Miércoles, 5 de julio. “Del orgullo a los sanfermines”

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Miércoles, 5 de julio. “Del orgullo a los sanfermines”

La opinión por José Luis Úriz.

Del orgullo a los sanfermines

Vivimos en un
mundo líquido, siguiendo las teorías de Bauman. Un mundo en el que todo va muy
deprisa, donde suceden tantas cosas en tan poco espacio de tiempo, que resulta
difícil poder analizarlas con un mínimo de sosiego y sensatez.
Por eso si
observáramos lo ocurrido la semana pasada, en apenas siete día se podría hablar
sobre la reprobación a Montoro, las nuevas noticias sobre una corrupción que no
cesa, la aprobación de un infumable CETA, el aniversario de la liberación de
Ortega Lara en vísperas del tremendo asesinato de Miguel Ángel Blanco, o al
hilo de ello la histórica decisión del colectivo de presos de ETA de aceptar la
legalidad carcelaria y la reinserción individual.
También la
elección de Unai Sordo como secretario general de CC.OO. Quizás las
casualidades nos hayan llevado a que los SG de los dos sindicatos mayoritarios
sean uno vasco y el otro catalán, uno descendiente de Vallisoletanos, o sea
castellanos viejos, el otro de asturianos. ¿Casualidad…o no ese mestizaje
enriquecedor?
Todas ellas son noticias
de calado que dan para mucho. Pero quizás en estas fechas convenga no ponerse
tan trascendente y buscar análisis más livianos.
Acaba de celebrarse
en Madrid, también durante la pasada semana, el World Pride, culminado con el
colorido y la alegría desbordante del desfile de 52 carrozas atravesando sus
calles más céntricas el pasado sábado. Más de dos millones de personas de
diferentes colores, adscripciones políticas, creencias religiosas u opciones
sexuales unidas por una reivindicación común.
Una fiesta de la
libertad, de la tolerancia y del respeto al diferente, que este año sí (quizás
debido al foco internacional que tenía) ha sido capaz de unir a todos los
partidos de arco parlamentario. Un arcoíris como el que simboliza la mezcla de
colores de opciones que representaba esa conmemoración.
Viendo sobre el
escenario bailar a Pablo Iglesias con Albert Rivera, Andrea Levy, o Gabilondo,
a Cristina Cifuentes con Manuela Carmena, o Unai Sordo, supone un soplo de aire
fresco, en el a menudo sofocante ambiente político y social.
Bienvenida esa
pluralidad también a una reivindicación de un derecho inalienable de la
persona: la opción sexual que cada uno desee tener.
También esta
semana nos introduce en la fiesta más internacional de este país: los
sanfermines. Con sus luces y sus sombras, con fiesta, alegría, buen humor, pero
a veces empañada con comportamientos condenables de gentes que no saben
entender que la libertad para divertirse tiene un límite, justo la libertad del
otro. Que la libertad también lo tiene, el respeto a las normas básicas.
Especialmente el
respeto a la mujer, entendiendo esa frase tan escuchada los últimos meses; “NO
ES NO”. A algunos energúmenos habría que preguntarles: ¿qué no entiendes del
NO, la N o la O?
Pero por encima
de estas cuestiones los sanfermines son unas fiestas especiales dignas de ser
disfrutadas sin excesos.
Unas fiestas que mantiene un valor importante, porque
en estos apenas nueve días no sólo hay diversión, también existe una actividad
intensa en los social, te vas encontrando por el largo periplo de la fiesta con
gentes que hacía tiempo que no veías. Es uno de los valores de San Fermín, ese
reencuentro con quienes no ves durante el año, o incluso mucho más tiempo.
Gentes variadas de diferentes talantes ideológicos e
incluso religioso, del mundo de la política, de la prensa, de la música, de las
artes, que quizás durante estas fiestas se transformen, en este caso para bien,
produciéndose el milagro de que quien el resto del año no te habla o ni
siquiera te saluda ahora te abrace alborozado.
En una fiesta como esta existe libertad, pero no puede
ni debe interpretarse como libertinaje, como el “aquí todo vale”. Debe hacerse;
quienes vengan de fuera y algunos de los de dentro, respetando sus normas,
algunas no escritas y sobre todo ejercitar el respeto, un respeto por unas
fiestas que tienen sus líneas rojas que jamás deben ser cruzadas, ni por los de
aquí ni por los de allí. Pamplona no puede, no debe convertirse en una ciudad
sin ley, o se corre el peligro de que esta fiesta sin igual muera de éxito.

En fin, volviendo a lo positivo serán días preciosos, en los
que ha habrá de todo desde visitas a mi peña Muthiko Alaiak, cenas con buena
compañía, amigas y amigos, familia, bien acompañado, paseos matutinos, salidas
nocturnas, la maravilla de ver los fuegos desde el bar del Baluarte, la capilla
del santo en San Lorenzo, o el vermut al mediodía por los bares que rodean la
plaza del Castillo con la correspondiente banderilla. Todo eso más el calor y
color de ver la corrida desde el tendido de sol, aunque te cueste la crítica de
los animalistas de turno ahora que se ha puesto de moda esta nueva ideología.

No es agradable ver cómo hacen sufrir a un bello
animal como el toro bravo, pero supongo que la mayoría de la gente, por no
decir toda, de los que acuden cada tarde al coso pamplonés (muchos de ellos y
ellas animalistas) no va precisamente por esa razón, como tampoco lo es saber
que el pollo, el cordero, o la ternera que te comes ha sido sacrificada,
criada, o trasladada de manera digamos poco humanitaria. Pero este ya es otro
debate.

Así son realmente los sanfermines, así deben
serlo.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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