Lunes, 17 de julio. «Feminismos» que nos hacen retroceder por Judith Bosch

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La opinión por Judith Bosch.

«Feminismos» que nos hacen retroceder

Por motivos de trabajo, llevo varios meses
recabando información que me conduce de manera insistente a los ODS (Objetivos
de Desarrollo Sostenible). Estos objetivos son mejores que cualquier
ansiolítico y leerlos me pone inmediatamente de buen humor. Aquí los tienes:
Fin de la pobreza
Hambre cero
Salud y bienestar
Educación de calidad
Igualdad de género
Agua limpia y saneamiento
Energía asequible y no contaminante
Trabajo decente y crecimiento económico
Industria, innovación e infraestructura
Reducción de las desigualdades
Ciudades y comunidades sostenibles
Producción y consumo responsables
Acción por el clima
Vida submarina
Vida de ecosistemas terrestres
Paz, justicia e instituciones sólidas
Alianzas para lograr los objetivos
Sí, efectivamente, por más que repases la
lista, no encontrarás: regular el alquiler de mujeres para que provean de sexo
o hijos a otras personas ni considerar la situación de prostitución o el
alquiler para gestación como derechos de las mujeres. Sí verás, en cambio,
objetivos completamente contrarios a la existencia de estas realidades que
llevan siglos instauradas en la estructura patriarcal.
Si repasas la lista, verás, por ejemplo, Salud
y bienestar, que resulta un tanto incompatible con que una industria creada
para perpetuar relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres te lleve,
irremediablemente, a renunciar a tu deseo y confundir las relaciones sexuales
(que son parte de tu salud física y afectiva) con el alquiler de tu cuerpo por
horas, que no es el alquiler de tu fuerza de trabajo (no sigamos cayendo en esa
falacia). Tampoco guarda coherencia alguna con Salud y bienestar el negocio que
ofrece perpetuar el ADN de sus clientes y, para ello, te lleva a considerar el
embarazo como profesión o, peor aún si cabe, ¡altruismo!
El punto número cinco es Igualdad de género, en
nada compatible con que el 97% de la demanda de prostitución sea masculina,
fruto de construcciones sociales dañinas que afectan a los hombres, claro, pero
se ceban con las mujeres. Teniendo en cuenta esta realidad y sin entrar en
debates sobre la dignidad humana y el capitalismo salvaje, ¿cómo regulamos el
alquiler de mujeres para sexo y, al mismo tiempo, luchamos por la igualdad de
género?
¿Animamos a las mujeres a que alquilen hombres hasta que la demanda sea
un 50% y 50%? ¿Les inculcamos también a las niñas y adolescentes que los hombres
son cosas que están al servicio de sus deseos sexuales?
El siguiente punto que vuelve a entrar en
conflicto con el alquiler de mujeres es Trabajo decente y crecimiento
económico. Cada vez las empresas son más exigentes con sus encuestas de clima
laboral, planes de prevención, planes de formación, OSHAS… Y en este contexto
de exigencia, la mal llamada industria del sexo nos quiere vender que regular
la esclavitud (el alquiler de cuerpos, y no fuerza de trabajo, para la
satisfacción de deseos) renombrándola como trabajo sexual, convierte a la
esclavitud en trabajo
. En cuanto leí este punto y lo relacioné con el alquiler
de mujeres, recordé un artículo que hace la misma relación y es realmente
entretenido de leer. Te lo dejo aquí: por qué el trabajo sexual no es trabajo.
Y acabo con el décimo objetivo, Reducción de
las desigualdades, que evidencia la correlación entre prostitución y pobreza.
Aquí, la mal llamada industria del sexo es especialmente hábil vendiendo las
excepciones como generalidades. Y no, el testimonio de 10 mujeres que afirman
nadar en la abundancia gracias a la situación de prostitución, por cada 10.000,
en contraste, que apenas tienen para vivir (y por eso están en situación de
prostitución), no implica que la prostitución y la pobreza no estén
relacionadas, sino todo lo contrario. Tampoco es factible vender que la
regularización de la esclavitud, renombrándola como trabajo sexual, vaya a
mejorar la situación precaria de millones de mujeres en todo el mundo que son
alquiladas por puteros a cambio de dos duros. ¿Qué me vas a decir?, ¿que
restándole a estos dos duros impuestos y tasas del estado las mujeres
explotadas estarían mejor? ¿Acaso establecerá la regularización precios mínimos
de alquiler de mujeres por horas? Esto es, ¿la regularización toreará a las
leyes del libre mercado? ¿Qué regularización es esa? Sobre regularización de la
situación de prostitución y panaceas, te dejo por aquí este artículo: DER
SPIEGEL: El fracaso de la legalización de la prostitución. No hace falta
recalcar –o bueno, tal y como están las cosas, igual sí hace falta– que
alquilar a una mujer más pobre que tú para que ayude a perpetuar tu ADN no
reduce en nada las desigualdades.
Estos días, con más tiempo para reflexionar, he
contrastado los 17 ODS con distintas iniciativas de la agenda feminista
internacional y la agenda feminista de nuestro país. Igual no te sorprende
saber que regularizar el alquiler de mujeres no está en ninguna agenda
feminista (exceptuando la agenda de ciertos colectivos que dicen representar a
l@s trabajador@s sexuales, con arroba –invisibilizando así que el 80% son
mujeres– y, sin que les ocupe ningún motivo feminista, solo el alquiler de
mujeres, se hacen llamar feministas)
.
Aprovechando que cito agendas, me gustaría
dejarte aquí la plataforma agendafeminista.org y el blog de la filósofa Amelia
Valcárcel, una de las personalidades que más importancia tiene en los procesos
de reflexión y planificación de la agenda feminista de este país. En su blog
encontrarás documentos, entrevistas, vídeos y seminarios que seguro te resultan
de gran valor para entender el momento histórico que vivimos. Y no, no
encontrarás ningún tipo de defensa al alquiler de mujeres. ¿Por qué? Algunas
personas, estas que se llaman feministas, pero solo se ocupan de defender el
alquiler de mujeres –no las verás defendiendo nada más– aseguran que tanto
Valcárcel como otras filósofas feministas de nuestro país no entienden que
regularizar la situación de prostitución sea avanzar porque son unas carcas,
unas sobradas intelectuales y no conocen la situación de la calle.
Ya…
Estos colectivos se hacen llamar feministas,
pero insisto, no defienden ningún objetivo feminista, únicamente se centran en
defender el alquiler de mujeres (no las verás con las mujeres de Sol, no las
verás visibilizando asesinatos machistas, no las verás criticando la
feminización de la pobreza, ni las verás reflexionando sobre la brecha salarial
o la poca presencia de mujeres en órganos directivos de empresas)
. Dicen
representar los intereses de l@s trabajador@s sexuales (ya comenté antes cuál
puede ser la loable intención de la arroba) pero, cuando investigas un poco sus
organizaciones, no ves allí a más de 500 personas. ¿Sabes cuántas mujeres están
en situación de prostitución en España? Unas 300.000. Es una cifra que he
encontrado en varias fuentes, la última es esta entrevista al catedrático Pedro
Brufao (otro carca, sobrado y blablablá, por falta de ad hominem que no sea)
.
Convierten a las mujeres en situación de prostitución en los sujetos de esta
explotación. No dicen «los hombres tienen derecho a alquilar mujeres para
satisfacer sus deseos», que queda feo decir esto en el siglo XXI, pero sí se
hacen llamar feministas y gritan, como si realmente estuvieran defendiendo una
causa social: «l@s trabajador@s sexuales necesitan tener derechos». Defienden
que abrir el apéndice Trabajo Sexual para regular el alquiler de cuerpos, hacer
así que las mujeres explotadas paguen impuestos y normalizar esta situación de
explotación con formación para las explotadas o subvenciones destinadas a que
los hombres ancianos o discapacitados tengan mayores facilidades para acceder a
la explotación, es feminista. Y tú les preguntas, ¿qué tiene esto de feminista?
¿Acaba esto con las desigualdades entre hombres y mujeres?
¿Acaba con la cosificación de la mujer? ¿Qué
frente combate esto exactamente? ¿Sabes qué suelen contestar? Que el mundo es
machista, ellas no tienen la culpa de eso y, desde luego, abolir la
prostitución no va a acabar con el machismo, así que ellas son feministas. Digo
ellas porque, en sus organizaciones, en las que también hay hombres (y muchos),
solo dan la cara las mujeres (está feo que un hombre defienda el alquiler de
mujeres en nombre del feminismo y son muy conscientes de ello)
.
Por supuesto, estos colectivos feministas en el
último año sí se han manifestado alguna vez para defender el otro asunto
claramente feminista, además de la regularización de la prostitución: el alquiler
de mujeres para gestación.
¿Qué apoyos encuentra este feminismo en los
medios de comunicación y en la opinión pública?
No sé si te habrás percatado de que, en los
últimos tres años, ha habido en distintos medios una avalancha de artículos que
lavan la cara a la pornografía, la prostitución y, por último, el alquiler de
mujeres para gestación. Estoy segura de que todo esto se debe a la casualidad y
a directrices editoriales completamente desinteresadas. Seguro que todos estos
artículos encajan con la actualidad y con las líneas editoriales de estos
medios, y ningún grupo de presión está haciendo el más mínimo desembolso para
que se publiquen. Estoy muy segura de ello.
Por otro lado, y también fruto de la
casualidad, vemos en medios generalistas (y especialmente en medios dirigidos a
jóvenes) mujeres, como no podría ser de otra forma, que se hacen llamar
feministas y defienden exactamente el mismo discurso de estas organizaciones.
Esto, en mi trabajo, del que apenas hice referencia al comienzo de este
artículo, se llama Crear o Formar Opinión. Puede hacerse a través de mensajes
clave que cambian completamente la estructura narrativa con la que entiendes un
fenómeno concreto. Aplicas cambios de nomenclatura, como, por ejemplo, ese
azaroso paso de nomenclatura de situación de prostitución a trabajador@s
sexuales o de vientres de alquiler a gestación subrogada (la realidad, en
términos de comunicación, no es positiva o negativa per sé, sino por la manera
en que la nombras). Incluyes historias que impactan y pueden volver a ser
contadas, por ejemplo «la niña que tuvo un despertar sexual temprano y desde
los 18 supo que quería ser prostituta», «la licenciada en no sé qué que
prefiere prostituirse a trabajar en el McDonald»
o «la mujer que fue violada y,
por eso, insiste en que la opinión pública entienda a los pedófilos»
. Por
último, y no menos importante, mezclas estos contenidos clave con otros que
sirven para romper barreras defensivas y generar empatía en el público (ya
comenté que probablemente este público, en su mayoría, sea un público joven,
que aún está formando su criterio).
Aquí, reflexionando sobre este último recurso
(que no digo que se esté implementando adrede, seguramente sea todo
casualidad), vemos que estas líderes de opinión, por ejemplo, una joven
estrella del porno, una joven carismática en situación de prostitución, una
mujer transgresora que defiende la pedofilia (entre otros ejemplos que
podríamos encontrar), no se limitan a defender el alquiler de mujeres: mezclan
este contenido con otros temas, nimios para la agenda feminista, pero que
conectan bien con la juventud inquieta o las personas que no acaban de entender
qué es el feminismo.
Hablan de cómo experimentan ellas el mundo de
la depilación y sus connotaciones; reflexionan sobre la manera en la que
entienden las relaciones esporádicas; hablan de política sin acabar de decir
nada concreto; te recomiendan libros para acabar de dar el pego; se declaran
veganas y ecologistas (incluso defienden el porno ético o prostitución ética,
que es para las feministas lo que la leche ecológica es para las veganas, pero
esto el público general lo desconoce); para rematar y acabar de generar
conexiones que funcionan, cuentan experiencias personales de violencia
machista, abuso, etc… Y no, cuando decimos que lo personal es político, no nos
referimos solo a eso.
Llegando a este punto de lo personal es
político, por cierto, ¿las ves apoyando a las mujeres de Sol? ¿Las ves
sumándose a las campañas contra la violencia machista? ¿Las ves reflexionando
sobre la feminización de la pobreza? ¿Tienen algún artículo sobre la brecha
salarial o el bajo porcentaje de mujeres en órganos directivos? ¿Han hablado
alguna vez sobre la indefensión adquirida?
¿Sobre las relaciones de poder que
establece la construcción de géneros? ¿Sobre lenguaje inclusivo? ¿Sobre
economía circular? ¿Sobre economía feminista? No. Todo lo que hacen es llamar
carcas a filósofas que deberían conocer las jóvenes y los jóvenes, publicar
contenidos progres prácticamente acríticos (pero con muchos tacos, que es lo
que mola y lo que parece irreverente) y, por supuesto, dar la vara cada semana
con lo genial que nos resulta a las mujeres ser alquiladas para sexo o para
gestación. Eso sí, con estas prácticas (que no digo que se estén implementando,
seguro que todo esto es casualidad), consiguen que un séquito de jóvenes o
personas inquietas con poca formación feminista tengan algo que contar respecto
a lo maravilloso que es el alquiler de mujeres y repitan estos mensajes en sus
círculos cercanos. Así se crea y se forma opinión (es un supuesto, repito, que
también puede darse por asuntos que confluyen sin estrategia alguna, sino
gracias al azar, que es mágico)
.

La última líder de opinión que he visto subirse
al carro de este feminismo que ni es feminismo “ni es ná” y, además, nos atrasa
siglos, es una exconcursante de realities para cuya formada opinión se ha
abierto un canal de Youtube al rezo de Feminismo para todas. 
Vamos a apostar
algo, ¿quieres? ¿Qué apuestas a que en el quinto o sexto vídeo nos dice «yo
creía que la gestación subrogada iba en contra de nuestros derechos, pero he
visto que es al revés y que, al igual que el trabajo sexual, debe
regularizarse»?
Yo lo tengo muy claro. Las casualidades suelen ser
sorprendentes y, en este curioso asunto que relaciona el feminismo con el
alquiler de mujeres, parecen darse todas las casualidades juntas.

Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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