos.  Por fin hizo una larga pausa y miro al
horizonte, estrechó sus manos y levantándolas remató con un: ¡Viva Santiago de
Cuba! ¡Viva la cuna de la revolución! ¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos! todos
los presentes gritaron a coro ¡venceremos! Entre aplausos y ovaciones se cerró
el acto y a continuación empezaron sonar los bongos y los tambores. Los
babalawos le hacían su homenaje al “Caballo” (sacerdote) protegido por Ochun,
el homo ocha o el elegido.    La gran
fiesta estalló con su poderosísimo frenesí Las multitudes bregaban por ocupar
las plazas y alamedas donde las orquestas se lucían interpretando las piezas
más célebres de la música cubana. En la madrugada santiaguera lúdica y bohemia
el pueblo extasiado se dedicaba a bailar, beber chispa de tren, ron o cerveza
de pipa. El embargo o el bloqueo les apretaban el gaznate y eso se notaba en el
estado de ánimo. Aunque los abrumaba una situación de penuria extrema, de
racionamiento y precariedad no habían perdido ese espíritu caribeño que convierte
los dramas en celebraciones.
Ni tribunales, ni jueces, ni fiscales, sus enemigos
siempre han querido llevarlo directamente al paredón. Fidel es culpable, es
culpable de haber sublevado a las masas de campesinos, de obreros de
marginados, esas masas sometidas al ancestral yugo explotador.  Tal como lo describió Paolo Freire en su
famoso libro la “Pedagogía del Oprimido” Esa gesta emancipadora iniciada el 1
de enero de 1959, que ya hace parte de nuestro 
inconsciente  colectivo, tenía el
cometido de iluminar el camino a una América Latina ansiosa por lanzar su grito
de liberación.

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