La República no se vota. La República se proclama

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Los valores republicanos de Libertad, Igualdad, Fraternidad de la Revolución Francesa, con el paso del tiempo no han perdido en absoluto, su vigencia y menos en la España del siglo XXI, con una crisis del régimen monárquico instaurado por Franco que entra una fase distinta después de la investidura por segunda vez, de Pedro Sánchez, tras cuatro años  de parálisis institucional de gobiernos en minoría y en funciones.

La nueva andadura del Gobierno de coalición, bajo la batuta del PSOE, está diseñada para apuntalar el régimen del 78, en un intento de una nueva Transición, que ya desde los tiempos oscuros del aznarismo se viene gestando, siendo su punto culminante la abdicación de Juan Carlos, puesto a dedo por el régimen del 18 de julio, en favor de su hijo Felipe VI, a quien la historia no parece decirle nada y acudir al campo de exterminio nazi de Auschwitz con motivo del 75º aniversario de su liberación por el Ejército Rojo soviético, ignorado Felipe VI, que allí penaron y murieron muchos republicanos españoles para los que el rey de España no tuvo ningún recuerdo y mucho menos condena del régimen franquista que se los entregó a Hitler, más allá, dicen las crónicas, de mirara una foto de un republicano español.

Pero volvamos a Pedro Sánchez y su gestión como presidente del Gobierno y militante del PSOE, uno de los partidos sostenedores del régimen heredero del 18 de julio.

La investidura fue posible por la abstención de la izquierda nacionalista catalana y euskalduna, que desde hace tiempo reclaman la ruptura con el régimen del 78, y no aceptan la Constitución vigente por ser un cinturón de hierro que coarta los derechos democráticos y la soberanía popular.

Para hacer posible la investidura, los máximos dirigente del PSOE han dado un giro político hacia  la izquierda más que por convicción, por obligación, vinculando como aliados de la investidura a los mismos partidos nacionalistas y republicanos a los que marginó y persiguió, como ocurrió en el conflicto político catalán con la aprobación de 155 y la consiguiente represión policial y judicial tras el referéndum del 1 de octubre de 2017.

Y de la lucha por la República ¿qué? Pues quienes nos consideramos republicanos, progresista, de izquierdas y solidarios con nuestra clase trabajadora, nos reafirmamos en los valores republicanos y rechazamos toda discriminación en todos los ámbitos, trabajamos por un estado laico, por la división real de poderes; legislativo, ejecutivo y judicial, por la democracia y el sufragio universal, por los derechos fundamentales y los servicios públicos (educación, sanidad, etc.) Una República de toda la ciudadanía, democrática y participativa. Esta es la pedagogía republicana que queremos hacer llegar al pueblo español que quiere alcanzar las metas más altas de libertad, igualdad, fraternidad y dejar de ser súbditos para ser ciudadanos y ciudadanas libres. Lejos de cortinas de humo que se hable de República, para que ésta nunca llegue y apuntalar el régimen del 78 que sostiene a la monarquía del 18 de julio instaurada por el genocida general Franco.

Aviso para el Gobierno de Coalición; La voluntad popular de los trabajadores y pueblos de España, que ha dado a los representantes de partidos que se reclaman republicanos hoy o de partidos de tradición republicana la mayoría en Cortes, lo ha hecho para poder establecer, por encima de todo, la soberanía popular y democrática de sus justas reivindicaciones. Y esta voluntad y mandato deben ser respetados mediante la verificación y cumplimiento de los acuerdos establecidos. De ello depende la lucha por la República de trabajadores y pueblos, y por el derecho a decidir.

Que sepan los sostenedores del régimen del 78, que somos ciudadanos/as, que no nos dejamos pisar. Y reafirmamos que la República no se vota. Se proclama.

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