Lune, 27 de noviembre. “A un mes del 21-D” por José Luis Úriz

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La opinión por José Luis Úriz.

A un mes del 21-D

Vivimos un tiempo donde resulta difícil hacer
análisis rigurosos y con un mínimo de seriedad. Los acontecimientos caminan a
tal velocidad que una reflexión que en un momento dado vale, a los dos días,
incluso a las dos horas, deja de serlo.
Quizás la culpa la tenga lo que apuntaba
Zygmund Bauman con su teoría de la “sociedad líquida”. Esa liquidez que lo
impregna todo se hace más evidente en la praxis política. Uno nunca está seguro
que la línea marcada por un partido, o por un político pueda mantenerse a lo
largo del tiempo. Esa liquidez hace muy complicado todo, especialmente las
predicciones.
En tiempos de la denostada generación del 78
se sabía que cuando Santiago Carrillo decía blanco, uno tenía la seguridad de
que esa decisión se mantenía. Hoy lo blanco se puede convertir con rapidez en
gris, e incluso negro en un espacio breve de tiempo.
Estas reflexiones se pueden aplicar
especialmente al denominado conflicto catalán, que poco o nada tiene que ver
con el ya pasado conflicto vasco. Cuando uno mira hacia atrás en éste se daba
cuenta de que los cambios se iban produciendo poco a poco, con lo que daban la
posibilidad de realizar  análisis con
profundidad.
En el caso catalán en apenas 50 días desde el
ya famoso 1-O, se han producido multitud de acontecimientos, cada uno de ellos
susceptible de denominarse “histórico”, con lo que este término acaba perdiendo
validez, devaluándose.
Mientras, la mayoría de la población, de allí
y de aquí, observa perpleja, triste y cabreada que su insensatez comienza a
afectarles. Por encima de los grandes temas que inundan los medios de
comunicación, lo que realmente molesta a ese ciudadano de a pié es que todo
este sainete le comienza a afectar en las “cosas de comer”.
Así Catalunya se encuentran al borde de la
recesión, con cientos de empresas (más de 2.500 hasta hoy) abandonando el
barco, de momento sólo a través de cambios de sus sedes sociales, pero muy
pronto comenzaremos a ver si esto no se arregla que también su estructura
empresarial, afectando a los puestos de trabajo.
Un empleo que ya se está resintiendo, con los
Presupuestos Generales del Estado sin aprobar, lo que supone que el rebaje en
los impuestos prevista,  o la subida
pactada del salario de los funcionarios no se van a aplicar.
La bajada en la previsión de nuestro
crecimiento económico, va a suponer también una disminución en las previsiones
de empleo y si esto dura mucho habrá consecuencias aún mayores. Estos son lo
que algunos denominan “daños colaterales” de los que casi nadie habla.
Pero hay otros damnificados. El PSOE y su
marca catalana el PSC también han sufrido los efectos de posiciones
equidistantes en tiempo de radicalismos. Podemos acusa igualmente su ambigüedad
con una caída importante en sus apoyos en el resto del Estado. Toda la
izquierda se ha visto afectada.
El emplazamiento que diferentes alcaldes y
dirigentes del PSC, liderados por Nuria Parlon alcaldesa de Santa Coloma,
hicieron a su dirección para que se posicionara en contra del 155, abrió una
nueva crisis en su seno.
La nuevo miembro de la EF Nuria Marín aprobó
en su Ayuntamiento, Hospitalet, una moción solicitando la libertad de los
miembros de Gobern. Por último la decisión de “los Comunes” de romper su pacto
en Barcelona deja una nueva víctima en el seno de la izquierda.
Plantean que la aplicación del artículo 155
de la Constitución supone una quiebra democrática sin precedentes, además
empeora aún más la situación política y lo que es peor, social, además de no
solucionar el conflicto.
Que esto se haga con la colaboración del PSOE
le sitúa fuera de posiciones de diálogo y negociación, que pudieran conducir a
abrir un proceso constituyente para adaptar nuestra máxima norma a los tiempos
actuales, incluso a elaborar un nuevo Estatut en la misma dirección.
Ahora nos encontramos de nuevo en la casilla
de salida, conscientes de que estas semanas no han servido para resolver el
problema. No ha existido esa directriz básica del psicoanálisis lacaniano de
“escuchar, mirar al otro”.
Hace unos días en unas jornadas celebradas en
el Condestable de Pamplona, en la que diferentes alcaldes mostraban sus
experiencias en el camino de la reconciliación y la convivencia aquí, el de
Rentería señaló que para resolver los conflictos era necesario ponerse de
acuerdo con el enemigo, porque con el amigo no hace falta. En este está
faltando entender y aplicar esta norma básica.
Entramos ahora en una dinámica electoralista
que no va a ayudar, porque la táctica se va a imponer a la estrategia. Sólo vale
conseguir el mejor resultado electoral, para una orilla y la otra, sin buscar
planes a largo plazo que sirvan para dar cabida a las demandas de cientos de
miles de ciudadanos catalanes, 750.000 según la guardia urbana, que nuevamente
se han echado a la calle. O los más de dos millones que participaron el 1-O, o
los tres y medio que se quedaron en casa.
Sólo cabe esperar que ese halo de sensatez
que ha aportado el TS con la Mesa del Parlament, se pueda extender a los
miembros del Gobern y al menos podamos tener una campaña electoral con un
mínimo de tranquilidad.
Sensatez que se debiera extender también al
mundo separatista. Las últimas barbaridades que vienen desde allí, los
comentarios desafortunados de Marta Rovira, Puigdemont y Nuria Gispert, o las
vilezas vertidas sobre el fallecimiento del Fiscal General Maza, indican que el
poco juicio que les quedaba lo están perdiendo.
Pero una pregunta planea como un pájaro negro
de cara a ese 21-D: ¿se repetirá el mismo escenario de ahora?, incluso si se le
diera la vuelta, ¿eso realmente servirá para algo? ¿Si los no independentistas
consiguen la mayoría, es posible un nuevo Gobern con Inés Arrimadas apoyada por
PSC y Comunes-Podemos? No parece probable, con lo cual; ¿qué hacer entonces?
Pues construir puentes que sirvan de vía de
comunicación entre ambas orillas, como fuimos capaces de hacer en Euskadi en
circunstancias más difíciles.
Así como en tiempos desde aquí mirábamos
hacia allí para aprender, ahora toca hacer justo al revés. En el denominado
conflicto vasco hubo gentes que dedicaron esfuerzo, incomprensión, tiempo y
sufrimiento, en construir esos puentes a veces dinamitados, pero perseveraron y
sirvieron. ¿Por qué en Catalunya no? ¿Quizás el lehendakari Urkullu pueda ser
un elemento valioso en ese empeño?
Queda un mes para el 21-D pero lo realmente
crucial vendrá después. ¿Estarán nuestros políticos de aquí y de allí a la
altura que demanda este momento histórico?

Veremos……….
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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