Miércoles 18 enero, “La Opinión: El PSOE en su encrucijada final” por José Luis Úriz

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José Luis Úriz

Miércoles 18 enero, a las 14:30 h. y R a las 19:30 h., La Opinión: El PSOE en su encrucijada final por José Luis Úriz, militante del PSC viviendo en Navarra.

No es la primera vez que el PSOE se ha
situado en su encrucijada, aunque esta parezca la definitiva.
Lo ocurrido en el Comité Federal del pasado
sábado demuestra que se encuentra justo ahí. Después del terrible mes de
Octubre, de los tumbos que ha ido dando desde que de una manera deshonrosa
permitió a Rajoy y su corrupto PP seguir gobernando, ha dado una última lección
del esperpento en el que está metido.
Las lúcidas palabras de uno de los pocos
intelectuales que le quedan, José Antonio Pérez Tapias, que junto con Andrés
Perelló había presentado una propuesta de primarias y Congreso Extraordinario
en el mes de Abril, indican la falta de democracia de quien debiera ser adalid
de la misma.
Un fantasma de pasado como José Blanco se
permitió impedir la votación al grito de “yo he hecho los estatutos, yo los
interpreto”, al más puro estilo de “el poder soy yo”. Prácticas autoritarias
frente a un deseo de democratización del partido, que impregna unas bases
socialistas alzadas en armas contra la tiranía.
Unas bases que han llenado el país de
plataformas y colectivos defensores del No, de luchadores por lograr esa
democracia interna, de gentes que pelean por unas primarias limpias y urgentes.
No ha podido ser, al final la Gestora, una especie de títere manejada por
Susana Díaz, ha impuesto su rodillo en un órgano plagado de gentes que ganan
del partido, que deben su salario a él y que temen perderlo con posturas
contrarias al poder establecido.
Así después de 17 intervenciones en contra
acaban convirtiéndose en apenas 5 votos a la hora de la verdad, cuando un brazo
alzado puede suponer tu despido fulminante de tu puesto de trabajo. Quizás
hasta que no exista una norma que evite que más del 25  o 30 % de ese máximo órgano de decisión pueda
estar en manos de liberados, sean internos o institucionales, no se pueda
trasladar a él el sentir de la afiliación.
A las pocas horas uno de los que abandonaron
a Pedro Sánchez, de los que cambiaron el no por la abstención, Patxi López,
anuncia su candidatura. ¿Está el dubitativo ex Secretario General detrás de
esta candidatura? ¿Está alentada por Susana Díaz en ese intento de “divide y
vencerás”?
Quizás ambas, pero lo que resulta evidente es
que después de este movimiento, por otro lado anunciado hace semanas, la opción
de Sánchez pierde fuelle y le exige una concreción inmediata para no quedar
absolutamente difuminada.
Mientras tanto todo el movimiento
revolucionario explosionado en el interior del PSOE, asiste entre perplejo e
indignado a este lamentable espectáculo, sin saber muy bien qué se puede hacer.
Y esa es realmente la pregunta: ¿qué hacer?
Sólo existen dos hipótesis posibles para ese
ilusionante y novedoso movimiento surgido de unas bases cansadas de
manipulación, de ser ninguneadas, ignoradas por una cúpula de burócratas.
Antes que nada y aunque sea de manera
dolorosa, dejar constancia de que el plan A, que Pedro Sánchez liderara la
revuelta, puede haber dejado de existir. Tiene todo el apoyo si decide
continuar, es el líder incuestionable de esta revuelta, pero resulta necesario,
imprescindible que baje a la arena de manera inminente y aclare su situación.
Si se diera el final del plan A, de manera
inmediata debemos diseñar con urgencia un plan B que pudiera recoger lo que aún
quede de ese poderoso ejército. Dependiendo del tiempo empleado éste será más o
menos numeroso, de ahí lo urgente del movimiento.
Un ejército diezmado pero aún con capacidad
de plantar batalla necesitará un nuevo líder que recoja la bandera abandonada
por Sánchez. Debe ser del grupo del No, en ningún caso de quienes en el fragor
de la anterior batalla abandonaron ese principio. Eso deja fuera lógicamente a
un Patxi López difuminado y blando.
En estos dos largos meses ha habido un grupo
de diputados del No, de las gentes que se lo jugaron todo para mantener la
dignidad del socialismo, que se han recorrido este país de norte a sur y de
este a oeste, agrupación tras agrupación, acto tras acto, rodeándose de miles
de militantes que veían en ellos la representación de la dignidad.
De entre ellas y ellos (más ellas que ellos)
emerge una figura con capacidad de liderazgo y experiencia política profunda:
Odón Elorza. Político bregado en circunstancias difíciles en la Donosti de los
años de plomo y fuego, que plantó cara al mundo de ETA, pero que al mismo
tiempo tuvo una inmensa capacidad de consenso, incluso con ellos. Una figura
respetada en ambas orillas de aquel río de aguas turbulentas.
Una figura así necesita el socialismo de
futuro, valiente, honesto, coherente, de izquierdas, con un bagaje ideológico e
intelectual consistente.
Ese periplo por las agrupaciones le ha hecho
conseguirse el respeto y apoyo de la 
militancia de base. Se lo ha currado después de votar No a Rajoy y el
PP, de ser leal a los principios aprobados y también al líder hasta que este ha
dicho basta, hasta aquí llego y se ha bajado del carro.
Si toma esa decisión debe rodearse de quienes
en estos meses han estado en este lado de la barricada, desde ideólogos como
José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló o Josep Borrell, hasta las decenas de
gentes que se ha encontrado en su largo periplo, cuadros medios y gente sana
del partido. Ningún general, ni siquiera coronel.
Después lo justo sería que Pedro Sánchez
apoyara a quienes le han sido leales en este sainete esperpéntico, no solamente
a él sin también a sus principios. Las ideas que han ido desgranándose en cada
una de esas reuniones por las han ido pasando Odón, junto con diputadas del no
como Zaida Cantero, Susana Sumelzo o Luz Martínez Seijo.
Que sea una candidatura coral del No, con las
gentes que fueron leales al espíritu socialista, gentes de izquierdas, con un
programa nuevo para la refundación de un PSOE en su encrucijada vital, justo al
borde del precipicio.
Sin importar mucho el apoyo que pueda tener,
porque lo importante es que alguien valiente mantenga alzada la bandera de
aquel movimiento, que estas maniobras sucias, traicioneras y subterráneas no
acaben con aquella ilusión. Después poner negro sobre blanco las propuestas en
un programa de futuro no solo del socialismo, también de la izquierda.

Hay que intentarlo, no se puede, no se debe
dilapidar, tirar por la borda todo el activo de ese movimiento único e
histórico. Hay que animar a Odón a que dé el paso y a Pedro a que le apoye, con
el resto del No como una gran marea de cambio en el socialismo. Si no somos
capaces de convencerle que sea otro, u otra, pero que el día que votemos haya
una papeleta del NO. Veremos….
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