Jueves, 14 de septiembre. “Catalunya: de la sinrazón a la sensatez”

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La opinión por José Luis Úriz.

Catalunya: de la sinrazón a la sensatez
Vivimos malos tiempos para la lírica, en un
mundo donde la sinrazón pasa por encima de la razón es difícil hacer poesía, ni
siquiera prosa poética, rodeados de energúmenos que se sacuden estopa.
Por eso estamos a punto de vivir el choque de
trenes más dramático de nuestra democracia, entre dos convoyes repletos de
viajeros conducidos por maquinistas suicidas.
¿Se puede evitar? Cada vez parece más
difícil, pero es probable que acabe viniendo bien que se produzca, para
resolver de manera definitiva éste complejo embrollo.
En un momento en el que todas las partes se
creen en posesión de la verdad absoluta, resulta imposible predicar soluciones
por la vía del diálogo, el entendimiento y el acuerdo. Imposible que prevalezca
el sentido común cuando quienes conducen esas locomotoras están dispuestos a
todo, cuando la sinrazón arrasa a la razón. Sólo hay que observar las redes
sociales estos días para darse cuenta de ello.
Es cierto que la ciudadanía catalana por
inmensa mayoría desea expresarse libre y democráticamente, como también que esa
expresión debe ser regulada por cauces legales y de acuerdo con las normativas
de las que nos hemos dotado.
También parece evidente que de haberlo
permitido, y el artículo 92.1 de nuestra Constitución abre posibilidades para
ello, el resultado habría sido mayoritariamente contrario a la secesión. Más
aún si al final los catalanes y catalanas hubieran ido a votar sabiendo
claramente las consecuencias de su voto. O sea si la razón y la verdad se
hubieran impuesto entre nuestros dirigentes.
Sí a eso le hubiéramos añadido una gota de
cesión por parte del estado en materia fiscal y de fortalecimiento del
autogobierno, esa victoria podría haber sido por goleada.
Pero no ha sido así y ahora nos encontramos
en una situación límite, la más peligrosa para todas y todos desde el 23-F de
1981.
¿Qué consecuencias puede tener ese choque de
trenes Estado-Catalunya? ¿Qué va a pasar a partir del 2 de Octubre?
Probablemente los más insensatos de entre los
independentistas, especialmente los anti sistema de la CUP (seguro que las
gentes sensatas de la antigua Convergencia, la mayoría, estarán escandalizadas
por la dependencia de sus dirigentes de estos insensatos), buscaban un
escenario como el actual.
Una consulta esperpéntica en la que las urnas
están escondidas, se anima a la gente para hacer las papeletas en su casa, no
se sabe muy bien cuestiones como censo, mesas electorales, etc. Todo esto a 20
días del día D. Tampoco dónde y cómo se va a votar, lo que hace prever una
participación muy inferior al 50 %. Desde luego que ni hablar de seguimiento
internacional y verificación de resultados con un mínimo de garantías.
Además para mayor gravedad existe una gran manipulación
de los datos. Que la inmensa mayoría de los ayuntamientos estén dispuestos a
ceder sus locales municipales no puede, ni debe ocultar, que los que no lo
están representan en población a la mayoría de catalanes. Tampoco que los
intolerantes intenten alterar esas decisiones legítimas con presiones
inadmisibles. Por estos lares sabemos mucho de eso y mirar cómo acabó.
¿Así quién va a homologar ese resultado? ¿Los
organismos internacionales? ¿La UE, la ONU? Por supuesto que no. Para este
viaje pues no se necesitaban alforjas.
Era lo que buscaban, especialmente los más
radicales, que votaran prácticamente sólo los partidarios de la independencia
para tener un resultado abultado a su favor. Pero eso es hacerse trampas al
solitario. Lo que se vaya a realizar el 1 de Octubre no tendrá ninguna validez,
ni allí, ni aquí, ni desde luego en la UE y el resto de organismos
internacionales. No tendrá soporte legal, pero tampoco de legitimidad política
y social, ni reconocimiento internacional.
Un tema tan trascendental como la
independencia no se puede realizar dejando detrás a la mitad de la población.
Todo esto es cierto, pero probablemente ese
choque de trenes, que dejará muertos y heridos políticamente hablando, puede tener
consecuencias positivas. Es probable que Catalunya siga formando parte de
España, pero deberá ser de manera diferente a la actual. Como se dice, algo
sustancial debe cambiar para que nada cambie.
Habrá que negociar un nuevo marco de
convivencia entre ambas naciones, en una España convertida por fin en nación de
naciones. Un nuevo pacto fiscal que satisfaga las legítimas demandas que vienen
de allí. Y probablemente se deberá abrir un nuevo proceso constituyente que
lleve nuestro país a ser un Estado Federal Plurinacional y permitir en ese
marco ejercitar el derecho a decidir.
En ese momento se deberá pactar algún tipo de
consulta que satisfaga las ansias mayoritarias de la población catalana de
tomar sus propias decisiones. Y si se hacen las cosas bien esa consulta se
saldará, decidiendo democrática y libremente, con la continuación de una nueva
Catalunya en una nueva España.
¿Se puede no ser ni unionista ni
independentista? Desde la izquierda se puede y se debe. Por eso debemos
trabajar desde ya para que el próximo referéndum en Catalunya sea legal,
legítimo, libre, con urnas, papeletas, censos de acuerdo con las normas
establecidas para todos, y sabiendo con claridad las consecuencias del voto.
Así la sinrazón dejará paso a la sensatez.

Veremos…………..
Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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