“Felipe VI el Hortelano” por Arturo Del Villar

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Por Arturo Del Villar, Presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Su majestad el rey católico nuestro señor Felipe VI de Borbón ha hecho histórico este 9 de mayo de 2019, porque ¡ha trabajado! Sí, sí, ha plantado un olivo en Yuste, en un hoyo previamente abierto por unos agricultores, como es lógico, pero él echó unas primeras paletadas de tierra para cubrir las raíces, mientras los fotógrafos inmortalizaban la escena, como testimonio inexcusable de que nuestro señor es un hortelano cualificado.

¡Que nadie vuelva a decir que Felipe VI no ha hecho más que letiziar en su reinado! Aquí está la prueba fotográfica de que es un bracero del campo. Con traje y corbata, pero eso es insignificante ante el hecho descomunal de haber manejado con soltura la pala. Si parecía que no había hecho otra cosa en su borbónica vida. ¡Qué ejemplo para sus vasallos! Demostró una disposición innata para el tajo. Hoy se ganó el jornal muy merecidamente.

Había ido a Yuste, en Extremadura, para entregar el XIII Premio Europeo Carlos V, concedido a los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa, y recogido por su secretario general, Thorbjorn Jagland. El acontecimiento le motivó la lectura de un discurso recién elaborado por el escriba de servicio, en el que afirmó que “Europa la construimos entre todos, día a día”, porque la pobre está sin hacer todavía, después de tantos siglos. Nos ordenó que arrimemos el hombro para conseguir “una verdadera Europa”, lo que significa que la actual es falsa. Eso le parece a él.

Carlos V el genocida

El hecho de celebrar en Yuste ese acto se debe al deseo de rendir homenaje al genocida rey Carlos I de España y emperador V de Alemania. Un sujeto despreciable que quiso mantener a Europa sometida a su tiranía, como después lo pretendieron Napoleón o Hitler. Debutó en España mandando ejecutar a los comuneros de Castilla levantados contra su despotismo, los heroicos patriotas Padilla, Bravo y Maldonado, a quienes debemos rendir homenaje, no a su asesino. También acabó con las germanías en Valencia y las Baleares, y con los independentistas navarros, y no cometió más tropelías porque una vez esquilmada España, con el dinero obtenido de las sumisas Cortes, se fue a hacerse coronar emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Los banqueros Függer, castellanizados Fúcar, hicieron un grandísimo negocio con esa coronación que arruinó a los españoles.

Pero en Alemania se encontró con Martín Lutero, deseoso de reformar la Iglesia catolicorromana, hundida en todos los vicios por culpa de los papas y los obispos, secundados por el clero. A él no le importaba el hecho religioso, pero temía que los reformadores, apodados protestantes por no aceptar los mandamientos papales, minaran el Imperio, de modo que inició en 1525 unas guerras de religión sanguinarias. Al mismo tiempo, el Tribunal del Santo Oficio quemaba vivos a los reformadores que capturaba.

Lo poco que le interesaba el papado lo demostró el saqueo de Roma llevado a cabo por las tropas imperiales el 6 de mayo de 1527, con la detención del papa y los cardenales, la destrucción de las iglesias y el pillaje de sus tesoros. El papa Clemente VII escapó por las cloacas Acaban de cumplirse 492 años de ese acontecimiento, que hubiéramos debido celebrar.

Derrotado y despreciado, en 1555 tuvo que reconocer el derecho de los príncipes alemanes a elegir la religión que preferían, lo que significó de hecho la desaparición de la secta catolicorromana en el país. No le quedó más recurso que abdicar del Imperio y del reino de España, retirándose a Yuste, en Extremadura, en donde se hizo construir un palacio al lado del convento de frailes que, ignorantes, como todos los frailes, de las tropelías cometidas por sus tropas en Roma le sirvieron sumisamente.

No renunció a las pantagruélicas comilonas regadas con litros de cerveza fría, lo que le había provocado el mal de gota que le causaba grandes dolores. Comentaban los embajadores extranjeros que resultaba asqueroso verle comer, ya que sus mandíbulas no ajustaban, por lo que los alimentos se escurrían de la boca y caían sobre su pecho Por el mismo motivo no se le entendían las palabras, aunque eso no era óbice para que se cumplieran sus órdenes, recibidas de rodillas por los servidores. Un monstruo en todos los aspectos. Es el genocida al que rinde homenaje el Consejo de Europa. Hay que regalar un libro de historia a estos consejeros ignorantes.

Y otro a nuestro señor el rey católico, para que se dedique con conocimiento de la realidad a esa tarea de construir Europa, cuando no esté plantando árboles. En tanto sus vasallos honremos la memoria de Padilla, Bravo y Maldonado, y de todos cuantos en la historia se han opuesto y siguen oponiéndose a la tiranía real. ¡Viva España con honra!  

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