Jueves, 19 de octubre. “Al borde del abismo” por José Luis Úriz

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La opinión por José Luis Úriz.

Al borde del abismo

Nos encontramos en el instante de escribir
estas líneas al borde del abismo. Cuando desde una de las partes se alude
irresponsablemente a la “vía eslovena”, cabe recordarles que ésta destrozó ese
país con diez días de guerra, cerca de 100 muertos, o centenares de heridos. No
mentemos a la bicha.
Estos complejos 17 días se iniciaron
precisamente el primer día del mes. Ese día suficientemente analizado hubo una
gran movilización de la ciudadanía catalana favorable a su independencia y una
reacción desorbitada y condenable del gobierno de Rajoy, que con su torpeza
encumbró  ese deseo, hasta entonces
deslegitimado ante la comunidad internacional, de una manera que ni sus propios
impulsores habrían imaginado.
En ese instante los halcones de ambos bandos
se impusieron a las palomas y el Estado español entró en la crisis más
importante desde la democracia.
Posteriormente un rosario de manifestaciones
de uno y otro tipo desde las tres aristas que tiene el conflicto, los dos
extremos de independentistas y los que denominan unionistas con toda su
parafernalia de banderas y eslóganes y la inmensa mayoría, generalmente
lamentablemente silenciosa, con su blanco por bandera y posiciones de. Dominan
los extremos y la irresponsabilidad se impone con claridad a la sensatez.
Después el esperpento del Pleno del Parlament
del martes 10, en el que el independentismo dilapidó el activo que el gobierno
de Rajoy le regaló el día 1, especialmente a nivel internacional. Entraba así en
una deriva que nadie entiende ni apoya y se encuentran en una situación peor
que antes del pseudo referéndum, con éste deslegitimado incluso por sus propios
“observadores” y todos los organismos, comenzando por la UE dándoles la
espalda.
Especial relevancia tienen las últimas
declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean Paul Juncker que como
ya era sabido les dejó meridianamente claro que no iban a consentir que la UE
fuera en un plazo breve de tiempo formada por 98 estados miembros.
En la misma dirección fueron las que hizo el
Presidente francés Emmanuel Macron, cuando planteó que no se podía consentir
una declaración unilateral de independencia de Catalunya, porque al día
siguiente se encontraría con un problema similar en su país, o en un lander
alemán de Ángela Merkel, o Italia con el norte, etc, etc.
La contundencia de los argumentos desinfló
los ánimos de los sectores más moderados del independentismo catalán,
especialmente en el seno del PDeCat, que incluido Artur Mas comenzaron a
recular a partir de ese mismo instante.
Pero no fueron sólo las presiones
internacionales, o las amenazas del gobierno del PP las que han desinflado
definitivamente el suflé independentista, sino especialmente el sector
económico, financiero y bancario catalán que en los últimos días ha puesto toda
la carne en el asador para lograrlo.
Según se ha filtrado las reuniones de gentes
significativas de la antigua Convergencia, incluido el propio Puigdemont, con
estos sectores ha hecho tambalear el Proces y quizás que el recule de éste en
el Pleno del martes fuera debido fundamentalmente a ello.
La reunión habida la noche del sábado
anterior con el máximo dirigente del poderoso Círculo de Economía de Catalunya,
Juan José Bruguera, remató la jugada. De ella según testigos directos el
President salió desencajado y con temblores en sus piernas.
Pero conviene volver al famoso Pleno del
Parlament del 10 de Octubre. En él de nuevo Puigdemont infringió todas las
normas legales, éticas y estéticas habidas y por haber.
Sólo recordar que su propia “Ley de Desconexión”,
aprobada por cierto de manera ilegal ya que según el Estatut necesitaba una
presencia de dos tercios, o sea 91, para ser aprobada y lo hizo con 72,
señalaba lo siguiente:
“48 horas después de la proclamación de
resultados del referéndum y en el caso que hubiera habido más votos afirmativos
que negativos, el Parlament proclamará
la República de Catalunya”. El Parlament, no el President. Eso señala su propia
ley.
Por lo tanto en ese Pleno, tal y como
advirtió acertadamente Miquel Iceta y posteriormente el portavoz del PNV en el
Congreso, Aitor Esteban, NO SE PROCLAMÓ LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA, y por
tanto tampoco se pudo suspender. Todo un despropósito.
A partir de ahí la locura colectiva, idas y
venidas, reuniones y más reuniones y un cuervo negro sobrevolando sobre
Catalunya, la posibilidad de poner en marcha el ya famoso artículo 155 de la
Constitución. O sea despeñarnos todos, ellos y nosotros por el barranco.
Puigdemont había frenado justo en el borde pero ahora el PP tenía la tentación de
dar el paso suicida.
Ahí apareció Pedro Sánchez, esa misma noche
remató una jugada concienzudamente preparada y consiguió frenar a los halcones.
Rajoy aceptaba frenar el 155 dando una oportunidad al diálogo y aceptaba dar
contendido a la Comisión creada en el Congreso abriendo la posibilidad de la
necesaria reforma constitucional. Todo este despropósito podía servir para algo
útil.
Una reforma que debe conducir sin prisa pero
sin pausa a nuestro país a un Estado Federal Plurinacional, recogiendo de alguna
manera la posibilidad de realizar referéndums pactados. El día 1 sólo el 37 %
(suponiendo que fuera esa cifra realmente) de la ciudadanía catalana apoyó la
independencia es cierto, pero también casi el doble apoya el derecho a decidir
su futuro.
¿Eso era suficiente? Probablemente no y
dependía de la respuesta de Puigdemont debía dar antes del lunes 16. Lo tenía
fácil el President, sólo debía decir la verdad, refutada por sus propios
halcones de la CUP y ANC que le pedían declarara realmente la independencia. No
ha sido así y nuevamente da un paso hacia el abismo.
Quizás debiera escuchar voces autorizadas
como la de Iñigo Urkulu, un estadista en medio de tanto insensato, que apuesta
por dar una respuesta a “las aspiraciones
legítimas” 
del pueblo catalán, que conjugue “el principio democrático con el
principio de legalidad”. Qué buen intermediario sería.

A
partir de ahora una larga espera hasta el jueves. Una nueva oportunidad para
abrir un diálogo y una negociación. Puigdemont ha fallado es cierto,  ha eludido responder NO a la requisitoria de
Rajoy, pero tampoco ha dicho SÍ. Avanza solicitando una reunión y un tiempo
muerto de dos meses. Firmando por cierto como President de la Generalitat.

¿Botella
medio llena o vacía? De cómo se interprete esto por el Gobierno de Rajoy y de
la presión en ambas partes de las palomas, entre ellas Pedro Sánchez, dependerá
que podamos evitar despeñarnos al abismo con daños irreparables para todos.

Veremos……..

Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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