La Reina Anna de Austria y la consanguinidad

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El embajador veneciano relata que Felipe II visitaba a su esposa Anna tres veces al día y describe la alcoba real: “dos camas bajas, separadas dos palmos una de otra y cubiertas por una cortina, de tal manera que parecían una sola”.

La llegada de Anna significa una mayor austeridad y sencillez en la corte madrileña. Esto hace que el embajador francés en Madrid, considere que la corte real se parece a un convento de monjas.

Tras el quinto parto, Anna sufre una profunda anorexia que casi le provoca la muerte. Para evitar esta, interviene el padre fray Alonso de Orozco, que le hace comer, mientras le recita un verso del Magnificat.

Pocos meses después del parto de su hija María, estando en Talavera de la reina en Badajoz se produce una epidemia de gripe que contagia a Felipe II, tan grave estuvo, que redactó testamento e instauró un consejo de Regencia con su esposa como Regente. Finalmente se cura.

Posteriormente, también contagia a la reina Anna que se encontraba embarazada nuevamente, siendo atendida por los médicos de las universidades de Salamanca y Alcalá donde le aplicaron los métodos tradicionales de sangrías y purgantes para combatir la fiebre, pero esto le ocasionó la muerte el 26 de octubre de 1580, cuando contaba con treinta y un años.

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