En Madrid han plantado un árbol de acero

7
0

Si no fuera porque unas nos arruinan y otras nos matan, las ideas de la  Comunidad de Madrid nos tendrían en diversión continua a los empadronados en la Villa y Corte. Este 18 de diciembre de 2020 la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha plantado un árbol de acero inoxidable, que tiene siete metros de alto y un peso de 6 toneladas. Lo que no nos han explicado es su coste. A los madrileños que todos los días aguardan turno en las llamadas colas del hambre para que les den una bolsa con comida, seguramente les haría más felices que ese dinero se hubiera empleado en mejorarles el menú, en vez de entregárselo al perpetrador del arboricidio, Jaume Plensa.

La cosa pretende representar un árbol con el tronco formado por grandes letras blancas, y la copa figura ser un corazón rojo. Lo han bautizado como El Árbol de la Vida. Muy oportunamente lo han plantado en la plaza de los Sagrados Corazones, que a partir de este día memorable debiera pasar a llamarse de los Sagrados Corazones y el de Acero Inoxidable. Se ha plantado en homenaje a los sanitarios fallecidos en el ejercicio de su profesión, a causa de la pandemia que está atacando al mundo entero como uno de los jinetes del Apocalipsis, precisamente delante de una farmacia.

Para dar alguna solemnidad al acto asistieron los reyes católicos nuestros señores, recibidos por el filósofo de profesión que ahora desgraciadamente actúa como ministro de Sanidad, demostrando su supina ignorancia cada día. Al estar en Madrid debían figurar la presidenta de la Comunidad Autónoma y el alcalde de la ciudad, con sus acólitos.

Las autoridades inaugurales vestían de oscuro, que parece el color ceremonial obligado, excepto la presidenta Ayuso, que lucía un estridente abrigo de color verde. Es su manera de mostrar su servilismo monárquico, porque los partidarios de esa idea anacrónica forman la palabra verde con las iniciales de la frase Viva El Rey De España”. No es un anagrama original, puesto que lo inventaron los italianos con su músico Verdi en momentos de zozobra, cuando luchaban por conseguir la unificación del reino independiente. De modo que la presidenta madrileña parecía gritar al rey por medio de su abrigo: “Yo soy tan monárquica como tú.”

En el acto no hubo música, pero sí cantó Luz Casal, y se guardó un minuto de silencio para orar por los sanitarios fallecidos. Tampoco hubo gente, lo que resulta extraño, ya que la Casa Irreal se preocupa de reunir a unos cuantos vasallos con banderitas rojigualdas de papel en los lugares visitados por sus majestades los reyes católicos nuestros señores, que Dios guarde muy guardados.

Vamos a esperar a ver qué frutos da El Árbol de la Vida, en competencia con el madroño que hasta ahora simbolizaba junto con el oso a la ciudad.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
Artículo anteriorLa situación en el Sáhara Occidental
Artículo siguienteLa hora republicana en RRR 19.12.2020