Jueves 12 enero, “La Opinión: Que pedir al 2017 por José Luis úriz

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Jueves 12 enero. a las 15.00 h. y R a las 19:30 h., La Opinión: Que pedir al 2017 por José Luis Úriz – Militante del PSC.

Durante los 68 años de mi vida creo que el
año más negro vivido dentro y fuera de nuestro país es el que nos acaba de
dejar, el terrible bisiesto 2016 y eso que viví una parte del franquismo.
Copiando a los antiguos romanos cabe definirlo como “annus horribilis” por su
trayectoria y por la devastación que ha dejado a su paso.
José Luis Úriz
Ahora comienza un nuevo año, el 2017, cada
inicio solemos en privado o en público, en lo personal o colectivo, pedirle al
recién nacido una serie de deseos. Estos son los míos en este inicio:
Primero de nada que no se cumplan las ocho
profecías de Nostradamus que según sus intérpretes pasarían desde la muerte de
un papa progresista como Francisco, la ingobernabilidad de EE.UU., pasando por
un holocausto nuclear, o un gran terremoto en occidente. Negro panorama que
visto desde el momento en que se publica esta reflexión no parece tan lejano,
al menos en algunos de los temas.
Pero eso son las predicciones y deberíamos en
el inicio del año situarnos en los deseos. Quizás el más importante sea en lo
colectivo, que seamos capaces de rebelarnos ante tanta injusticia, ante la
inmensa crueldad de un capitalismo que ha sido capaz de renacer de sus cenizas
a costa del esfuerzo y sufrimiento de las capas populares.
Que de una vez por todas aparquemos nuestra
apatía, nuestro acojono o nuestra cobardía y seamos capaces, junto a la mayoría
de la ciudadanía de alzarnos y luchar, luchar con las pocas armas que aún
tenemos, incluso recuperando formas de lucha ya olvidadas. Viendo el desolador
panorama actual no parece demasiado fácil conseguirlo.
En un mundo, en especial el primero, cada vez
más individualista e insolidario no es muy probable que de pronto surja un
movimiento de estas características. Habría que hacer una breve referencia a
que si esto vale para la mayoría del personal, no lo es para una minoría de
personas que aún mantienen la bandera de la solidaridad y el compromiso con
riesgo y sacrificio.
Así lo ocurrido con los activistas Begoña
Huarte y Mikel Zuloaga indica estas dos verdades, que existe una inmensa
mayoría que pasa de lo que les esté ocurriendo a los refugiados, de sus
sufrimiento, pero al mismo tiempo que gentes como ellos son capaces de
jugársela para ayudarles. Al menos ambos mantienen la esperanza de un mundo
mejor.
Por ahí debe ir otra de las peticiones
igualmente difíciles de conseguir. Que la situación en lugares como Siria,
Afganistán, Iraq, o Turquía se vaya encauzando desde medidas diferentes que
bombardear masacrando a la población civil y este nuevo año sea el de la
solución de un conflicto que es el causante directo, o indirecto, del terrorismo
que nos asola.
Quizás sea ingenuo pensar, que si algunas
mentes enloquecidas dejan de ver por nuestras televisiones como se desangran
niños y mujeres en sus lugares de origen, se abstengan de tener impulsos
criminales. Al menos que se vayan atenuando.
Mirando a las tres superpotencias cabe pedir
un poco, o mucho de sensatez a sus dirigentes, nuevos o antiguos. Produce
escalofríos  ver que el futuro de la
humanidad este año pueda estar en manos de psicópatas. Quizás la única
esperanza sea que al menos sus asesores eviten que lleven al mundo a su
extinción definitiva.
En este caso también la cuestión económica
puede tener una importancia vital. Si el proteccionismo que defiende Trump,
choca con el dragón emergente de China, o las ambiciones desmesuradas de un
Putin inescrutable, la cosa puede ponerse muy fea, en especial para una Unión
Europea anclada y mirándose al ombligo.
También cabe hacer peticiones en lo referente
al medio ambiente, e igualmente con los mismos protagonistas. La Cumbre de
Paris se cerró con un acuerdo histórico contra el cambio climático. Los 195
países reunidos en la capital francesa lograron ese acuerdo para limitar el
aumento de la temperatura del planeta que cada vez resulta más peligrosa. Por
primera vez la comunidad internacional se lo tomaba en serio.
Pero ahora las nuevas ideas de Trump pueden
hacerlo peligrar y por eso hay que pedirle a este nuevo año que también ahí
prevalezca de sensatez.
Otra petición tiene que ver con la izquierda,
con la de aquí y la de allí, absolutamente desnortada, con crisis internas
profundas, incapaz de dar alternativas a los grandes retos del siglo XXI. De
ahí que se debe pedir al 2017 que primero ordenen sus diferentes casas y luego
sean capaces de entenderse para poder enfrentarse a una derecha más unida que
nunca, en lo político y en económico.
Esta izquierda necesita ideólogos, o por lo
menos sacar provecho a los pocos que aún le quedan, curiosamente todos ellos de
edad avanzada y también lógicamente ideología. 
Las nuevas generaciones viven tan deprisa que son incapaces de observar
la realidad y encontrar instantes de reflexión y sosiego.
También hay peticiones para el inconcluso
proceso de paz, en los tres ejes que aún quedan por resolver: desarme,
situación de los presos y exiliados y convivencia. Ejes en los que
afortunadamente existe un Foro Social Permanente que a contracorriente aporta
alternativas y propuestas.
En un momento en el que los Estados español y
francés se empeñan en poner palos en la rueda de una bici ya de por sí
desgastada. El último incidente saldado con la detención de cinco activistas en
Louhossoa acusados de poseer un arsenal de armas de ETA, cuando lo que
realmente estaban haciendo era favorecer lo que los gobiernos impiden: que ETA
se desarme definitivamente, demuestra esta actitud totalmente denunciable.
Por eso le pido al 2017 que el camino
emprendido por el Foro Social Permanente en la conferencia de Aiete II, sirva
para que el resto, especialmente los Gobiernos, lo recorran hasta lograr cerrar
definitivamente este doloroso episodio de nuestra historia.
También hay peticiones sobre comportamientos
sociales de efecto global. Leyendo la competición abierta sobre cuáles eran las
palabras del año, la final estuvo entre dos que tienen que ver con ello,
posverdad y populismo. De alguna manera indican el camino que al menos el
primer mundo está recorriendo en eso que se denomina comportamiento humano.
Posverdad es un nuevo término que sustituye a
lo que antaño definíamos como mentir, manipular, o tergiversar. Ahora en estos
nuevos tiempos estas actitudes execrables se convierten en “circunstancias en
que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública,
que los llamamientos a la emoción y la creencia personal”. Recuerda a ese dicho
popular de, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Por eso otra de las peticiones sería que la
gente no se deje engañar por campañas de los medios de comunicación o las redes
sociales y sea capaz de separar por su propia observación y raciocinio lo que
es cierto de lo que no lo es.
La otra palabra que ha inundado el pasado año
la política en general es “populismo”. Que por cierto tiene diferentes
acepciones dependiendo de quien la utilice y contra quien lo haga.
Si nos quedamos con la definición más
correcta, “tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones
del pueblo”, parece evidente que se podía aplicar a cada partido existente sea
de derechas o de izquierdas. Pero la realidad es que populismo acaba siendo la
utilización demagógica de la acción política, para mediante planteamientos
engañosos intentar engañar a la sociedad.
Ambas palabras se parecen en eso del engaño y
por tanto también aquí cabe pedir a esa sociedad que se intenta manipular, para
que tenga la capacidad suficiente de evitarlo desde la observación, el análisis
y la reflexión. Difícil pero conveniente.
Me conformaría con que pueda ver hecho
realidad en lo que me queda de vida, una parte importante de lo que le pido a
este pobre 2017 que ya debe estar agobiado al leer esta larga lista de
peticiones. Pero si hoy tuviera que elegir una sola de ellas me decantaría por
la paz. La paz allí y la paz aquí. Una paz que evitara la terrible tragedia de
los refugiados.

Por último y como no podía ser menos, deseo
todo lo mejor en este nuevo año para los que me leen ahora y también para los
que no lo hacen.
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