Las feas artes del rey Felipe VI

5
0

Por Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio

Las revistas del marujeo se están preguntando por qué el grupo mexicano de rock y pop latino Maná no acudió a recoger la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, una de las entregadas por sus majestades los reyes católicos nuestros señores el 18 de febrero, en la iglesia de la Merced, en Córdoba. Yo, en cambio, me pregunto por qué se la concedieron, teniendo en cuenta que, según el Ministerio de Cultura y Deporte, que es quien las propone al Consejo de Ministros, están destinadas a “Reconocer a las personas y entidades que han destacado de modo eminente en el campo de la creación artística, prestando servicios señalados o fomentando notoriamente la enseñanza, el desarrollo y difusión del arte, o la conservación del patrimonio artístico nacional”. ¿En cuál de esos campos puede incluirse al grupo mexicano que fomenta el folclore latinoamericano, y cuando viene de gira por España canta sus canciones sin relación con la música española? ¿Qué servicios señalados ha prestado, y a quién?

Especulan las revistas con que la designación de la banda se hizo para molestar al rey. Podría ser, dado que el vocalista de Maná, Fernando Olvera, tuvo una “entrañable amistad”, como decía la falsa princesa Corina del rey decrépito, con su majestad la reina Letizia, cuando ella anduvo por tierras mexicanas en 1995 y 96, vendiendo cajetillas de tabaco por las calles, que es un trabajo muy honrado, y colaborando en el diario Siglo XXI.

Al realizar una entrevista al pintor cubano Waldo Saavedra descubrieron una mutua simpatía, que les llevó a entablar una “entrañable amistad”. Tanto es así que la Leti, según todos la llamaban, posó para él como una Eva moderna, sin manzana y con un avión de papel encendido en las manos, entre otras pinturas. Por el artista entró en contacto con Maná, porque le encargaron la carátula de su disco Sueños líquidos, y Saavedra utilizó el retrato. Desde entonces la periodista y el vocalista mantuvieron una “entrañable amistad”, aunque no puede asegurarse que fuera el causante del aborto al que se sometió la Leti en el Hospital Medica Sur, situado en Puente de Piedra, 150, colonia Toriello Guerra, en el Distrito Federal 14050. Lo seguro es que abortó.

Preciso es reconocer, aunque nos hiera el orgullo nacional la comparación, que Olvera es mucho más atractivo que el rey Felipe, y tiene mucho más pelo que él. Como obligado vasallo de su majestad, me encantaría poder escribir que es el hombre más guapo, el más simpático, el más ingenioso, el más valiente, el mejor cantante, el mejor artista, el mejor deportista, el mejor político, y todos los demás atributos que convierten a un ser humano en digno de admiración, pero no quiero mentir. Ni siquiera puedo decir que sea el más veraz, porque en el discurso que leyó a los premiados presumió de mecenas al afirmar con su cansino tono demostrativo de que le aburre el papel de rey:

El respeto que nos tengamos como sociedad está en estrecha relación con el trato que le dispensemos a la cultura y a sus creadores, y ellos, precisamente, tienen la responsabilidad de interpretar y dar sentido a lo que nos es común a todos.

Pues si fuera así, el reinado de Felipe VI de Borbón será considerado en la historia el mayor enemigo de la cultura: sus fiscales y magistrados persiguen a los músicos y los pintores, los condenan a largas penas de cárcel y elevadas multas, o les obligan a exiliarse para evitar el castigo. Sabemos que el rey lee el discurso que el escriba de turno le entrega, pero al menos debiera ponerse colorado cuando se trata de mentiras tan disparatadas. Si de veras no está enterado del mal trato a los artistas en su reino, es que pasa los días letízicamente enclaustrado en la magnífica bodega descrita en Adiós, Princesa, por el primo favorito de la Leti, David Rocasolano.

Sin consultar ningún archivo, recuerdo que el rapero José Miguel Arenas, conocido artísticamente por Valtònyc, se exilió para no cumplir la pena impuesta el 22 de febrero de 2017 por insultos a su majestad el presunto favorecedor de las artes; fue la misma acusación utilizada para condenar al grupo rapero La Insurgencia el 5 de diciembre de 2017; el artista plástico Santiago Sierra fue conminado a quitar la obra que pensaba exhibir en la feria de ARCO el 21 de febrero de 2018, titulada Presos políticos en la España contemporánea, no todos los encerrados en las mazmorras borbónicas, porque no hubieran cabido en el amplio recinto ferial de IFEMA, y no podemos olvidar a Guillermo Torres y Manuel Fontdevila, dibujantes de la revista humorística El Jueves, condenados el 17 de noviembre de 2007 a pagar 3.000 euros de multa por haber publicado una caricatura del actual rey y su consorte cuando eran tripríncipes.

Así se castiga a los artistas en el reino de Felipe VI de Borbón, aunque pretenda disimularlo con la entrega de unas medallas a unos artistas tan extraños como cocineros, toreros o payasos sin gracia. ¿Y por qué la Casa de Su Majestad, en la reseña del acto de entrega de las medallas, no informa sobre la ausencia de Maná y sus motivos?

Artículo anterior“Hay banderas……y banderas” por Javier de Miguel
Artículo siguienteContra el golpe y los vientos de guerra en Venezuela