Martes, 22 de agosto. “Barcelona: ¿ahora qué? por José Luis úriz

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La opinión por José Luis Úriz.
Barcelona: ¿ahora qué?
Los atentados de Barcelona y Cambrils nos han
dejado en estado de shock. Todavía sin reponernos del impacto todas y todos
hemos ido diciendo en ese gran altavoz que suponen las redes sociales, todo aquello
que se nos ha ocurrido.
Reflexiones coherentes, llenas de sensatez,
pero también irresponsables, repletas de errores y manipulaciones. En una de
las muchas viñetas que han circulado se veía un laboratorio con unas probetas,
en una el miedo calentaba a un líquido-ignorancia, produciendo en un tubo
grandes dosis de odio.
Representaba así gráficamente lo que no se debe
hacer ante hechos tan graves como los desarrollados por las calles de Barcelona
y Cambrils el pasado jueves.
En ellos no sólo han muerto asesinados 14+1 (el
1 es el joven muerto a puñaladas, propietario del coche que se saltó el control
de policía), personas de los que consideramos inocentes, de los “buenos”, más 8
de los “malos”, eso no podemos ni debemos olvidarlo. En total 23.
Gentes que paseaban tranquilamente por esas
calles en el instante equivocado, pero también jóvenes entre 17 y 28 años, que
hasta ese momento eran considerados de los nuestros, buena gente con un
comportamiento ejemplar. Ni robaban, ni se comportaban mal, ni estaban metidos
en la droga. Chavales normales, con todo lo que esa palabra pueda suponer.
Antes de seguir señalar para evitar equívocos,
que condeno con dureza esos actos criminales y que me solidarizo con las
víctimas y familiares, con Barcelona, Cambrils, Catalunya y España, aunque también
ese sentimiento solidario se lo traslado a los allegados de los asesinos. A sus
familias, amigos y a la comunidad musulmana de nuestro país que se convierte
así para muchos en un “daño colateral”.
Parecería que esa afirmación no debía ser
necesaria, pero a la vista de la crispación, del odio que a veces me llega del
exterior considero que sí lo sea. Como a veces he tenido que expresar con
contundencia mi opinión ante los actos de ETA. El entender el sufrimiento del
“otro” también, no significa ni mucho menos amparar sus barbaridades y
crímenes, simplemente es un deber de quien se considera persona de bien,
demócrata por encima de lo “políticamente correcto”.
Porque musulmanes son los que mueren a miles en
Siria, o pasando el Mediterráneo, gentes que sufren la guerra, el hambre, que
ven morir también a sus mujeres e hijos. Musulmanes aquellos que con los mismos
mimbres de esos 12 jóvenes no eligen la senda de la Yihad y el crimen.
Musulmanes sus familiares y amigos, o los Imanes que predican un islam de paz y
concordia. Musulmanes quienes trabajan o estudian codo con codo a nuestro lado,
con nosotros.
Siempre se ha teorizado que España, Madrid en
concreto, es el lugar donde aquel fatídico 11-M recibió el zarpazo más cruel de
esa Yihad asesina y que a pesar de eso supo reaccionar con sensatez,
priorizando la cabeza a las entrañas y siguió siendo una ciudad de acogida,
multicultural y plural.
Esa misma Madrid que incluso al poco tiempo,
pudo hacer una multitudinaria manifestación contra el racismo y a favor de los
refugiados, diferenciando de manera nítida entres los criminales de los que no
lo son.
Quizás en aquel instante resultó más fácil,
porque la ira fue no sólo contra los autores de la masacre, también se dirigió
contra un gobierno mentiroso y manipulador que tuvo su castigo, en este caso
político y electoral, en las elecciones que tuvieron lugar a continuación. De
alguna manera eso apaciguó los ánimos a pesar de la brutalidad.
Hoy Barcelona, Cambrils, Catalunya, España
entera sufren ese impacto. Todos somos víctimas, por eso resulta lamentable
diferenciar víctimas españolas y catalanas como hizo el consejero catalán de
Interior. La Ley Antiterrorista señala incluso, que todas las víctimas en un
atentado terrorista en nuestro suelo se consideran españolas, todas.
Ojalá Barcelona, Catalunya reaccionen de la
misma manera y sepan diferenciar el grano de la paja. El resto del Estado se ha
volcado de manera solidaria en su apoyo, quizás fuera el momento para, lo mismo
que los trabajadores de Eulen del Prat han suspendido su huelga, la Generalitat
haga lo mismo con sus planes para el 1-O. Sería lo más inteligente, generoso y
el mejor homenaje que pueden y deben hacer a las víctimas.
Después todos juntos, España, Catalunya, Europa
analizar qué se ha hecho mal en los últimos 30 años, para que se haya quebrado
de esta manera la convivencia. Para que jóvenes, algunos nacidos aquí, que han
estudiado, jugado al futbol, compartido experiencias con nuestros hijos, hayan
optado por ese camino irracional.
En esta ocasión no eran peligrosos combatientes
venidos de Siria, ni gentes delincuentes del mundo de la droga, esta vez eran
personas de familias estructuradas, que muchos trabajaban o estudiaban, no
bebían, no fumaban, deportistas. Como decía una de sus vecinas, ciudadanos
ejemplares.
Debemos por tanto comenzar a preguntarnos
cuánto de culpa de ello, además de lo más fácil que resulta asegurar que les
han “lavado el cerebro”, tienen las imágenes que ven en TV, o en la prensa
escrita de los bombardeos en Siria, Iraq, Afganistán, o las muertes de sus
correligionarios incluidos niños al intentar pasar el Mediterráneo.
La imagen del niño español inerte sobre la
Rambla recordaba a la del niño sirio Aylan en esa playa de Turquía. Es cierto
que al primero le ha asesinado un conductor criminal, mientras que al segundo
lo mató el mar. O quizás nuestra indiferencia ante el sufrimiento de su gente.
¿Justifica eso esta acción canallesca? Por
supuesto que no, pero para curar una enfermedad, para aplicar un tratamiento
eficaz hace falta tener el diagnóstico acertado. 
¿Sólo con medidas policiales,
o de colaboración internacional absolutamente necesarias es suficiente?, ¿o
debemos parar también como sea las guerras en esos lugares? ¿Su odio, su ansia
de venganza es producto del trabajo del Imán, o también de las imágenes de
sufrimiento que ven en los MCS?  ¿Cómo es
posible que entre los centenares que adoctrinaba unos escojan ese camino y
otros no?
De lo correcto de las preguntas que nos hagamos
y lo que es más importante, de lo acertado de las respuestas, tendremos unas u
otras consecuencias y acertaremos con las medidas a aplicar para evitarlo.
Condeno sin ambages estos actos criminales, al
igual que condeno los actos criminales que esa occidente culta y democrática
está provocando en una parte del mundo islámico.
Soy consciente de lo polémico de mis
comentarios, del peligro que corro al trasladar públicamente estas reflexiones
que me hago en las últimas horas, pero respondiendo a la pregunta que nos hacía
Andrés Rábago “el Roto” de: “¿es usted un ciudadano normal o todavía piensa?,
mi respuesta es, pienso y lo expreso libremente con valentía para unos,
irresponsabilidad para otros.

Es el precio que hay que pagar en estos casos
por decir lo que se piensa, por no callarse y no seguir a la manada; la incomprensión
y la crítica. Lo asumo responsablemente. Porque yo también “No tinc por”.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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