Jueves, 24 de agosto. “81º Aniversario del inicio de la Guerra Civil Española”

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Jueves, 24 de agosto. “81º Aniversario del inicio de la Guerra Civil Española”

81º Aniversario del inicio de la Guerra Civil
Española
El papel
desempeñado en la guerra de España por la Unión Soviética
Un documento elaborado en julio de 1986, 50º
Aniversario del inicio de la Guerra Civil española, por la Redacción de la
Agencia de Prensa Novosti y que ha permanecido inédito hasta hoy, desgrana el
papel de la URSS en la contienda española.

En el otoño de 1936, el Gobierno de la
República depositó en el Banco de la URSS una parte de sus reservas de oro por
valor de 131 millones de dólares, a cuenta de los cuales costeaba todas las
adquisiciones en la Unión Soviética. En el Banco de Francia, depositó 256
millones de dólares.
La rebelión militar del 18 de julio de 1936 que
provocó la Guerra Civil en España dividió a la comunidad internacional en tres
grupos de Estados; La Alemania nazi y la Italia fascista, que asumieron una
postura de hostilidad a la República y apoyo a los generales insurrectos,
Inglaterra y Francia optaron por la política de no intervención. Solo la Unión
Soviética prestó a la República española ayuda eficaz y de considerable
volumen.
Entre estos dos polos se hallaba un grupo de
países europeos, con Gran Bretaña y Francia al frente, que aplicaron la
tristemente conocida política de no
intervención
, política que, de hecho, estimulaba al fascismo internacional.
El caso de España fue la primera salida del fascismo
al ámbito internacional
La Unión Soviética nunca se propuso implantar
en España un régimen comunista o soviético en España
Cuando comenzó la Guerra Civil en España, la
URSS no tenía de hecho, relaciones diplomáticas con la Republica, aunque se
habían establecido en 1933. El embajador designado por ese país murió en su
viaje a España, y solo en el verano de 1936 fue nombrado embajador M.
Rosemberg, así como el cónsul en Barcelona, Vladimir Antonov-Evséenko.
© Por
Ángel Pasero Barrajón
Director
de La Hora de la República
Secretario
de la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR)

La
rebelión militar iniciada por un grupo de generales traidores a su juramento de
fidelidad a la República Española, del 18 de julio de 1936 que provocó la
Guerra Civil en España, dividió a la comunidad internacional en tres grupos de
Estados; La Alemania nazi y la Italia fascista, que asumieron una postura de hostilidad
a la República y apoyo a los generales insurrectos. Solo la Unión Soviética
prestó a la República española ayuda eficaz y de considerable volumen. Entre
estos dos polos se hallaba un grupo de países europeos, con Gran Bretaña y
Francia al frente, que aplicaron la tristemente conocida política de no
intervención, política que, de hecho, estimulaba al fascismo internacional.
Este inicio se recoge en un trabajo realizado
en julio de 1986, con motivo del 50º Aniversario del comienzo de la Guerra
Civil española, elaborado por la Redacción de la Agencia de Prensa Novosti
(APN), con sede central en Moscú y que ha permanecido inédito hasta ahora. Sus
aportaciones al papel jugado por la Unión Soviética en aquellos años, no ha
perdido un ápice de actualidad pese a los 31 años transcurridos desde aquella
fecha.
Este trabajo
de la APN, no recoge el fracaso del Golpe de Estado, que  dio lugar al enfrentamiento civil, provocado
por el bando insurrecto que no respetó para nada la legalidad y la legitimidad
del régimen democrático que fue la II República española, ni habla de los
elementos que lo apoyaron la
sublevación; la oligarquía financiera y agraria de nuestro país y alentada por
los regímenes nazis y fascistas de Alemania e Italia, los generales que se
pusieron al frente de un golpe militar con tenían otro objetivo, previamente
programado y expresamente reconocido por sus protagonistas, no era otro que el
de exterminar y erradicar el sistema democrático, que había instaurado la
Segunda República. Además de la colaboración necesaria de la jerarquía de la
Iglesia Católica, que no dudaron en llamar Cruzada,
a lo que fue una traición que se perpetuó hasta la muerte del dictador.
Reacción
clara en la Unión Soviética
Los acontecimientos acaecidos en España en ese mes de julio de 1936 no
dejaron indiferentes ni al Gobierno de la URSS ni a su pueblo. Se señala en el
documento que El alzamiento de una parte
de las fuerzas armadas y la resistencia del Gobierno legítimo, respaldado por
grandes masas populares, lo interpretaron tanto el gobierno como la opinión
pública de la Unión Soviética, como un asunto interno de España, que no admitía
injerencia alguna
.
Los dirigentes soviéticos tenían muy clara cual era la situación
explosiva que se daba en el verano de 1936 en Europa como resultado de la
política exterior de Alemania e Italia. La
injerencia [de la URSS], en los asuntos españoles, independientemente de sus
motivos, agravaría la situación en el continente europeo y el conflicto podría
extenderse a toda Europa e incluso desembocar en una guerra mundial
. Se
apunta en el documento de APN. Que el discurrir de la historia demostró cual
ingenua fue la política de no intervención en el conflicto español.
Esta actitud del gobierno de la URSS fue explicada por Maxim Litvínov,
comisario [ministro] del pueblo para las Relaciones Exteriores de la Unión
Soviética: …La Unión Soviética, no
exhorta a crear un bloque internacional para combatir el fascismo, que niega la
democracia y la libertad. Como Estado
–sigue la declaración del ministro-, no nos interesa el régimen fascista interno
en tales o cuales países. Nuestra colaboración con otros países y nuestra
participación en la Sociedad de Naciones se basan en un principio; en la
coexistencia pacífica entre dos sistemas –socialista y capitalista-, y
consideramos que el régimen fascista se inserta en el segundo
.
La
primera salida del fascismo al ámbito internacional fue a España
Más adelante Litvínov, añade que El
fascismo deja de ser un asunto interno de los países que lo profesan (…) En el
caso de España vemos la primera salida del fascismo al ámbito internacional, un
intento de impulsar desde fuera el fascismo en España, de imponer al pueblo
español un gobierno fascista mediante bayonetas, granadas y bombas. Si esto se
lograra
–continúa la exposición del ministro-, no habría garantías de que no se repitiera [la expansión del fascismo] en mayor escala respecto a otros Estados (…) se trata de un fenómeno de
carácter internacional, de una creciente amenaza a la paz, y esto basta para
justificar nuestro interés [en el conflicto español]
. Concluyó Maxim
Litvínov.
Francia, en aquellos días, propuso a los países europeos, incluida la
URSS, firmar un acuerdo de no intervención en los asuntos de España, esta
iniciativa francesa halló eco en Moscú, que expresaron solamente dos premisas;
1) que a este acuerdo se adhiriera Portugal y 2) que se suspendiera
inmediatamente la ayuda que algunos países prestaban a los facciosos españoles.
El 23 de agosto de 1936, el gobierno de la URSS de adhirió oficialmente al
acuerdo y prohibió la exportación, reexportación y el tránsito de toda clase de
armas, pertrechos y materiales de guerra, aviones y barcos de guerra en
dirección a España, sus dominios y la zona española de Marruecos.
La Unión Soviética no tenía intereses territoriales, económicos,
financieros o de otra índole que le indujeran a intervenir en los asuntos
internos de España. Se dice en el documento objeto de nuestro comentario que (…) la URSS no pretendía implantar un
régimen comunista o soviético en España
. Esto lo declaró Maxim Litvínov el
28 de mayo de 1937 en el consejo de la Sociedad de Naciones, que continuó: como Estado, nos ha interesado poco el
régimen que había en España, con la que antes del alzamiento [militar] no
teníamos relaciones diplomáticas ni consulares y en la que no había ningún
ciudadano soviético
. El diplomático soviético terminó su intervención
diciendo: Deseamos solamente que,
terminados los acontecimientos actuales, el pueblo español disponga del
gobierno que él desee y elija voluntariamente, partiendo de la Constitución [la
de 1931] por el pueblo establecida
.
No tienen viso de autenticidad las afirmaciones de que, en relación con
España, la Unión Soviética partía del “testamento” de Lenin, en el que dijera
que España sería la segunda “dictadura
del proletariado”, en Europa.
Con fecha del 21 de diciembre de 1936, los
dirigentes soviéticos enviaron al jefe del gobierno de la República, Francisco
Largo Caballero, en la que le decían: Las
revoluciones españolas traza sus vías, en muchos aspectos distinta de la vía
recorrida por Rusia. Esto
–continúa la misiva-, se debe a diferencia de premisas de orden social, histórico y
geográfico y a otras demandas de la situación internacional distinta a las que
precedieron a la revolución rusa.
En la carta que comentamos, se subraya
que Es muy probable que la vía
parlamentaria sea un medio de desarrollo revolucionario más eficaz en España
que en Rusia.
Establecer
contacto con los republicanos burgueses
Los dirigente soviética recomendaban al líder del PSOE, estrechar las relaciones con los republicanos burgueses
para impedir que los enemigos de España vean en ella
[la República
española] una república comunista y
prevenir la intervención de ellos
[los enemigos de España], lo que encierra el mayor peligro para la
España republicana.
Termina la carta enviada a Francisco Largo Caballero,
por los dirigentes soviéticos, en diciembre de 1936.
Al adherirse la URSS al acuerdo mencionado, se aspiraba a enmarcar el
conflicto español en sus límites territoriales. Desde la Unión Soviética se
consideraba que el Gobierno legítimo de la República tenía todas las
posibilidades de resolver los problemas internos con sus propias fuerzas, al
tiempo que la injerencia ajena no solo podría prolongar el conflicto y causar
grandes pérdidas de vidas humanas, sino también agravar la situación en Europa.
En la Unión Soviética, aquellos días de julio – agosto de 1936, se veía que renunciar a la política de no intervención
podría empeorar sus relaciones de aliada con Francia y otros Estados
democráticos, crearía insuperables obstáculos en la organización de la
resistencia a la agresión fascistas
.
Por otra parta se veía una amenaza directa de que los partidarios de
apaciguar el fascismo aprovecharan este autoaislamiento de la URSS para
establecer na especia de santa alianza con las potencias fascistas.
Pese a firmar este acuerdo de no intervención en la contienda española,
hacía comprender al gobierno soviético que ese acuerdo, no frenaría a los
agresores fascistas, como desgraciadamente no ocurrió, Alemania e Italia
directamente intervenían militarmente en la guerra que se libraba en España.
También se contemplaba desde el gobierno de la URSS, que Francia y Gran
Bretaña, eran inconsecuentes en su política respecto a la República española.
En esa política llevada a cabo por Francia y Gran Bretaña, influían poderosas
fuerzas que no ocultaban sus simpatías hacia los facciosos e intervencionista
en la guerra civil española.
Vladimir Potiomkin, vicesecretario del pueblo para Asuntos Exteriores de
la URSS, en carta enviada el 4 de octubre de 1936 a Iván Maiski, embajador
soviético en Londres, decía que los gobiernos
de estos países no deseaban prestar ayuda real al gobierno de Madrid y
participaban en acuerdo de no intervención, afín de crear ante la opinión
pública de sus respectivos países una base legal para no ayudar [al gobierno
legítimo de la República española]
.
Cuando se hizo claro que, para encubrir la cada vez más descarada
intervención de Alemania e Italia en la guerra al lado de Franco, el acuerdo
[de no intervención], se había convertido en papel mojado, ante esto, el
gobierno de la URSS declaró (en notas de 7 y 23 de septiembre de 1936) que no estaba dispuesto a apoyar una causa
injusta y había decidido devolver al gobierno [legítimo] de España, el derecho
y la posibilidad de adquirir armas fuera del país, derechos y posibilidades que
poseen todos los gobiernos en el mundo
.
Los representantes soviéticos en el Comité de Londres desempeñaron un
importante papel en cuanto al control de las fronteras marítimas y terrestres
de España. El gobierno soviético encomendó a todos mercantes que navegaban bajo
pabellón soviético y se dirigían a puestos españoles, observar las reglas establecidas por esta decisión.
La Unión Soviética luchó enérgicamente  se dice en el documento que comentamos, por retirar a los voluntario [las
Brigadas Internacionales] extranjeros como
primer paso el gobierno soviético  aceptó
un alto el fuego en las acciones
militares hasta la retirada de los voluntarios
, la intención de la URSS era
evacuar enseguida a todos los extranjeros que luchaban en ambos bandos y
suspender el envío  de toda clase de material de guerra, y rechazó firmemente los
intentos de Gran Bretaña y Francia de reconocer el derecho de Franco como parte
beligerante. Cuando el Gobierno de la República, decidió desmovilizar a todos
los combatientes de las Brigadas Internacionales, el gobierno soviético lo
aceptó.
Apoyo
político, militar y económico
Además de apoyo político y diplomático, la Unión Soviética prestó ayuda militar
y económica a la República Española en el transcurso de toda la guerra. Esta
ayuda soviética, respondía a la petición del Gobierno de la República y se
correspondía con las normas del derecho internacional.
Cuando se produjo la sublevación de los militares traidores a su
juramento encabezados por Franco, la URSS no tenía, de hecho, relaciones
diplomáticas con la República Española, aunque se habían establecido en 1933.
El embajador designado enfermó y murió de camino a España. Solo en el verano de
1936 fue designado el nuevo embajador M. Rosemberg, así como el cónsul en
Barcelona, Vladimir Antonov-Evséenko. El reducido personal de la embajada y el
consulado asumió la tarea de organizar la ayuda a la República, incluso ayuda
militar.
Todos los envíos de armas y material de guerra de la Unión Soviética a la
República Española se efectuaban en base contractual. Los dos Estados tuvieron
que superar enormes dificultades: la distancia geográfica, el bloqueo de las
costas de la República por la flota de los facciosos [españoles] y por las
escuadras italiana y alemana, el cierre periódico de la frontera terrestre de
Francia. No todo lo que la República Española adquiría en la URSS, o con ayuda
de ésta, a terceros países llegaba a sus costas. Bloqueada la República y
frente a las acciones de piratería de las flotas y la aviación fascistas, los
envíos soviéticos llegaban con irregularidad.
La ayuda militar soviética, aunque considerable, no podía cubrir todas
las necesidades del ejército de la República de octubre de 1936 a enero de
1939, la Unión Soviética envió a la República Española 648 aviones, 374
tanques, 60 carros blindados, 1.186 piezas de artillería, 20.486
ametralladoras, cerca de 500.000 fusiles y gran cantidad de municiones y
pertrechos.
En este contexto cabe mencionar datos sobre la ayuda militar que los
facciosos españoles recibieron de Alemania e Italia. Según cálculos del
investigador norteamericano John Coverdale, Italia envió 759 aviones, 1.801
piezas de artillería, 3.436 ametralladoras y 157 tanques. Según otras fuentes,
los rebeldes españoles sublevados contra el régimen republicano legalmente instaurado
recibieron de Italia 1.930 piezas de artillería, más de 10.000 ametralladoras y
950 tanques y carros blindados. Así mismo abundante fue la ayuda alemana. Según
datos de Hidalgo Salazar R. (que se citan en el informe de APN), Alemania envió
a Franco más de 700 aviones.
Los envíos soviéticos de armas y material de guerra no podían por si
solos influir en la marcha de las operaciones militares. Se necesitaba que los
soldados y oficiales del ejército republicano aprendieran a dominar el
material. A petición de las autoridades legítimas de la República, a España
llegaron asesores y especialistas militares y civiles soviéticos. Al enviarlos
a España, la dirección soviética señaló en una carta a Francisco Largo
Caballero el 21 de diciembre de 1936 que con
toda la solidaridad que hoy une al pueblo español y los pueblos de URSS, siendo
extranjeros los soviéticos en España, solo pueden reportar provecho con la
condición de que actúen dentro de sus marcos de asesores y nada más que
asesores
. Los asesores soviéticos, por regla general, cumplían esto estrictamente,
aunque la vida y la situación político-militar a veces les obligaba a rebasar
los marcos establecidos.
Históricamente es sabido que Alemania e Italia enviaron a España unidades
enteras. En la Legión Cóndor participaron no menos de 50.000 efectivos. Por el
cuerpo expedicionario italiano pasaron no menos de 150.000. El cuerpo portugués
contaba con no menos de 20.000. En total según distintas fuentes, en el
ejército de Franco se contaban no menos de 300.000 voluntarios extranjeros.
Durante los años de la Guerra Civil española, la Unión Soviética, enviaba
grupos reducidos de especialistas y consejeros, cuyo número total ascendió a
cerca de 3.000, incluidos 772 pilotos y técnicos de aviación, 354 tanquistas,
222 asesores e instructores de tropas regulares, 72 marineros, 100 artilleros,
156 radiotelegrafistas, etc. Al mismo tiempo en España lucharon de 600 a 800
voluntarios soviéticos y, en la etapa final de la guerra, poco más de 40.
Combustible,
víveres, mercancías…
Como señalamos más arriba, los envíos de armas, material de guerra y
municiones de la Unión Soviética, se efectuaban en base contractual. Durante el
otoño de 1936, se llegó a un acuerdo entre el gobierno de la URSS y el de la
República Española, por el cual, éste, el Gobierno legítimo español, depositó
en el Banco de la URSS una parte de sus reservas oro por valor de 131 millones
de dólares (En el Banco de Francia el Gobierno republicano español, había
depositado 256 millones de dólares), a cuenta de los cuales se costeaban todas
las adquisiciones que se hacían en la Unión Soviética. En junio de 1938,
agotadas la reserva de oro depositadas en la banca soviética por parte del
gobierno español, se firmó el acuerdo soviético-español sobre la concesión de
un crédito de 75 millones de dólares, y a finales de 1938 la URSS volvió a
conceder un crédito por valor de 100 millones de dólares, al gobierno español.
Aparte de material de guerra la Unión Soviética enviaba a la República
Española, materias primas, combustible, víveres y mercancías industriales,
según el siguiente cuadro de exportaciones:
Años                                      Volumen
en toneladas                   Suma en
rublos                              
1936                                                  194.622                                             23.817.000
1937                                                  520.143                                             81.092.000
1938                                                  697.978                                             109.825.000
1939                                                      6.810                                                1.654.000
Otro aspecto de la ayuda soviética a la República, fueron la preparación
de cuadros militares, tanto en territorio español como en territorio soviético.
Solo en 1937-38, en escuelas soviéticas de aviación fueron preparados 600
pilotos y técnicos de aviación españoles.
La ayuda militar de la Unión Soviética a la España republicana, fue una
misión humanitaria, enmarcada en las normas, costumbres y tradiciones sobre las
que se basan las relaciones entre Estados soberanos.
Apoyo de
la opinión pública soviética          
La opinión pública soviética apoyó en todo momento la lucha del pueblo
español por salvar el estado republicano, democrático, de progreso, de avances
culturales, artísticos y defensor de los Derechos Humanos que se dio en 1931.
Por toda la geografía de la URSS se celebraron mítines, manifest6aciones,
colectas, etc. A finales de septiembre de 1936 arribaron a puertos españoles
los primeros barcos soviéticos con víveres a bordo. En total se enviaron desde
la URSS al pueblo español 1.000 toneladas de mantequilla, 4.200 de azúcar, 300
de margarina, 4.130 de trigo, 3.500 de harina, 2.600 de pescado ahumado, 2
millones de latas de conservas, 125.000 latas de leche condensada, café y
cacao, 10.000 juegos de ropa, etc. En 1938, cuando la República pasaba por
grandes dificultades, los sindicatos soviéticos adquirieron y enviaron a España
48.000 toneladas de trigo, 100 mil latas de conservas de carne y leche
condensada, 1.600 toneladas de mantequilla y 3.500 toneladas de azúcar. En
total las colectas que se hicieron en la URSS, entre julio de 1936 y finales de
1938 más de 274 millones de rublos.
Cabe señalar otro aspecto de la ayuda soviética a España, fue la acogida
de los niños/as españoles. Hacia noviembre de 1938 había en la URSS más de
3.000 niños/as que en escuelas-internados vivían a cuenta del Estado soviético.
También los vínculos culturales entre los dos países adquirieron grandes
proporciones.         
A manera
de epílogo
Miles de páginas se han escrito a lo largo de más de ochenta años sobre
la ayuda soviética al legítimo Gobierno español de la II República y del oro de Moscú, no tratamos en este
resumen periodístico dar ninguna solución a ese tema, solo se trata de dar
forma a una información que durante varios años permaneció inédita y
trasladarla al lector avezado e interesado por aquél trágico episodio que en
1936, que no pudieron soportar el limpio triunfo electoral del Frente Popular
en febrero de ese año, en el que las fuerzas de centro e izquierda que supieron
anteponer sus diferencias políticas para conseguir ponerse al servicio del
pueblo y poner en marcha una serie de reformas que en el bienio negro republicano, se postergaron o anularon.
La nefasta política de no intervención, promovida por la democracia
occidental, impulsada principalmente por Francia e Inglaterra, con el tibio
apoyo de la URSS, sirvió para que el fascismo dejase de ser un asunto interno de
los países que lo implantaron Y España fue la primera salida del fascismo al
ámbito internacional, un intento de impulsar desde fuera el fascismo en España,
de imponer al pueblo español un gobierno fascista mediante bayonetas, granadas
y bombas.
Luego después, Francia, Inglaterra, la Unión Soviética y otros muchos
países, sufrieron la agresión nazi-fascista que les llevó a una cruenta guerra
a escala mundial y a que murieran millones de personas en todo el mundo. Cuando
Alemania en 1939 invade Polonia, las llamadas democracias orientales, se dieron
cuenta del inmenso error cometido al no apoyar al gobierno legítimo de la II
República española y defenderla del fascismo.
España tras la derrota de la República en 1939. Entró en la larga noche
del fascismo, que aun con la derrota del nazismo alemán y el fascismo italiano,
esas democracias occidentales y
principalmente EE UU y el Vaticano, permitieron la supervivencia de un régimen
fascista y asesino, que todavía tiene su marca en muchos estamentos del Estado
incluido el ejército, que como vimos hace unos días, un coronel en Valladolid,
el pasado 18 de julio publicó esa efeméride recordando el golpe de estado, sin
condenarlo.

El 18 de julio de 1936, Franco,
el cabecilla del ejército sublevado dictó un Bando, que supuso la ruptura total
con toda la legitimidad jurídica de la República contra la que se rebela. Este
Bando es el primer ladrillo sobre el que, comenzó a edificarse en España, el
estado fascista, bajo la dictadura de Franco, construyendo su arquitectura
legal, con la que justificará sus crímenes y afianzará el imperio de la
arbitrariedad de su dictadura, hasta su muerte. Es el régimen franquista el que
más muertos enterrados en cunetas, barrancos y tumbas sin nombre tiene, con los
verdugos gozando de total impunidad y solo la justicia argentina está
investigando el genocidio cometido contra el pueblo español.

Franco
debía mucho a quienes le apoyaron en el levantamiento contra la República, por
eso designó a Juan Carlos de Borbón, como sucesor en la Jefatura del Estado a título de rey, el
franquismo -entre otras cosas- quiso salvaguardar los poderes económicos que
apoyaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 contra la República, así
como a los benefactores de la posterior dictadura. 
Tenemos que hacer llegar ciudadanía y a las
generaciones nacidas tras la muerte del dictador, el general Franco, que al
pueblo español se le arrebató la II República declarada en 1931. Los sueños y
esperanzas que despertó aquel 14 de abril de ese año, que venía a poner fin a
una historia compleja de atraso y absolutismo que duró todo el siglo XIX y los
primeros 30 años del XX. También hemos de explicar a esa ciudadanía, educada en
el más absoluto obscurantismo desde 1975 a nuestros días, que la II República
no fue la causante de una guerra civil, sino que la causó el golpe militar de
unos generales felones apoyados por la oligarquía española, la Iglesia
Católica,  el fascismo y nazismo, contra
una república abandonada –como hemos señalado-, a su suerte por las denominadas
potencias democráticas que miraron hacia otro lado mientras el fascismo y el
nazismo ensayaban en España lo que sería poco después la II Guerra Mundial.
Han transcurrido 81 años desde que se produjeron
aquellos trágicos sucesos. En España sigue sin ser condenado el franquismo. Es
legal La Falange, el partido fascista que lo sostuvo. En España, mientras unos canonizan a sus muertos, los que pedimos
la ilegalización y el fin de la impunidad de los crímenes cometidos por el
régimen fascista, nos tilda de revanchistas, que queremos abrir viejas heridas;
cuando lo que pedimos es justicia y reparación para las víctimas de la
dictadura y sus familiares y el castigo para sus asesinos y la anulación de las
leyes de excepción franquistas. Así como la anulación de la Ley de Amnistía de
1977, que sirvió como ley de punto final a los crímenes del franquismo.
Hoy sin olvidar el pasado miramos hacia el
futuro, los tiempos han cambiado, las nuevas tecnologías abren caminos a la
libertad de expresión de opinión, más allá de los medios convencionales que
están al servicio de la monarquía y el neoliberalismo que la sostiene.
Tanto
Felipe VI, como el Gobierno del PP quieren un pueblo sin voluntad, sin opinión,
sin voz, de ahí las leyes restrictivas como la ley mordaza, la precariedad en
el empleo que crea una masa silenciosa por miedo a perder su empobrecido puesto
de trabajo, los recortes que, para contentar a la UE, cada vez esquilman más a
la clase trabajadora, mientras crean nuevos ricos a costa de todo un pueblo.
Aquí también cabe señalar el silencio de los grandes sindicatos de clase y de
los partidos políticos que se dicen de izquierdas que han traicionado al pueblo
trabajador a las clases más desfavorecidas que confiaba en ellos,
Los republicanos no buscamos no queremos unos
retoques cosméticos de la actual Constitución. Queremos difundir los valores republicanos
y democráticos en todos los ámbitos de la sociedad y en particular entre los
miembros de las Fuerzas Armadas. Queremos una ruptura total con la transición y
poner fin a la monarquía borbónica, hace falta que el pueblo se subleve, que
grite ¡basta ya! de perpetuar el franquismo y poner fin a la corrupción
generalizada, que ha llevado al mismísimo presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy a declarar como testigo por las corruptelas de su partido, el PP. Pedimos
los republicanos que la banca devuelva los cientos de miles de euros que les ha
dado el gobierno del PP a costa de la clase trabajadora. Queremos los republicanos,
un régimen de justicia, de legalidad, fraternidad, solidaridad, que ponga
–ahora sí-, punto final a las atrocidades que padeció y aun padece el pueblo
español, donde la clase obrera, las clases medias, han sido apartadas del
poder, usurpado por oligarcas y profesionales de la política que en su mayoría
no vienen a servir al pueblo, sino a servirse de él. Pedimos que la justicia
sea igual para todos y que los criminales del franquismo sean juzgados y
condenados. Y las víctimas y sus familias vean que se hace justicia y
reparación.
Con la perspectiva de 81 años del inicio de
aquella guerra, el camino que tenemos hacia la proclamación de la República es
ilusionante pero complicado. Lleno de obstáculos y también de esperanza, solo
nosotros, el pueblo soberano estamos en condiciones de logar vuelco total a la
situación política que vivimos, de terminar con el régimen franquista y con
quienes lo continúan. Nosotros, el pueblo, tenemos la palabra.
Por:
Ángel Pasero Barrajón
Director
de La Hora de la República
Secretario
de la Asociación Civil Milicia y República ACMYR

Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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