La insultante posición de la ultraderecha en el Estado español en la crisis del COVID-19

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La insultante posición de la ultraderecha en el Estado español en la crisis del COVID-19.

Casado y Abascal tienen la cara de cemento.

Que Mariano Rajoy, un expresidente del gobierno de España, se pase la cuarentena por el forro es un insulto a todos los que respetamos la cuarentena.

El discurso del PP y VOX, un discurso que en las formas cambia pero en el fondo es el mismo, su discurso es un insulto a todos los que cerramos filas para luchar contra la pandemia.

Lo que está haciendo la derecha española es un insulto a nuestra inteligencia.

El problema no es la corbata que lleve el presidente del gobierno, ni si ponemos la bandera a media hasta, solo les falta pedir sacar a la Virgen contra la pandemia roja.

Tratar de aprovecharse del COVID-19 para hacer política es un insulto a las víctimas del coronavirus.

Ya cansa tanto insulto y tanta irresponsabilidad, cuando se inventan y comparten bulos hacen daño.

Inventar noticias falsas, hacer fotomontajes, pasarse por el arco del triunfo el confinamiento, no dar ejemplo, fomentar el odio, o sacar a pasear el tema de Venezuela en el Parlamento cuando se está hablando de como derrotar entre todas y todos al COVID-19 es de vergüenza.

La ultraderecha está demostrando cada día su  nivel de patriotismo, su patria es su bolsillo, sus intereses, su clase social, sus sillones en el Parlamento.

Los mismos que desmantelaron la sanidad pública y fomentaron la privada, los mismos que externalizaron servicios y legislaron para que no se pudiesen recuperar, esa derecha que hasta hace dos días seguía defendiendo como solución privatizar porque lo público es un lastre para la economía, según ellos.

Ahora son los que tienen la cara de cemento, de exigir al nuevo gobierno que existan los medios materiales y humanos que ellos mismos nos negaron.

 

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