Lunes, 25 de diciembre. “El entrañable putero de izquierdas” por Judith Bosch

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La opinión por Judith Bosch.

El entrañable putero de izquierdas

En agosto de este año compartí en mi página
de FB un artículo sobre las violaciones en la industria del porno. Uno de
tantos, salvo que en esta ocasión lo difundí en la modalidad de post abierto al
público y una horda de puteros corrió a comentar debajo: que si ese artículo
era inapropiado; que si las violaciones pueden ser puntuales, pero no han de
tratarse como norma en esta chupiguay industria del porno, que es todo
feminismo y amor; que si es de mal gusto publicar algo así… Claro que sí,
guapi, de mal gusto no es que te la menees mientras ves una violación sino que
las feministas lo denunciemos. Me recuerda a las grabaciones aquellas del
Ministro del Interior: ilegal no es que hiciera chanchullos con el fiscal anticorrupción
sino que lo grabaran.
La horda de puteros, finalmente, consiguió
que FB eliminara esa publicación de mi muro y que me bloqueara durante dos días
por <<Hacerles bullying>>.
Lo más gracioso de la anécdota es la denuncia
de este comentario que también procedió a eliminar FB.
Para que nos entendamos: un putero confeso
comenta en la publicación con la intención de amedrentarme y que la elimine, le
contesto llamándolo por su nombre y el putero denuncia el comentario.
Supongo que llegadas a este punto ya tendrás
una idea del tipo de puteros que abordó mi muro: fachas al más puro estilo
Torrente, con su bandera de España colgando del retrovisor al lado de la Virgen
de la Macarena, sus pantalones a la altura de los sobacos y ese insaciable
fetiche de sacar comentarios racistas, xenófobos y homófobos hasta debajo de
las piedras. Pues no. Error. Si ojearas los perfiles de cada individuo de
aquella horda, fliparías pepinillos. El menos izquierdoso publicaba en abierto
reivindicaciones hacia la clase política y difundía huelgas y manifestaciones.
El más izquierdoso era vegano, anarquista y fan del Che.
Esta semana tuve otra experiencia muy
similar. Esta vez no ocurrió en mi muro sino en el muro de este entrañable
putero de izquierdas:
Tonta de mí, no sabía que era un entrañable
putero de izquierdas, solo creía que estaba desinformado. Hasta que él mismo se
descubrió:
Después de que él mareara la perdiz más de la
cuenta, le contesté esto:
Comentario denunciado y cuenta bloqueada
nuevamente (esta vez durante tres días). Razón, tal y como indica la captura:
hacerle bullying.
A los puteros ni les tosas, que FB se enfada.
Y si son entrañables puteros de izquierdas, menos aún. Los entrañables puteros
de izquierdas son el futuro. Sin ellos las lucrativas industrias de explotación
sexual de mujeres no tendrían nada que hacer. Ellos son los encargados de
tranquilizar a las personas desinformadas y equidistantes, lavar la cara del
negocio delante de sus compadres de izquierdas y llamar
<<retrógrada>> o <<facha>> a toda aquella persona que
se atreva a decir que la prostitución no es un derecho de las mujeres sobre sus
cuerpos sino un privilegio milenario de los hombres sobre el cuerpo de las
mujeres.
La forma de explotación patriarcal más
antigua del mundo se ha convertido casi en un modelo de liberación sexual
gracias al entrañable putero de izquierdas, el desinformador mejor preparado
del mundo e inestimable embajador de Despentes, María Riot o Amarna Miller.
Que no te quepa duda, cada vez que escuches
de un supuesto aliado socialista, comunista o anarka sobre Amarna Miller:
<<Qué mujer tan preparada y qué amueblada tiene la cabeza>>, estás
ante un entrañable putero de izquierdas. Tenlo claro. ¿Lo verías alabar a un
personaje que abanderara la liberación obrera al rezo de <<queremos
enriquecernos haciendo las horas extras que nos dé la gana y trabajando en
vacaciones también si nos sale del pepino, nadie puede decidir por
nosotros>>? No, ¿verdad? Pues eso. Para el entrañable putero de
izquierdas, la dignidad humana es un concepto claro e intocable y existen toda
suerte de mecanismos sociales que nos empujan a renunciar a la dignidad,
excepto en el caso de las mujeres: para nosotras la dignidad es relativa y
además decidimos siempre por nosotras mismas, sin un solo maldito condicionante
social que nos empuje a ello.
Otro detalle que te ayudará a reconocer ipso
facto a un entrañable putero de izquierdas es su curiosa manera de gestionar el
tiempo. Esto es: estás con el entrañable putero de izquierdas en un debate
sobre prostitución (evidentemente, crees a priori que se trata de un sincero
aliado con el que compartes pensamientos políticos), te insiste en que
<<La prostitución es  un trabajo
como cualquier otro, regularizar la prostitución es el camino y
blablablá>>. Harta de argumentar a pelo, le pasas un par de artículos de
interés, y es entonces cuando el buen señor, que lleva como dos horas
comiéndote la oreja, se queda repentinamente sin tiempo y te dice: <<Ya
me los miraré cuando pueda>>. A veces, en este punto, el entrañable
putero de izquierdas, haciendo uso de un ápice de coherencia, realmente
abandona la conversación. Otras veces (no pocas), después de decirte <<Ya
me los miraré cuando pueda>>, sigue insistiendo (si lo dejas, otra hora
más) en que <<es un trabajo como otro cualquiera, hay que regularizar y
blablablá>>.
Hablando ahora de los argumentos que el
entrañable putero de izquierdas esgrime para llevarte a su terreno, concretaré
unos cuantos que enseguida van a resultarte familiares:
<<La mayoría de las prostitutas que
conozco lo hacen porque quieren y, además, tienen un alto nivel de
vida>>. Y te lo dice el mismo entrañable izquierdoso que, con razón,
tilda de inconscientes a quienes afirman: <<La mayoría de los moros que
conozco han venido a España porque quieren y, además, tienen un alto nivel de
vida>>.
<<Libertad de decisión, si una mujer
quiere prostituirse, ¿por qué íbamos a impedírselo?>>. Pero está
totalmente de acuerdo con que existan sindicatos que protejan los derechos de
los trabajadores y les impidan firmar contratos abusivos o desarrollar tareas
que atenten contra su dignidad (la dignidad de las mujeres respeto al sexo de
pago, por supuesto, no cuenta como dignidad objetiva, ya lo comentamos antes).
<<Las abolicionistas atentáis contra
las libertades individuales. ¿Qué problema hay si yo acuerdo sexo a cambio de
dinero con una mujer que acepta voluntariamente? Sacáis moralidad hasta debajo
de las piedras. Sois unas hipócritas>>. Y te lo dice el mismo individuo
que se pone negro cuando oye: <<Los comunistas y los izquierdosos
atentáis contra las libertades individuales. ¿Qué problema hay si quiero
acordar un contrato libre que me beneficia y también beneficia a quien se lo
ofrezco? ¿por qué tenéis que decir que es desigual o abusivo? Sacáis moralidad
hasta debajo de las piedras. Sois unos hipócritas>>.
La Iglesia es otro clásico en los reproches
del entrañable putero de izquierdas. <<Sois monjas>>, <<Os
parecéis a la inquisición>>, <<No os debe joder tanto la Iglesia si
para este tema estáis tan de acuerdo>>. Curiosamente, con lo mucho que
presume de leer y conocer historia, se olvida con pasmosa facilidad de que para
la Iglesia, desde el principio de los tiempos, la prostitución es un mal menor.
Reconocida como necesaria, además, durante largos periodos.
<<Es un trabajo como otro cualquiera.
Yo alquilo mis brazos para montar ferralla y ella alquila su coño>>. Y te
lo dice el mismo individuo que hace dos semanas estaba discutiendo con un facha
la diferencia entre alquilar fuerza de trabajo (trabajo) y alquilar personas en
toda su integridad (esclavitud). Las mujeres no somos personas, claro, y
nuestros coños y nuestras bocas van por libre.
<<La única manera de acabar con la
trata es legalizar la prostitución>> Aquí, el entrañable putero de
izquierdas, que suele alardear de lo poco que se fía de la prensa española y lo
mucho que investiga los diversos contextos sociopolíticos internacionales,
curiosamente, no ha leído nada sobre el resultado de la legalización de la
prostitución en Alemania, ni tampoco conoce nada de nada acerca del modelo
sueco. Tampoco hace uso de ese pensamiento crítico que sistemáticamente echa en
falta en los demás. Cuando decimos <<La única manera de acabar con la
trata es legalizar la prostitución>> realmente estamos diciendo
<<La única manera de acabar con la trata es legalizar el alquiler de
mujeres para sexo>> No tiene sentido, ¿verdad? ¿Por qué él,
aparentemente, se lo encuentra? ¡¡Porque es putero!! Y no quiere renunciar al
milenario privilegio patriarcal que le permite esas relaciones de poder que
tanto le satisfacen. Porque el poder es corrupción y basura y capitalismo…
excepto el poder de los hombres sobre las mujeres. Ese poder es sagrado.
<<Las prostitutas tienen que tener
derechos>> Aquí me gusta recordar una cita de la gran Amelia Tiganus:
<<Los proxenetas deben ser los empresarios más conscientes e implicados
de todos, y los puteros, los clientes con mayor empatía, que no hacen más que
luchar por los derechos de las trabajadoras del sector>>.
<<Hay que diferenciar prostitución de
trata>>. Y te lo dice el mismo entrañable izquierdoso que te come la olla
cada día para que no hagas diferencias entre leche industrial y leche ecológica
y no compres huevos de ningún tipo, que las gallinas, incluso en libertad, son
explotadas.
Por último, mencionaré la frase
puteroizquierdosa por excelencia: <<Acalláis cualquier opinión que sea
distinta a la vuestra. Os autoproclamáis abanderadas del feminismo y de las putas
y no nos dejáis hablar a los demás ni queréis entender otros puntos de vista
distintos a los vuestros>>. Tú, en cambio, entrañable putero de
izquierdas, eres todo diálogo, comprensión infinita y apertura mental, ¿eh que
sí? Por eso denuncias mis comentarios y solicitas a FB que me bloquee la
cuenta.
Para acabar con la reflexión de hoy, y
confiando con que algún entrañable putero de izquierdas se haya colado por aquí
e incluso haya llegado hasta estas líneas, aprovecho para compartir este
interesante artículo de Rosa Cecilia Lemus: una mirada Marxista sobre la
prostitución.

Venga… ahora juntaos para denunciarme otra
vez, caris, que me muero de miedo y no tengo ni tiempo ni ganas ni mala leche
para escribir más.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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