Homenaje al último preso de la guerra en León

84
0

Josep Sala recibió un homenaje este 8 de junio de 2021 en el actual parador nacional de San Marcos, en León, allí en donde estuvo preso de la dictadura al finalizar la guerra, cuando toda España era un inmenso campo de concentración. A sus 102 años se emocionó al recibir un ramo de flores que le entregó Óscar López, presidente de Paradores Nacionales, como homenaje debido al ser el último superviviente de los presos condenados en 1939 por haber permanecido fieles a la República cuando se sublevaron los militares monárquicos.

Dio las gracias en un breve y emotivo discurso, en el que recordó la dureza de la prisión, al tener que soportar un frío intenso en invierno y un calor sofocante en verano, sin apenas haber comido, porque en la España de la cartilla de racionamiento a los presos políticos no se juzgaba necesario alimentarlos. Exhortó a los políticos actuales a evitar las confrontaciones que pueden acabar en una guerra, porque, según afirmó, “las guerras no llevan a ningún sitio”, una idea discutible: a los vencedores los llevan al poder, y a los vencidos a la cárcel o al pelotón de fusilamiento, como él mismo lo vivió. Otra cosa es que los atentados contra el pueblo, iniciadores de conflictos armados, sean moralmente reprensibles.

León se sumó a la rebelión al mediodía del 20 de julio. El día anterior habían salido en tren para Madrid los mineros asturianos para defender la capital resistente. Los militares sublevados estuvieron disimulando sus intenciones hasta conocer la marcha de los mineros, que hubieran impedido su triunfo. Los republicanos se lanzaron a la calle al conocer el bando de los sublevados, y se entabló una lucha encarnizada y desigual, concluida en la capital con el triunfo de los fascistas y el fusilamiento de todos los republicanos que habían ostentado algún cargo o se habían significado por sus ideas izquierdistas.

Se improvisaron cárceles para encerrar a los vencidos, como sucedió en todas las ciudades conquistadas. El antiguo hospital de peregrinos en el camino de Santiago, un edificio renacentista de estilo plateresco, alojó a los republicanos derrotados, en unas condiciones terribles.

En las montañas continuó por algún tiempo la resistencia a los sublevados, aunque sus continuados triunfos y la falta de apoyo a los resistentes permitieron que en 1937 fuera imposible mantener los combates.

El homenaje a Josep Sala es intensivo a todos los que defendieron a la República mientras les fue posible hacerlo, y a los que sufrieron el terror implantado por los vencedores. Es justo recordar sus nombres.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Artículo anteriorResistencias/resiliencia: dos mujeres, dos historias
Artículo siguienteSintonía laica en RRR 10.06.2021