‘Epitafio para otro 14 de abril’ por Arturo del Villar

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A las más de 200 agrupaciones republicanas registradas en el Ministerio del Interior.


Y ahora qué. Volveremos

según costumbre a drogarnos

oyendo el Himno de Riego,

decir que estamos luchando

con valor por nuestra idea,

como siempre, sin cansarnos

de imitar los mismos gestos,

las palabras y los actos,

sin movernos ni aburrirnos

de seguir todos los años

el mismo ritual vacío,

y a continuar esperando.

 

Pero aquí nadie hace nada,

perdemos el tiempo hablando

de lo que haremos el día

cuando en el cielo veamos

la bandera tricolor

con gloria y fasto ondeando,

pero nadie cuenta cómo

se erguirá sobre lo alto

de todos los intereses

que la habían exiliado,

cómo volverá a instalarse

sin traerla nuestras manos.

 

Qué valientes somos todos

cuando en la calle gritamos

perdidos entre la gente

que somos republicanos,

aunque nadie se pregunta

por qué no lo demostramos

pasando a la acción directa

si es que tenemos redaños,

y no sólo lengua larga

con la que nos lamentamos

de soportar tantos golpes

sin procurar remediarlos.

 

Si somos lo que decimos

hay que juzgar a Juan Carlos

por las 1.500 putas

que sin querer le pagamos,

junto a los dos mil millones

bien ocultos en los bancos

de Suiza, su única patria,

por comisiones cobrados,

que es como robar al pueblo

durante todo el reinado,

como es sabido de sobra,

porque se lo toleramos.

 

Y es más grave todavía

que como herencia ha dejado

sucesor a un hijo torpe

culposamente casado

con mujer impertinente

de gestos tan depravados

que quiso romper el cuello

de su suegra a manotazos

en la puerta de una iglesia,

como queda retratado:

si así maltrata a la suegra

qué nos hará a los vasallos.

 

En cuanto a su hija la lista,

tan lista que se ha pasado,

también se dedicó al robo,

pero ella de guante blanco,

y el marido de ayudante,

jugador de balonmano

que tiene las dos muy largas

para hacerse millonario,

tan torpe con sus jugadas

que en el cárcel ha acabado:

por ser un consorte sólo

toda la culpa ha pagado.

 

Siempre la borbonería

malamente se ha portado,

desde aquel Felipe V

que era demente y malvado,

con algunos criminales

como el séptimo Fernando

y una Isabel supergolfa

y un Alfonso destronado.

Dos repúblicas ha habido.

¿Qué hemos de hacer acordados

para que la historia juzgue

que fuimos republicanos?

 

Arturo del Villar, poeta republicano.

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