Las eléctricas chantajean al Estado y eso se llama terrorismo

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Las eléctricas chantajean al Estado y eso se llama terrorismo.
Mientras Galicia continúa el expolio colonial en beneficio de las multinacionales del sector energético.

Un grupo terrorista ha amenazado con seguir cometiendo acciones y tomando decisiones que atentan contra los pueblos del Estado español.

Las eléctricas españolas amenazan con apagar sus centrales nucleares ante el plan del Gobierno para abaratarnos la luz.

Dicho grupo terrorista amenaza con llevar a la ciudadanía a una situación límite si el gobierno no accede a sus pretensiones.

El Ejecutivo ha reaccionado decretando quitarle a las energéticas el beneficio extraordinario que gana al vender la energía más barata de producir (hidráulica y nuclear) al precio de la más cara (el gas) porque así está diseñado el mercado. Unos 2600 millones que ellos ganarían y nosotros pagaríamos, nos los deberíamos a ahorrar en la factura con esta medida de urgencia.

Pero el chantaje de las eléctricas, las trampas, las puertas giratorias que han llevado a exministros y expresidentes a sus consejos de dirección siguen existiendo.

Y los consejos de dirección, los bufetes de abogados, y muchos políticos siguen trabajando para las eléctricas, defendiendo los intereses de una minoría, sobre los intereses de la mayoría social que los sufre cada día.

¿Qué debería hacer un Estado ante semejantes hechos? Lo lógico sería actuar con toda contundencia y sin ningún tipo de miramientos para proteger las vidas de la ciudadanía y no aceptar el chantaje de una organización que se está demostrando como criminal.

Dicho grupo terrorista opera bajo distintos nombres. Pero en lenguaje popular se les conoce como empresas eléctricas y están poniendo a todos los pueblos de rodillas para conservar sus privilegios.

No es admisible la existencia de unas compañías eléctricas con más poder que el Gobierno, no es tolerable que un grupo económico de poder pueda manejar los hilos para poner el interés general a su servicio personal.

En Galicia Feijóo ignoró durante semanas los avisos de las eléctricas sobre el vaciado de embalses en la escalada de precios.

Las eléctricas dejaron dos embalses gallegos al 15% de su capacidad, pero las multas son de calderilla para las multinacionales y la actitud de la Xunta de Galicia de mirar para otro lado.

Por otro lado tenemos la gran estafa de los macro proyectos eólicos. El espolio de recursos que convertirá a Galicia y el sur de Europa.  En un nuevo “Congo”

Los gallegos necesitamos fuentes de energía que reviertan en nuestro bienestar y no mega parques eólicos que están en manos de grandes fondos de inversión.

Exportamos entre el 30 y el 40 por ciento de la electricidad producida que es fundamentalmente, eólica e hidroeléctrica.

Tenemos una potencia instalada de 110.000 MW, picos de consumo de 40.000 MW  tenemos previsto instalar 57.000 MW más de potencia.

La pregunta sería:

¿Para quién y para qué?

Para el pueblo gallego seguro que no, la respuesta está en Madrid y sobre todo en Alemania y las necesidades de su industria.

Si fuésemos un Estado independiente de la Unión Europea cumpliríamos con un amplio margen los objetivos de producción de renovables marcados.

Ante el abuso, la extorsión y el chantaje la única respuesta es la expropiación, es necesaria la nacionalización de un sector estratégico que no puede estar en manos de desalmados, especuladores y chantajistas.

Por: André Abeledo Fernández

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