La cultura inca y la sexualidad

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En la cultura inca, lo masculino y lo femenino representan fuerzas indisolubles, cuya complementariedad hacía posible la constitución del orden universal.

El Estado inca interviene directamente en todos los aspectos de la vida de sus habitantes.   La unión conyugal estaba regulada por el Estado. Legisló hasta el máximo detalle todos los aspectos del matrimonio.   Este matrimonio nunca tuvo una motivación religiosa, sino solamente administrativa.

Normalmente cada año se acudía a la plaza principal de cada capital de provincia y se formaban dos filas, una de hombres y otra de mujeres. La posición de cada uno de ellos estaba marcada por su status social. Era el monarca inca o en su lugar su el representante provincial, quien emparejaba a los miembros de ambos sexos y los casaba.

En el mundo inca existía el matrimonio “servinacuy”, que era el matrimonio a prueba. La pareja convivía durante un tiempo y si este era positivo confirmaban la unión. En este periodo se practicaba el sexo sin ninguna cortapisa e incluso se podía tener hijos. Si el servinacuy acababa con ruptura, estos hijos eran aceptados y se iban con su madre de regreso a su hogar materno.

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