Jueves, 21 de diciembre. “Qué le pido al 2018” por José Luis Úriz

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La opinión por José Luis Úriz.

Qué le pido al 2018

Nos encontramos en unas fechas
festivas en las que cada año que pasa me parecen más tristes. Quizás porque son
donde más echas de menos a los ausentes, a quienes se fueron demasiado jóvenes
dejando un vacío difícil de llenar.
Creo que cada vez son más los que
tienen ese mismo sentimiento de tristeza, por eso cuando se pasea por la calle
en estas fechas ya no se escucha cantar villancicos, o cada vez son menos
quienes se ponen algún elemento acorde con las fechas, por no citar la ausencia
de un tipo de sonido que hasta hace poco era casi imprescindible: el de la
zambomba. Vivimos tiempos oscuros en esta II Edad Media.
Pero como lo habitual es enviar
felicitaciones y deseos para el próximo año, intentaré hacer lo propio con los
míos. Este año  no es bisiesto, ni
capicúa, ni el inicio de un nuevo siglo, queda por tanto un poco soso, aunque
rizando el rizo su última cifra se puede leer con algo de imaginación como la
suma de la ese de solidaridad, más la e de esperanza, y la suma de sus cifras
es 11, que corresponde al número mágico de la suerte. Ese podía ser el hilo
conductor de mis peticiones. 
Le pido por eso al 2018 que sea el
año de la PAZ definitiva. Dentro y fuera. Que podamos ver el final de la
pesadilla en Irak, Siria, Palestina, de las tensiones entre EE.UU. y Corea de
Norte, de las guerras que desangran África, del drama de los refugiados y por
supuesto que aquí en nuestro país (ponga cada uno el que desee) sea el momento,
el año, en el que con imaginación, audacia, y generosidad por parte de todos,
podamos conseguir lo que antes no fuimos capaces.
También que ETA eche la persiana
definitiva a su siniestra historia, para así poder avanzar en otros elementos
de justicia y convivencia. Para eso hace falta que en éste 2018 que está a
punto de entrar,  nadie pueda vivir
inquieto por la existencia de un monstruo con una historia cruel de  acoso y crimen, ni pierda la vida en un
accidente al ir a visitar a un familiar preso a 500 Km,  que ya no haga falta exigir la condena a la
violencia terrorista al haber dejado de existir la banda que la representaba.
Por lo tanto que dejemos de sufrir
en una y otra orilla de este río antes aguas turbulentas y cada vez más un
remanso tranquilo. Que construyamos puentes, que abramos espacios de diálogo y
entendimiento. Que nos escuchemos mutuamente, respetándonos desde la
diferencia. Que todos nos encontremos cómodos en un nuevo marco de convivencia.
Le pido también un país más
tolerante, más solidario y más respetuosos con las diferencias. Donde se pongan
medidas eficaces para acabar con todo tipo de intolerancia. Que deje de existir
la violencia sexista que destroza a muchas mujeres, y otra violencia igual de
cruel como la del acoso sea laboral o escolar. Que sea el año en el que seamos
capaces de acabar con esa lacra terrible que es el SIDA.
Un país donde de una manera
definitiva acabemos con el último problema pendiente de nuestra ejemplar
Transición: las tensiones centro-periferia. Para ello que con audacia,
imaginación y generosidad podamos abrir una proceso constituyente que conduzca
a un Estado Federal Plurinacional donde todos, catalanes, vascos, navarros,
madrileños o andaluces nos encontremos cómodos
Un país que integre a los
inmigrantes sin construir muros ni guetos. Que sea capaz de entender que la
mejor ayuda es la que se produce en el país de origen favoreciendo su
desarrollo, evitando así que miles de personas se jueguen la vida en un intento
de llegar al “paraíso” occidental, para no perderla por hambre o guerra allí
donde vivían.
Le pido que aporte cordura y
sensatez a la Jerarquía de la Iglesia Católica para evitar que siga su
confrontación con la sociedad en temas tan delicados como el aborto, matrimonio
entre homosexuales y su derecho a la adopción, divorcio y en general en todo lo
que tiene que ver con la libertad del individuo en un estado liberal
aconfesional.
Que se acabe la violencia
terrorista yihadista consiguiendo aquella utópica alianza de civilizaciones.
Espero de este nuevo año que los
partidos políticos que nacieron en el siglo XIX se reciclen al XXI, adaptándose
a los nuevos tiempos. Que protejan la disidencia, apoyen a los heterodoxos -una
especie en vías de extinción por culpa de los mediocres burócratas que ahora
les dominan- como una forma de enriquecerlos, y al mismo tiempo persigan a los
inmorales, a los que se sirven de ellos para medrar, o enriquecerse, a quienes
rompen las normas éticas básicas, a los traidores a sus ideas.
También deseo un nuevo año donde
los hombres seamos capaces de entender de una vez por todas, que la igualdad
entre sexos en una de las asignaturas pendientes del mundo. Igualdad desde la
diferencia. Espero un impulso definitivo en el mundo occidental, y que se
empiece a caminar en esa dirección en el segundo y tercer mundo, allí donde la
situación es extremadamente grave e insostenible para la mujer.
Le pido a este nuevo 2018 que las
madres y padres sepamos educar mejor a nuestros hijos e hijas. Entendiendo que
no se puede continuar creando una sociedad extraordinariamente permisiva con
los niños desde el mismo momento en que nacen.
Que se acabe con esa cultura de
seguir creando reyes absolutos del hogar que a medida que van creciendo,
aumentan su prepotencia convencidos de que no hay límite para sus caprichos, y
que se transforman después en adolescentes adustos y engreídos en familia, y
matones maleducados en la sociedad.
Espero que sirva para recuperar el
gusto por la buena música  moderna, para
que triunfen aquellos que pelean a la contra defendiendo la calidad por encima
de otras cuestiones más materiales.
Le pido a este 2018 una recuperación de los
valores perdidos en una sociedad cada vez más individualista, egoísta,
insensible. Le pido un despertar de los sentimientos y sensaciones clásicos,
del goce pausado, tranquilo, suave, sensible, saboreado con tiempo.
Le pido también en lo personal, claro que sí,
ser feliz, disfrutar de lo poco o mucho que tenga, ser capaz de gozar y hacer
gozar, de disfrutar y hacer disfrutar, de amar y conseguir que amen. Salud para
mí y mi familia, trabajo para quienes no lo tienen, le pido ser paciente,
generoso, altruista, no hacer daño a nadie ni directa ni indirectamente. Poder seguir disfrutando de las personas que quiero y que
me dejen en tranquilo las que no me quieren
Amigos leales, buena música, lectura que me
enriquezca en lo intelectual, poder disfrutar de paisajes que me llénenlos
sentidos, tranquilidad para poder hacerlo, buen cine, mejor teatro, paseos por
la naturaleza, largas charlas, largas y agradables, le pido poder disfrutar aún
de mis ancianos, recuperar los que se han alejado, saber perdonar.
Para terminar deseo todo lo mejor
en este nuevo año para este periódico digital, donde desde hace meses expreso
libremente mi opinión muchas veces a contracorriente, a quienes lo impulsan, y
a sus lectores.
Me conformaría con que pueda ver
hecho realidad en lo que me queda de vida, una parte importante de lo que le
pido a este pobre 2018, que ya debe estar agobiado al leer esta larga lista de
peticiones.
Pero si hoy tuviera que elegir una
sola de mis peticiones, me decantaría por la paz. La paz allí y aquí, en los
países y en las familias. Que así sea.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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