Martes, 8 de agosto. “El miliciano Vicent Almudéver cumple 100 años”

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Combatiente del Ejército Popular de la
República y fiel defensor de la memoria histórica.
A estas alturas quedan pocos supervivientes de
la guerra de España 1936-1939 -que los vencedores la han definido como una
guerra civil cuando en realidad ha sido un golpe de estado que se alargó por
tres años. Un acontecimiento que partió en dos la historia de España en el
siglo XX y cuyas repercusiones se sienten hasta nuestros días. Nosotros tenemos
el privilegio de estar sentados frente a Vicent Almudéver que es la historia
viva, memoria y presente y no un archivo o una pieza de museo.
Vicent Almudéver fue uno de esos jóvenes que
asumió el reto hace 81 años de sumarse al Ejército Popular de la República para
hacer frente al golpe de estado fascista. Eran otros tiempos en que se imponía
el idealismo y la utopía libertaria. Y no solo eso sino llegado el caso hasta
ofrendar la vida. Ante una situación sociopolítica insostenible la derecha más
reaccionaria se propuso derribar el gobierno del Frente Popular recién elegido.
A pesar de todos los obstáculos la naciente a República comenzaba a forjar una
sociedad más justa e igualitaria. Estaba en marcha un proceso revolucionario
comprometido con erradicar el analfabetismo y la servidumbre feudal. Por fin se
podía hablar de una democracia participativa después de siglos de oscurantismo
y opresión. Ahora los obreros, trabajadores y campesinos comenzaban a ser los
protagonistas de su propia historia.
Hoy hay fiesta y jolgorio en el pueblo mártir
de Rimont, Ariège, Francia, quemado por los Nazis en su huida en 1944.
Celebramos el onomástico de un hijo pródigo de la República española que tuvo
que asilarse -como otros miles- en Francia tras la retirada. El miliciano
Vicent Almudéver originario de Alcàsser en Valencia cumple 100 años y este es
un motivo más que suficiente para celebrarlo por todo lo alto.  Las banderas republicanas adornan la sala de
fiestas del ayuntamiento de Rimont que se ha vestido de gala para acoger
cientos de invitados venidos desde distintos puntos de Francia y también del
estado español.
En comunión fraterna se ha reunido su familia,
su mujer, sus hijos, sus nietos, sobrinos hermanos -que le sobreviven- y los
invitados para homenajearlo. Pletórico de alegría este noble miliciano se
mantiene en guardia con los cinco sentidos sin perder una pizca de lucidez.
Vicente Almudéver no nació para ser soldado ni
un guerrero, él se vio obligado a empuñar las armas en el verano de 1936 en
defensa de su amada República y, por supuesto, en defensa de su propia familia
y de su pueblo. En ese entonces el joven Vicent Almudéver junto a su hermano
Josep sin dudarlo un instante decidieron enrolarse en las filas de las
Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia. La sólida formación que les fue
inculcada por sus padres y la educación que recibieron en Francia- la escuela
laica francesa forjó en ellos una conciencia revolucionaria de libertad,
igualdad y fraternidad. Sin que existiera de por medio ninguna recompensa
monetaria los movía ese apasionamiento y ese entusiasmo difícil de comprender
en estos tiempos en que se impone el materialismo capitalista.
La vejez no ha rendido a este hijo de Alcàsser
(Valencia) el paso de los años no ha hecho claudicar a este gran combatiente
sino muy por el contrario aún mantiene en sus ojos ese brillo adolescente que
refleja lo implacable de sus convicciones. Abre una botella de vino y sirve
sendos vasos a sus amigos. ¡Viva la república! No fue un traidor, no se vendió
y sin dilaciones asumió la derrota con honor e hidalguía.  Asistimos estupefactos a esta ceremonia
insólita de consagración, a una liturgia republicana en tierra extraña con el
puño en alto, la frente altiva y, sobre todo, con mucha dignidad.  Él dice que volvería a empuñar las armas si
se encontrara en el mismo trance en defensa de los más humildes y miserables.
No ha perdido la fe en que el comunismo ha sido el sistema que mejor ha sabido
reivindicar las aspiraciones de los obreros y campesinos. La Revolución de
Octubre también cumple 100 años y esto es algo que no puede pasar
desapercibido. Sus ojos se encharcan de lágrimas cuando le entregan una carta
de felicitación llegada desde México remitida por la hija del Teniente Coronel
Tagueña (fallecido en 1970) en la que le comunica la inmensa alegría que le
inspira su onomástica: “Es un ejemplo al mundo el haberte mantenido fiel a tus
ideales. Papá no puede celebrarlo contigo físicamente, pero estoy segura de que
estaría encantado acompañarte en este homenaje de tus cien primeros años.
Gracias por tu lucha y ejemplo”
Los nazi-franquistas a la muerte del dictador
inmediatamente se disfrazaron de demócratas y juraron fidelidad al monarca Juan
Carlos I. Por arte de magia se les consideran los padres de la “transición”
(restauración borbónica), ellos fueron los que iluminaron la paz y la libertad,
ellos fueron los que cimentaron la reconciliación entre los españoles.
Almudéver desde el exilio contemplaba como tras
la muerte del dictador los fascistas iban disfrazándose de demócratas. Los
lobos con piel de oveja para no perder sus privilegios, no solo políticos sino
también en el ámbito económico, descaradamente se fueron acomodando a los
nuevos tiempos. Decididos a consumar sus planes apelan a las urnas y en 1976 se
aprueba el proyecto de ley para la reforma política. Al año siguiente se
convocan elecciones generales para elegir al presidente en las que sale
vencedor el destacado miembro de la Falange y ex ministro del antiguo régimen
Adolfo Suarez.  Acto seguido el rey don
Juan Carlos lo nombra su gran chambelán. El 6 de diciembre de 1978 la Constitución
fue ratificada en un referéndum con el 91,8 % de votos afirmativos. A esos
obreros, a los campesinos, a los sindicalistas, a los estudiantes, a los
luchadores que soportaron 40 años de feroz dictadura no constan ni se les tiene
en cuenta. La oposición interna y clandestina el Partido Comunista, el Partido
Socialista, los anarquistas, los sindicatos, los maquis, los presos, los
torturados, los fusilados, los desaparecidos, los miles y miles de exiliados
son meros figurantes sin ningún protagonismo. Los héroes y padres de la patria
son el rey Juan Carlos, Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suarez y hasta don
Juan III, el padre traicionado por su hijo Juan Carlos I. El pueblo español
pasó de una dictadura a la tutela de un monarca. Por ley ahora tienen que
rendirle honores a la misma bandera franquista con la corona borbónica y
ponerse firmes al escuchar la Marcha Real impuesta también por el mismísimo
caudillo.
Juan Carlos I fue coronado rey de España sin
haberse sometido al refrendo de las urnas. En un hipotético referéndum entre
monarquía o república según los expertos en demoscopia ganaría la monarquía.
“Los españoles han sido manipulados por la propaganda mediática” -añade
compungido- su hermano Josep Almudéver, el brigadista internacional.
El general golpista Franco quien asesinó,
torturó, encarceló y fusiló a miles y miles de españoles, quien causó el
desplazamiento y el exilio de otros tantos miles o millones quizás sigue
cabalgando victorioso a la grupa de su caballo cuatralbo “zegri”
Pero de nada valen las quejas, los gritos o las
imprecaciones.   Democráticamente es
inviable cambiar la actual Constitución y el sistema de gobierno. Los dos
grandes partidos como el PP como el PSOE sustentan la monarquía y se han aliado
para eternizarla.
Vicent Almudéver sigue diariamente los sucesos políticos
que acontecen en España a través de la radio, la prensa y la televisión. Y eso
le provoca mucha rabia y desconsuelo. En todo caso ha cumplido 100 años y no se
va a doblar la cerviz a estas alturas de su vida. Por eso cumple a rajatabla la
consigna de la Pasionaria y de Negrín de resistir y resistir.  Esta fiesta republicana parece más bien una
liturgia que consagra a los combatientes más veteranos. Arropado por su familia
amigos y cientos de vecinos e invitados de distintas organizaciones políticas,
asociaciones de antiguos combatientes, de guerrilleros españoles, de los
antifascistas, de la resistencia francesa o los maquis, de los brigadistas
internacionales.    La naturaleza le ha
otorgado ese premio de dotarlo de una mente preclara y una salud de hierro. 100
años victoriosos en los que se ha comprometido de lleno con reivindicar la
memoria histórica. Él sabe que su misión es la de trasmitir a las futuras
generaciones el testimonio de la guerra de España 1936-1939. Nunca se ha
cansado de reclamar el advenimiento de la III república y la recuperación total
de los principios democráticos coartados por la “Transición”. Es quizás junto a
su hermano Josep uno de los conferenciantes más longevos de España pues es un
asiduo invitado a los diferentes actos memorialistas de la Guerra de España
1936-1939.
El bando vencedor ha querido convertir el
cruento golpe de estado en una guerra civil fratricida. Pero primero hay que
aclarar quiénes fueron los agresores y quiénes los agredidos. Han sido muy
astutos con denominar de Guerra Civil a lo que en realidad fue una vil asonada
golpista perfectamente planificada por los poderes fácticos (iglesia,
terratenientes, cúpula militar, banqueros, aristocracia). El objetivo era
destruir a la Republica que pretendía devolverle la dignidad a un pueblo
sometido desde tiempos inmemoriales. España tenía que seguir sumida en el
oscurantismo medieval, resignados a la obediencia a unas jerarquías y la
autoridad impuesta por derecho divino. 
Oligarcas, aristócratas, señoritos, militares, el clero, los
terratenientes, los nobles, los grandes de España, los banqueros y empresarios
difícilmente iban a permitirse el lujo de perder sus privilegios ancestrales.
Los “malditos rojos” pretendían instalar la
dictadura del proletariado y era necesario lanzar una cruzada para salvar
España. Estaba en juego las raíces y las tradiciones más vernáculas, la
religión, la familia y la historia imperial de los Reyes Católicos, don Pelayo,
el Cid Campeador. Embriagados por la nostalgia de resucitar ese imperio donde
jamás se ponía el sol estaban dispuestos al sacrificio supremo en aras de Dios
y de la patria. España representaba el reino del Dios en la tierra y ese reino
tenía que recuperar el esplendor de antaño.
La rutina del joven Vicent Almudéver en ese
infortunado mes de julio de 1936 se limitaba a despertarse todos los días bien
temprano para dirigirse junto a su hermano Josep a la plaza del pueblo de
Alcàsser a buscar trabajo. Allí permanecían aguardando que algún amo los
eligiera para llevarlos al tajo. Por un sueldo irrisorio se dedicaban a recoger
naranjas, patatas, segar arroz o limpiar los campos. El dinero que sacaban lo
necesitaban imperiosamente para la manutención de la familia. Mucho antes del
18 de julio los pueblos de la comarca ya se estaban preparando para hacerles
frente a los golpistas. Y es que con meses de antelación se presentía que algo
diabólico tramaban. Los voluntarios se habían movilizado cortando carreteras y
levantando barricadas. Vicente Almudéver (padre) era el comandante del comité
revolucionario de Alcàsser y el encargado de impartir las órdenes para
preservar el orden constitucional. La acción del sargento Fabra en Paterna fue
decisiva para boicotear los planes de los sediciosos y entregarle las armas al
pueblo. Dignamente Valencia que se mantuvo fiel a la República. La primera
misión del joven Vicent Almudéver fue montar guardia con una escopeta de caza
en el convento de las monjas. Cuando se estabiliza la situación Vicent junto a
su hermano Josep (uno de los últimos brigadistas internacionales) se dirigen a
la sede de las Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia para enrolarse
voluntariamente en sus filas. El pueblo tenía que armarse ante un eventual
ataque fascista y por ese motivo asaltaron los cuarteles de la Guardia Civil o
las guarniciones militares. Ambos hermanos eran conscientes que debían luchar
por la Republica en defensa de los derechos alcanzados en educación, salud,
trabajo y bienestar social.
A Vicent en un principio lo envían con un grupo
de voluntarios a hacer la instrucción a Aranjuez. Tras unas cuantas semanas de
entrenamiento los integran en un batallón ambulante que es trasladado al frente
de Sigüenza. Allí les entregan unas cuantas armas y municiones, pero no para
todo el mundo.   A pecho descubierto tuvo
su bautizo de fuego.  ¿Quizás los estaban
preparando para el martirio? Eran demasiado jóvenes para morir inútilmente de
una manera tan suicida. No quedaba más remedio que algún compañero cayera para empuñar
su fusil. Fusiles muchas veces deteriorados, viejos Mauser de 1896 y de 1916
que a veces ni siquiera disparaban con precisión o los cartuchos estallaban en
la recamara. (Más de uno se quedó ciego o tuerto) Cargados con peines de tan
solo cinco balas que tenían que utilizar solo cuando tuvieran a corta distancia
al enemigo. Estábamos allí -repite 81 años después- por amor a la República, en
su honor sacrificábamos nuestras vidas-. “hoy, aunque sea con mi bastón me iría
al frente” De Guadalajara pasan al Escorial y luego al Pardo donde los integran
a la 31 brigada del comandante Dositeo y a las pocas semanas a la III división
del teniente coronel Tagueña –con el que estuvo hasta el final de la contienda-
Es entonces cuando les reparten las armas y uniformes reglamentarios. Vicent
Almudéver participó en distintas batallas como la del Puente de Jarama, la
Marañosa, la Granja, el Escorial, Guadarrama, y por último fueron transferidos
a cubrir la retirada de las tropas republicanas en el frente de Aragón.
La República se vio obligada a improvisar un
ejército, estructurar los mandos y proveerse de armamento, munición y pertrechos
(principalmente la Unión Soviética y México). 
Los golpistas contaban con un ejército profesional bien organizado y
mandos formados en escuelas militares -muchos de ellos curtidos en las guerras
contra los nativos rebeldes del protectorado español de Marruecos. Además, los
nacionales recibieron armamento moderno, tanques, aviación, unidades navales,
asesores y tropas por parte del fascismo italiano y el nazismo -sus incondicionales
valedores.
El bando nacional contaba con unidades de élite
como la Legión, el Tabor de los tiradores de Sidi Ifni, el IV Tabor de Larache,
los regulares de Ceuta y Melilla -soldados indígenas marroquíes al mando de los
españoles y obligados a intervenir en la santa cruzada contra los ateos y
paganos comunistas que no solamente quemaban iglesias sino que también
pretendían  destruir las mezquitas y
mancillar el sagrado Corán (Según la versión de sus superiores)- Además la
unidad de España  que estaba amenazada
por los movimientos separatistas en Cataluña, el País Vasco, en Galicia y
Andalucía. Y esta afrenta no se podía tolerar.
Franco como capitán general de Canarias voló en
el Dragón Rapide desde las Palmas hasta Tetuán para ponerse al frente del
“glorioso alzamiento nacional” –aunque si bien es cierto el director era Mola y
el jefe de la sublevación Sanjurjo-
La resistencia contra los golpistas se prolongó
durante tres largos años siendo el boicot armamentístico del Comité de No
Intervención clave para la derrota republicana. Por el contrario, el
nazi-franquismo siguió recibiendo la ayuda de necesaria de las fuerzas del eje
para consolidar sus maquiavélicos planes. La República tenía que conformarse
con adquirir armas de contrabando o las que le suministraba Unión Soviética y
México. La frontera francesa estaba cerrada a cal y canto en una clara actitud
hostil.  La guerra española no era más
que un campo de entrenamiento para lo que luego sería la Segunda Guerra Mundial.
En febrero de 1938 el ejército Nacional logra
rechazar la ofensiva roja sobre Teruel y por lo tanto los republicanos tienen
que abandonar el frente de Aragón. Un hecho que propició la caída de Vinaroz en
manos de los Requetés Carlistas. La España republicana quedaba definitivamente
cortada en dos.
La III división del ejército tienen que escapar
por la carretera de Alcañiz y atravesar en desbandada el Ebro por el puente del
ferrocarril semidestruido a la altura de Tortosa. En ese lugar se sucede una
horrible tragedia pues cientos de sus compañeros son tiroteados por el enemigo
al intentar desesperadamente alcanzar la otra orilla. La mayoría perecieron al
ser heridos o perder el equilibrio y caer en las traicioneras aguas del Ebro
donde murieron ahogados. En este juego de la ruleta rusa Vicent Almudéver salió
una vez más indemne.
Es entonces cuando se inicia una nueva fase en
la guerra pues el Estado Mayor de la República toma la decisión de organizar la
Agrupación Autónoma del Ebro bajo el mando del teniente coronel Modesto. Más
tarde será reestructurada bajo el nombre de Ejército del Ebro con el objetivo
de lanzar una gran ofensiva que les permitiera recobrar la iniciativa y darle
un golpe de gracia al fascismo. Era primordial cortar el avance del ejército Nacional
que amenazaba Valencia y la costa del Mediterráneo. El plan elaborado el
cuartel General de la Figuera por el general Rojo bajo la supervisión del
teniente coronel Juan Modesto desde el teniente coronel Modesto dio la orden de
atacar a las tropas nacionales -asesorado por los consejeros soviéticos Soroka
y Lazarev.
Mientras tanto la Agrupación Autónoma del Ebro
se dedicaba al entrenamiento de las unidades y la preparación de los puentes
flotantes por parte de lo pontoneros, fabricando las embarcaciones. Una
frenética actividad logística indispensable para garantizar el éxito de la gran
ofensiva. Fueron semanas y semanas de concentrar la tropa, poner a punto los
arsenales de armas, los víveres, los pertrechos, los vuelos de reconocimiento,
la cartografía, la planimetría y con los mapas militares hacer un estudio a
fondo del terreno (a lo largo de 60 kilómetros que van desde Mequinenza hasta
Amposta) Una misión muy bien planificada en la que intervinieron los altos
mandos y los consejeros soviéticos. El entusiasmo es desmedido y los soldados
se muestran pletóricos interpretando canciones como: Bandiera Rossa, la Quince
Brigada, No pasarán, la Internacional, si me quieres escribir o ¡ay, Carmela!
Por ese entonces el ejército del Ebro recibe la
visita de Negrín, Companys y líderes hindúes Nehru y Menon quienes llegan
arengar a las tropas confiados en una providencial victoria.
El vuelo de los aviones franquistas a lo largo
del Ebro era continuo pues estaban atentos ante cualquier movimiento sospechoso
del bando republicano. Por lo tanto, todo debería prepararse en el más estricto
secreto para aprovechar el factor sorpresa. Aunque de antemano sabían que
habían infiltrados espías nacionales en las filas republicanas y se corría el
riesgo de estropear los planes.
Se termina el almuerzo en la sala de fiestas
del ayuntamiento de Rimont y llega la hora de soplar las velas de un gran
pastel de cumpleaños adornado con el número 100. El miliciano Vicent Almudéver
se levanta y ayudado por sus familiares apaga las velas. De inmediato estalla
la algarabía y el homenajeado levanta las manos en señal de agradecimiento al
tiempo que se escucha el coro que canta el “cumpleaños feliz”
El miliciano Vicente Almudéver todavía tiene
muy frescos los recuerdos del que sería que el epílogo de la guerra de España.
Su relato es valiosísimo pues lo cuenta en primera persona.  Él estaba presente el día en que el cuartel
general de Tortosa se tomó la decisión de cruzar el Ebro -Siguiendo las
directrices del teniente coronel Modesto. – En una reunión extraordinaria del
estado mayor de la III división del teniente coronel Tagueña y Enrique Líster y
Vega se planteaba el dilema de cruzar el Ebro o permanecer atrincherados a la
espera de que la situación política internacional les fuera favorable.  El ejército republicano aparentemente no
estaba en condiciones de enfrentar a la maquinaria fascista puesto que carecía
de un arsenal armamentístico moderno y una fuerza aérea que pudiera plantarle
cara a la Luftwaffen y a la Aviazione Legionaria Italiana (entre ambas sumaban
450 aparatos) La República por el contrario tenía una fuerza aérea inferior con
150 aviones entre los que cabe resaltar los Policarpov, el I 15, I 16. Mosca y
supermosca o Katiuskas (Tupolev) insuficientes para desafiar a un enemigo tan
poderoso. Especialmente los bombarderos republicanos fallaron en el momento
decisivo cuando debían apoyar a las tropas que avanzaban sobre Gandesa.
En esa reunión clave en la que se discutía
entre cruzar el Ebro o atrincherarse y construir una línea defensiva en un
momento dado tomó la palabra el veterano consejero jefe soviético Iván
Maximof.  En una brillante alocución
traducida por la interprete ucraniana Luda explicó los motivos (Referidos a la
falta de material bélico para afrontar una ofensiva en una geografía tan
complicada) por las que se oponía a que el ejército republicano cruzara el
Ebro. Acto seguido le respondió el teniente coronel Tagueña, jefe de la III
división, un joven universitario de 25 años vestido con pantalones cortos quien
en tono enérgico le dijo que respetaban su opinión pero que la última palabra
la tenía el Estado Mayor. Y la última palabra tomada más con apasionamiento que
con cabeza fría fue cruzar el Ebro para salvar a la República y darle un golpe
mortal al fascismo. Vicent Almudéver presenció esta escena que todavía lleva
grabada en su memoria. No dio su opinión porque carecía de voz y voto.  Pensaban que iban a escribir una gloriosa
epopeya épica y se hizo caso omiso a las advertencias del consejero jefe
soviético de cavar trincheras y resistir. Y es que en esos momentos se vivían
una gran tensión en centroeuropa pues el nazismo iniciaba su arrasadora fase
expansionista. Si esto sucedía no le quedaba más remedio a Francia y Gran
Bretaña que implicarse en la guerra de España.
El Ejército del Ebro se jugaba la última carta
en su intento unir las dos zonas republicanas, enlazar con el Ejército de
Levante y salvaguardar Valencia.  El
General Rojo y Negrín diseñaron la ofensiva confiados en dar un golpe de efecto
que les devolviera la iniciativa. Con sus casi mil kilómetros de extensión el
Ebro es uno de los ríos más grandes de la península ibérica.  La batalla se iba a desarrollar en el Baix
Ebre ya muy cerca de su desembocadura.
Era prácticamente imposible que un ejército
como el republicano que se le daba por derrotado hubiera podido realizar tal
proeza en tan corto espacio de tiempo.
El Teniente Coronel Modesto es el primero en
plantear un contraataque en el Ebro (en el sector de Fayón) bajo sus órdenes
tenía la III división del XV cuerpo al mando del teniente coronel Tagueña y
Líster en el V cuerpo del ejército con base en Llardecans y el XII cuerpo bajo
el mando del teniente coronel Etelvino Vega y las brigadas Internacionales de
Hans Kahle.
El cuartel general del ejército del Ebro se
encontraba en la Figuera (el observatorio de la batalla del Ebro). Durante dos
meses se prepara minuciosamente todo el engranaje logístico como construcción
de embarcaciones, los puentes provisionales para habilitar el paso a miles de
soldados, tanques, camiones, vehículos blindados, cañones, suministros, víveres
y municiones.  Las Brigadas
Internacionales constituyen la primera línea de fuego, es decir, en los que
recae todo el peso de la ofensiva. Ante la emergencia y la falta de pie de
fuerza la conocida como “quinta del biberón” debe incorporarse a filas y se le
destina a la retaguardia pues su inexperiencia los hubiera convertido en carne
de cañón. La aviación franquista siempre vigilante multiplica sus salidas
intrigada por saber lo que tramaban los “rojos”.
Los nazis consumaron la anexión de Austria en
marzo de 1938, luego Bohemia, Silesia y Sajonia (los Sudetes)-que conservaban
desde hacía siglos el acervo cultural alemán- iba a ser anexionada por el III
Reich el 1º de octubre de 1938 con el visto bueno de la comunidad
internacional.  Con la invasión de
Polonia el 1 de septiembre de 1939 se daría comienzo a la Segunda Guerra
Mundial. En Paris meses antes “la Pasionaria” pronunció unas palabras
premonitorias “Si cae España estallará al II Guerra Mundial” 
A las 0:15 horas del 25 de julio aprovechando
la luna nueva por 12 puntos distintos se lanza el ataque sorpresa. ¡Adelante
hijos de Negrín! “los primeros en avanzar, los últimos en retroceder” Vicent
Almudéver junto al XV cuerpo del ejército republicano al mando de Tagueña junto
a la 3 división y 35 división cruzaron el Ebro por Flix. Rápidamente suben las
pronunciadas cuestas de la carretera que conduce a la Fatarella y ocupan dicha
población. El mítico Campesino -que tuvo un papel protagónico en la batalla de
Guadalajara y que estaba al mando de la 43 división- fue destituido al negarse
a participar en la ofensiva. El único descalabro serio se produce en Amposta
donde los brigadistas internacionales de la Comuna de Paris sufren un
masacrante revés.
La batalla del Ebro fue la más grande jamás
librada en la península Ibérica (en la que participaron más de 200.000
combatientes) cuyo radio de acción comprendía entre Mequinenza (Aragón) y Amposta
(Tarragona).
La operación del Ebro en un principio fue un
éxito total para el ejército de la Republica ya que el 26 de julio habían
ocupado casi todos los pueblos de la zona excepto Gandesa.
El frente se estabilizó en Gandesa donde se
hicieron fuertes los Nacionales. En la comarca de Tierra Alta (sierra de
Cavalls y Pándols y Fontarella) preparaban una guerra de desgaste muy
sanguinaria y destructiva. Hay que imaginar esta espectacular orografía plagada
de picos, collados, riscos, vertientes, laderas y cordilleras en la que se iba
a desarrollar la titánica batalla. Una bucólica región poblada por laboriosos
campesinos dedicados a los cultivos de viñedos, frutales, cereales, olivos y al
pastoreo.   Como si se tratara de una
partida de ajedrez ambos contendientes tenían que mover las fichas con
inteligencia y aplicar un planteamiento táctico y estratégico que les
concediera ventajas.
Hasta el generalísimo Francisco Franco se hizo
presente en Gandesa decidido a dirigir personalmente las operaciones en el
puesto de mando del coll del Moro. Preocupado por como desarrollaban los
acontecimientos el  contragolpe  se concentró en dos aspectos: el fuego de
artillería y los  intensos bombardeos
aéreos sobre los objetivos republicanos (que, por ejemplo, arrasaron el pueblo
de Corbera)  A su servicio tenían la
Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana (Messerschmidt, Junkers,
Stuka, Savoia, Marchetti, Fiat) Entre las principales prioridades de la
aviación enemiga estaba el destruir los puentes provisionales levantados en el
Ebro (para cortar el paso a los suministros) 
Algo que no amilanó a los republicanos pues los ingenieros pontoneros
apresuradamente los reconstruían al caer la noche. Para sublimar la valentía y
espíritu de sacrificio los poetas populares se inspiran y componen canciones
que quedarán eternizadas como “Si me quieres escribir” (en el frente de Gandesa,
primera línea de fuego)
En un momento dado se hace un silencio en la
fiesta y Vicente Almudéver toma la palabra para narrar su famosa anécdota de
los “suspiros de España”: “porque en la vida hay que tener suerte y eso me
sobraba a mí. En el Ebro estábamos con el Estado Mayor de la XV división en las
trincheras y en un momento dado me subí a un risco donde estaba una casucha de
piedra en compañía de Luda –la intérprete del consejero soviético-con mi
gramófono y un montón de discos debajo del brazo. Quería poner música porque
había que demostrar que no habíamos perdido la moral. En esos instantes en
medio del fragor de los combates parecía una locura tal capricho. Era en un día
de sol maravilloso y pongo el tema “Suspiros de España” que a mí me gustaba
mucho. De repente aparece en el horizonte una escuadrilla de bombarderos
nacionales y yo intuí que donde empiecen a lanzar bombas aquí nos caen y nos
destrozan. Entonces entro y cojo a Luda del brazo y nos tiramos de cabeza a la
trinchera y un poco después comienza un demoledor bombardeo. Cuando se van los
aviones subo a la casucha a recuperar el gramófono y a éste le faltaba el puño
de la aguja pues se lo cortó un trozo de metralla. Es decir, que si nos
hubiésemos quedado los dos allí al lado de la mesa nos destripa”
Después de tres meses de duro batallar, faltos
de unidades de refresco, piezas de artillería, tanques y aviación el teniente
coronel Modesto da la orden de retirada. 
Hundidos física y anímicamente abandonan sus posiciones en Tierra Alta
(entregando al enemigo los 800 kilómetros² recuperados) para replegarse al otro
lado del Ebro. Tagueña tiene que encargarse de cubrir la retirada de Líster que
a marchas forzadas atraviesa nuevamente el río por el puente Flix (él mismo da
la orden de volarlo para impedir que lo utilizaran los Nacionales que venían en
su persecución) en la madrugada del 16 de noviembre de 1938.
La ofensiva del Ebro había terminado en un
inmenso desastre para los republicanos pues a pesar de su valentía y espíritu
de sacrificio se impuso la superioridad tecnológica del enemigo (Aviación, artillería
y carros de combate)
El balance final de la batalla es de 21.000
muertos, otros tantos miles de heridos, desaparecidos y prisioneros. En el
campo de batalla yacen desperdigados cadáveres de combatientes, cañones,
vehículos, carros de combate, bombas sin explotar, fusiles y ametralladoras
inservibles, aviones derribados, mulas o caballos descuartizados, chatarra, chamusquina
y desolación como mudos testigos de la horrorosa tragedia.
Ahora el general Franco tenía el camino
expedito para el asalto definitivo a Cataluña. Para tal fin movilizó a 300.000
hombres entre los que se encontraban unidades de élite del Tercio de la Legión,
Regulares, Requetés, El ejército del Norte, cuerpo del ejército del Maestrazgo,
la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria Italiana. En ese invierno del 38 a
los 39 sin poder tomar la iniciativa los republicanos derrotados no les queda
más remedio que retroceder y retroceder.
En la Granadella (Lérida) -donde estaba situada
la base de la XI brigada internacional- va ser devastada por incesantes
bombardeos de la Legión Cóndor que le van abriendo el camino a los nacionales.
El general Yagüe al mando del cuerpo del
ejército marroquí (banderas de la Legión, tabores, regulares -predominando los
indígenas marroquíes-  junto a los
requetés, los falangistas, las tanquetas italianas (con un total de 80.000
hombres) se apresta a someter Cataluña. Cae Viladecans en el Bajo Llobregat y a
continuación avanza incontenible sobre Sant Boi, Cornellà, y Hospitalet. Yagüe
va a aplicar la misma táctica bélica que utilizo en Andalucía y Extremadura,
especialmente en la toma de Badajoz, es decir, la guerra relámpago (que más
tarde sería implementada con éxito por la Wehrmacht del III Reich en la Segunda
Guerra mundial) El bajo Llobregat se convirtió en el último frente de guerra
donde se pensaba que los republicanos iban a oponer una fuerte resistencia como
sucediera en el Jarama o Manzanares donde en 1936 se lanzó la consigna del “No
pasarán”. Pero no era más que una mera ilusión pues el 25 de enero los
fascistas entran en Barcelona cuya población atemorizada iza banderas blancas.
El general nacional Solchaga en los actos públicos que se llevaron a cabo para
celebrar la victoria manifestó: “Cataluña, sépanlo aquí y fuera de aquí es uno
de los preciados florones de la corona imperial de España”. Barcelona es
exorcizada a base de misas y rosarios pues se le consideraba una ciudad “impía
y pecadora”. El fascismo se va a imponer por medio de la más horrorosa
represión, detenciones arbitrarias, torturas, fusilamientos, es decir, el
terrorismo va a ser su política de estado. El miedo es el mejor método para
mantener la paz y el orden.
Cumpliendo las órdenes del teniente coronel
Modesto las tropas republicanas huyen en desbandada buscando la frontera
francesa. El Estado Mayor ingenuamente creía que el gobierno francés le iba a
permitir reagrupar las tropas para regresar otra vez a España a través la
frontera aragonesa.
Suenan las guitarras en la sala de fiestas de
Rimont momento que aprovecha Almudéver para interpretar ¡ay, Carmela! (su
canción favorita) Sus familiares y amigos levantan las copas en alto y brindan
emocionados: ¡larga vida al miliciano! gritan al unísono. Al otro lado de los
Pirineos está su patria de la que un día del mes de febrero del 1939 fue
expulsado por la frontera de Portbou. Hasta allí llegó extenuado junto al
grueso del XV cuerpo del ejército del teniente coronel Tagueña perseguidos por
las tropas franquistas en la humillante retirada. Las autoridades francesas
enseguida los recluyeron en el campo de concentración de Barcarès –más tarde es
trasladado al campo de Gurs donde se encontraban los Brigadistas
Internacionales ya que en sus papeles constaba que había nacido en Francia- El
gobierno de Vichy necesitaba peones y trabajadores y decretó que todos los
republicanos españoles tenían que cumplir servicio obligatorio en las compañías
de trabajo. A él junto con cientos de refugiados españoles los mandaron a la
línea Maginot pero al final los dejaron la zona del centro de Francia para
emplearlos en la construcción de carreteras, vías férreas o picando piedra en
las canteras (trabajo por el que les pagaban 10 francos diarios). Los nazis le
exigieron a Pétain que les enviaran trabajadores para fortificar la costa de
Bretaña y por esta razón la compañía de Almudéver es trasladada a Rennes.  Cuando los americanos liberaron Francia en
1945 fue detenido y enviado al campo de concentración de Rennes PGA donde
mezclaron republicanos españoles, italianos antifascistas con prisioneros de
guerra nazis y colaboracionistas franceses. Gracias a la ayuda del Partido
Comunista francés son puestos en libertad y remitidos a la región de Midi
Pyrénées donde finalmente Almudéver fija su residencia. 
81 años después seguimos discutiendo aquí en
Rimont si se hubiera hecho esto o lo otro quizás se habría salvado la
República. Pero al fin y al cabo son meras suposiciones e hipótesis pues la
historia no es una película que se puede rebobinar para acomodarla a nuestros
deseos. Aunque al insigne miliciano Almudéver aún le retumba en la cabeza las
palabras del consejero soviético Maximof que insistía en resistir y resistir y
aguardar antes que atacar. Si hubieran cavado trincheras a este lado del Ebro
esperando que los acontecimientos que se estaban produciendo en Checoeslovaquia
y Polonia les fueran favorables tal vez al menos Cataluña seguiría siendo
republicana.
Su sentencia preferida es: “Hitler y Mussolini
cayeron derrotados pero el nazi-franquismo salió victorioso”
Almudéver a través de la radio y la televisión
se encuentra al tanto de los acontecimientos políticos que se desarrollan en
España. Especialmente le intriga lo que sucede en Cataluña. (Que se encuentra a
tan solo unos pocos kilómetros de aquí) A ciencia cierta es la única
posibilidad de reinstaurar una República rompiendo el orden constitucional
monárquico y dejar en evidencia su ilegitimidad. Aunque como comunista y
valenciano parlante se muestra cauteloso y desconfiado pues prefiere una España
federal.

Pasada la media noche la fiesta alcanza su
apogeo. Vicente increíblemente se mantiene incólume. Con una sonrisa en los
labios se va despidiendo de todos los vecinos, invitados y amigos. Ya está bien
de tantas emociones fuertes y ya es hora retirarse a sus aposentos.  Todavía tiene ganas de vivir y disfrutar ese
futuro que se presenta apasionante ya que el próximo año se cumple el 80
aniversario de la batalla del Ebro y él es uno de los invitados de honor.
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