Lunes 30 enero, “La Opinión: Enero negro; 40 años, sin olvido, ni perdón”

9
0
José Luis Úriz

Lunes 30 enero, a las 14:30 h. y R a las 19:30 h., La Opinión por Jose Luis Úriz, “Enero negro; 40 años, sin olvido, ni perdón”.

Aunque últimamente esté ciertamente apagado, ha
existido y existe aún en algún reducto intelectual la idea de que estamos en
plena II Transición. Esta idea viene derivada de la eclosión política que ha
supuesto en nuestro país, la aparición en la escena política de nuevos partidos
como Podemos o Ciudadanos.
La primera se puede decir que se inició el
Sábado Santo de 1977 con la legalización del PCE. Recordaba también al hilo de
esta circunstancia el terrible Enero que sufrimos anteriormente, justo hace
ahora 40 años y que viví en primera persona. Aquellos acontecimientos tan bien
reflejados por Bardem en su espléndida película. Ya se sabe que las efemérides
se recuerdan con más intensidad cuando son múltiplos de 5, es este pues uno de
esos casos con el redondo 40.
En el instante de escribir estas líneas tengo muy
vivos en mi memoria aquellos dramáticos días. En aquel tiempo militaba en el
PCE y en Comisiones Obreras; en la Universidad de Madrid donde estudiaba y en
el sector de Artes Gráficas donde trabajaba. Se inició el domingo 23 de Enero
de 1977, cuando un grupo de ultraderecha asesina al joven Arturo Ruiz en una
manifestación pro amnistía en el cruce de las calles de Silva y Estrella, en la
trasera de la Gran Vía (entonces avenida de José Antonio) de Madrid.  Me encontraba cerca con los compañeros de la
Universidad y aún me llegan las sensaciones de indignación, miedo y rabia
contenida al ser informados de ello.
Al día siguiente muere la estudiante de
sociología María Luz Nájera, por el impacto del bote de humo que recibe en la
manifestación en protesta por la muerte de Arturo. Recibe el golpe en la
esquina de la Gran Vía con la calle de Libreros, también cerca de donde
estábamos. Impactados por ambos hechos toda la izquierda antifranquista se
conmociona.
Precisamente aquel terrible 24 de Enero
teníamos previsto reunirnos el PCE de Artes Gráficas en el despacho de los
abogados laboralistas de Atocha, lugar que alternábamos con el de Españoleto,
pero nos llamaron para suspenderla porque había otra más importante, la del
Transporte que por entonces estaba en huelga. La sustituimos por una mini
reunión en mi casa, que también solíamos utilizar en momentos puntuales.
Había negros nubarrones, y algo se barruntaba
pero a pesar de la rabia y la indignación se nos recomendó desde la dirección
del PCE tranquilidad, y en tras el debate que tuvimos decidimos acatar esa
decisión.
A medianoche sonó el teléfono de mi casa. Un
camarada, Eugenio, me informaba de lo de Atocha. Asesinados Enrique, Sauquillo,
…seis en total y heridos graves Lola, Alejandro…Pensé que podíamos haber sido
nosotros. Luego una vorágine de reuniones, asambleas, contactos, y sobre todo
un mensaje claro: hay que mantener la calma, no responder a la provocación.
A pesar de la rabia contenida por nuestros
camaradas asesinados apretamos los dientes y tragamos el sapo. Éramos
comunistas y por tanto teníamos una mayor responsabilidad, más aún en los
complejos momentos que nos tocaba vivir.
Después el impresionante entierro en el que
participé activamente en el “servicio de orden”, con la sensación de estar
viviendo momentos históricos. Incluso la anécdota nunca aclarada de aquel
helicóptero que la sobrevoló, la leyenda negra se encargó de asegurar que era
el propio Rey Juan Carlos I quien lo pilotaba. Luego con el tiempo entendí que
aquel llamamiento a la calma de mi partido fue clave para conseguir la
democracia, y desde entonces defiendo esa misma reacción en circunstancias
parecidas.
Antes otro día de Enero, fatídica casualidad,
el 21 pero años atrás en 1969, caía asesinado por la policía franquista Enrique
Ruano. Conocí a Enrique en la lucha anti fascista, era de mi misma quinta,
aunque en aquel tiempo yo militaba en el PCE y estudiaba en la Escuela de
Telecomunicaciones.
Allí un día de Enero nos enteramos de su
muerte, de su asesinato, recuerdo las conversaciones con José Luis “Avinareta”,
Pepe Carpintero, Manolo Briso, Manolo Gamella, aunque los dos últimos eran de
la FUDE teníamos una muy buena relación, nos estremecimos al pensarlo. El
franquismo agonizaba, lo sabíamos, pero temíamos sus últimos coletazos, y éste
fue uno de ellos.
También conocíamos a sus torturadores, a sus
asesinos, el comisario Conesa, el temible Yagüe, y un sádico, “Billy el niño”,
o lo que es lo mismo Juan Antonio González Pacheco. No los conocíamos
físicamente todavía pero circulaba por los círculos de lucha antifranquista su
crueldad.  Posteriormente la conocimos de
manera directa.
En aquel tiempo se estaba discutiendo el
Estatuto para la Politécnica, y la izquierda lideró esa lucha, yo era
representante de Teleco, y después de una reunión clandestina en Caminos, al
salir camino del autobús, paró bruscamente un Seat negro a mi lado, supe
enseguida lo qué suponía aquello, bajaron dos policías de la Brigada Político
Social, uno de ellos era “Billy el niño”.
Creo que nunca se borrará de mi mente aquella
cara. Ahora vuelven a mí los recuerdos de aquellos interminables días en la
DGS, en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol. Aquel tétrico
edificio que aún me da escalofríos al pasar delante, por más que ahora sea la
sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
Hoy al recordar aquellos hechos pienso que
también en esa ocasión pude ser yo, cuando Billy “actuaba” y uno de sus
compañeros le decía “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y lo vas a
matar”, resuenan esas palabras y las recuerdo como si fueran ahora, y su
respuesta “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y
decimos que se quería escapar”.
Pienso en Enrique, en todos los Enriques que
dejamos por el camino, en aquellos camaradas, los abogados de Atocha, por eso
escribo estas líneas, que son, que quieren ser un homenaje a quienes lucharon
codo con codo conmigo y hoy ya no están. Mirar la vista atrás no te convierte
en estatua de sal, es una obligación para mantener viva la memoria.
Recordando aquellos Eneros observo la presión
intolerable que sufre la izquierda en el actual y aquellas sensaciones
experimentadas entonces las vuelvo a tener ahora. Siento que vuelve la presión
agresiva del fascismo, ahora con otra cara y otros nombres:  el mercado, 
el capitalismo cada vez más agresivo y cruel, el peligro de los Donald Trump
de turno, el control del PP, los poderosos poderes fácticos mediáticos, las
leyes represivas incluida la “Ley mordaza”, la intolerancia, la sensación de
peligro sólo por pensar diferente, la incomprensión de muchos.
Echo de menos que en aquel tiempo existía una
mayor camaradería entre los que luchábamos. A diferencia del momento actual en
el que cierta insolidaridad, la ambición, la insensibilidad, el borreguísimo, o
la traición dominan una parte de la política. Veo con dolor la izquierda
quebrada, sin capacidad de reacción ante las agresiones y a guantazos dentro y
fuera de sus respectivos partidos.
Estamos en otro tiempo, pero esta tarde de
invierno recuerdo aquellos momentos, aquellos días, aquellos interrogatorios
crueles, aquellas gentes, a mis camaradas caídos con sensaciones profundas, muy
profundas, y alguna lágrima asomando por mis ojos, sintiendo que al recordarlos
recupero mi capacidad para llorar de emoción.
Pero también para luego lavarme la cara con
agua muy fría y continuar la lucha, también en su nombre, una lucha
revolucionaria, activa, valiente que frene estas nuevas agresiones de un
fascismo diferente pero igual de insaciable, cruel. Para luchar por reinventar
al PSOE como partido de izquierdas, o buscar con fuerza la unidad de esa
izquierda.
Os recuerdo hoy, os recordaré siempre
camaradas, compañeros…..vuestro ejemplo me guía y guiará, sé que también
vosotros no consentiríais sin alzar vuestra voz que la izquierda no gobierne
pudiendo hacerlo.

Os recuerdo, y a través de esta reflexión
intento que os recuerden todas aquellas personas que la lean. Y no perdono a
vuestros asesinos.
Artículo anteriorLunes 30 enero, “Parlamentarias/os, Aldaesas/es y Concejalas/es”
Artículo siguienteMartes 30 enero, “Informativo de Cubainformación”