Lunes 24 de abril, “La Opinión: Amancio Ortega y la filantropía” por Edmundo Fayanás

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Amancio Ortega y la filantropía por Edmundo Fayanás.
Recientemente hemos sabido que Amancio Ortega
ha hecho una donación de 320 millones de euros a la Seguridad Social para que
dote a sus hospitales con los últimos instrumentos oncológicos del mercado. en
otra ocasión ya donó 20 millones de euros para combatir la pobreza.
En este tipo de noticias siempre podemos ver
las dos caras que significa este hecho y que, en esta ocasión, se ha podido
comprobar en Twitter con gente a favor y otros en contra.
Debemos saber que sus ganancias en 2016 fueron
de unos 4.000 millones de euros, mientras que el año pasado el salario de los
españoles ha seguido descendiendo, en concreto un -0,6%.
Parto del principio de que cada uno es libre de
hacer con su dinero lo que le dé la gana y si lo ha dado para que la gente
tenga más posibilidades de vivir me parece bien. Aunque al mismo tiempo estoy
en contra de la concepción de la caridad.
La historia de Amancio Ortega es como la de
mucha de la gente de este país, que se han matado a trabajar, pero en este caso
se ha hecho multimillonario, mientras que el 99,999% vive malamente. Valoro la
capacidad de su trabajo, su percepción de futuro, la organización logística que
ha montado… pero yo me preguntó:
¿Cómo se ha hecho rico y el resto de los
mortales no?
Javier Gomá, presidente de la Fundación Juan
March, dice que “el sector fundacional y su retórica, presenta como altruismo,
filantropía, virtud cívica, participación de la sociedad civil, voluntariado,
lo que la inmensa mayoría de las cosas son economía de la distribución de la
renta. Buena para el país, pero no necesariamente filantrópica. Una retórica
que suscita admiración y recelo a partes iguales”.
Las donaciones de estos filántropos destacan
por su falta de transparencia. Además, les proporcionan amplios beneficios
fiscales. La realidad es, que estos millonarios suponen un peligro, pues pueden
imponer cuáles son sus prioridades sociales del mundo, al margen de los
gobiernos y del sistema democrático. La democracia es una mera fachada al
servicio de los poderosos.
El modelo neoliberal está basado en el
hedonismo, el culto a la riqueza y el único Dios existentes es el dinero
El papel del Estado para los neoliberales es
únicamente garantizar la propiedad privada y el status de los poderosos. El
ejército y la policía son básicos en el Estado neoliberal (entenderán así la
actual ‘ley mordaza’). La justicia se basa en leyes hechas desde un poder
pseudodemocrático que ellos gestionan. Las demás funciones del Estado son para
ellos temas menores.
Este modelo de caridad era el existente en la
España del siglo XIX y así, con los donativos que los ricos daban a la iglesia
y a los pobres, salvaban sus almas.
Como dice Rhodes Diaves, responsable del
programa Giving Thought, de la Charities Aid Foundation: “Cómo usar la
filantropía para enfrentar la inequidad, cuando la filantropía es posible como
resultado de la inequidad”.
¿Es la filantropía el modelo por el que se debe
regir un país?

Evidentemente NO y nunca debemos permitir que
el Estado haga dejación de los derechos sociales básicos a favor de la
filantropía, porque entonces estaríamos dependiendo de la caridad. Debemos
exigir del Estado su papel redistribuidor de la riqueza a través de los
impuestos y garante del estado del bienestar.
Como vemos, el neoliberalismo es un sistema que
no garantiza una mínima equidad y potencia la llamada filantropía. Consiste en
que los ricos, al final de sus vidas, donen algo de sus fortunas para paliar
los desastres sociales, que provocan sus prácticas empresariales y el
neoliberalismo en su conjunto. De esta forma, pueden justificar el saqueo
realizado por estos ricos sobre amplias capas de la población, llevándoles a la
miseria y desesperación.
Deberíamos recordar, que su empresa ha sido
denunciada por falta de responsabilidad social desde hace años, como por
ejemplo el abuso de trabajadores en Bangla Desh y en Marruecos.
Sería fundamental que Amancio Ortega y sus
empresas pagaran los impuestos en España y no en Irlanda o en paraísos
fiscales. Sus trabajadores disfrutarían de sueldos dignos y de garantías
sociales. Inditex no se caracteriza por su responsabilidad social precisamente,
ni con la sociedad ni con sus empleados.
Tanto Buffet como Gates son desde hace años
firmes defensores de devolver a la sociedad gran parte de su fortuna, aunque
esto tiene unas grandes compensaciones fiscales en sus declaraciones a Hacienda,
como ellos mismos reconocen.
Se habrán quedado sorprendidos con estos
planteamientos, pero todos debemos ser conscientes de donde han sacado sus
fortunas. Veamos dos casos. George Soros, atacó a la libra esterlina provocando
su devaluación y haciendo entrar en crisis económica al Reino Unido, ganando en
dos días la friolera de 3.000 millones de libras esterlinas. Esta ganancia fue
a costa del sufrimiento de millones de británicos que vieron empeorar sus
condiciones de vida y muchos de ellos yendo al paro, provocando casi un millón
de pobres más en el Reino Unido.
Warren Buffet ha tenido que ver con los ataques
al euro, a Grecia, Portugal y España. Cuando nos hablan de la palabra “mercado”
y nos dicen que los mercados demandan, pongan las fotos de Buffet, Soros… que
son los que llevan a cabo estos ataques especulativos y los que acaban
imponiendo las políticas de reducción de beneficios sociales, la disminución de
los salarios, la congelación de las pensiones, el alargamiento de la edad de
jubilación, la reforma laboral abaratando el despido, eso es lo que logran
haciéndose ricos y empobreciendo a los demás.

¿Debemos estar agradecidos y felicitarles por
su caridad?
Todas estas políticas debemos contemplarlas con
gran prevención y mostrando nuestro rechazo, como no puede ser de otra forma,
pues intentan desdibujar las responsabilidades de los entes públicos sobre la
problemática social, planteando medidas que simplemente intentan paliar, con
esfuerzos voluntarios y caritativos, situaciones y problemas que son estructurales
dentro de la sociedad.
En España, tanto los partidos, como las
organizaciones y las personas que luchamos por una mayor justicia e igualdad
social debemos reflexionar sobre quién representa lo público y quién tiene que
ocuparse principalmente de resolver los problemas sociales.
Debemos asumir que el mundo público no se acaba
en el marco institucional y que las entidades y organizaciones sociales también
pueden representar los intereses generales. No debemos presentarlos como
antagónicos, sino como complementarios, siempre y cuando quede claro la coordinación
de ambos y la prevalencia en lo principal del Estado.
Debemos, los progresistas, sumar todas las
iniciativas ya sean públicas como privadas, pero NUNCA dependiendo de la
caridad, y sí del Estado.
Como se ve, mi prioridad siempre es que el
Estado garantice los derechos del estado de bienestar, pero no me opongo a que
los filántropos donen, siempre y cuando no signifique que marquen las
necesidades del país.
Dos propuestas harían a Amancio Ortega, la
primera que tenga en buenas condiciones salariales a sus trabajadores, tanto
fuera como dentro de España y les asegure unos buenos convenios sociales y
laborales y que acepten el funcionamiento libre de los sindicatos, que por
cierto en España están totalmente domesticados.

En segundo lugar, done el 40% de sus ganancias
anuales, la mitad de esta donación para sanidad y la otra mitad para que puedan
estudiar los hijos de los trabajadores pobres y no como sucede ahora, que cada
vez la Universidad se ha vuelto más elitista, teniendo en cuenta que la
educación es imprescindible para el desarrollo del país.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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