“Elecciones 4M, reflexionemos” por Jesús De Blas

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Una vez pasada la resaca poselectoral de anoche me gustaría hacer algunas consideraciones a la vista de los resultados que se reflejan en la tabla y otros que no se reflejan en ella:

Grosso modo y sin entrar en un análisis más pormenorizado podríamos decir que habiéndose incrementado el censo en casi 130.000 nuevos votantes (por eso han aumentado los escaños de la Asamblea) y habiendo subido la participación en 8 puntos del 68% en 2019 al 76,19% en 2021 (370.000 nuevos votantes), la izquierda en su conjunto ha perdido 55.000 votos: el PSOE ha perdido 274.000 votos y la suma de MM y UP solo ha aumentado en 219.000 (139.000 y 80.000 respectivamente). Por lo tanto, una primera consideración a hacer, es que ese gran aumento de la participación que se ha producido en los barrios del Sur (ciudades y barriadas obreras) y en el Noroeste (ciudades y barriadas de mayor nivel de renta) se ha dirigido prácticamente en su integridad al PP que ha crecido en 900.000 votos, que si descontamos los 500.000 perdidos por Ciudadanos, supone un aumento neto de 400.000 votos, y que sumados a los algo más de 40.000 votos nuevos de Vox, viene a decir que todo el nuevo caudal de votos ha ido a la derecha, mayoritariamente al PP.

Podríamos decir que la campaña ha movilizado sobre todo a la burguesía de los barrios burgueses y a la pequeño burguesía de los barrios obreros y populares (tenderos, dueños de bares, de pequeños negocios, etc.) azuzados por la crisis económica derivada de la pandemia, sin que haya sido capaz de movilizar, sino al contrario, retraer, a la clase trabajadora, golpeada por la situación económica y social derivada de la pandemia y sus efectos demoledores sobre las familias. Es así como se pueden explicar los datos. Sobre todo tenemos que tener en cuenta que en los barrios que llamamos obreros no todos son obreros, también hay sectores de la pequeño burguesía que en unos momentos pueden orientar su voto a la derecha, como en otros lo pueden orientar a la izquierda. Por su propia naturaleza son sectores sociales fluctuantes. Esta vez se ha movilizado masivamente a favor de la derecha, en particular hacia el PP.

En un plano más de andar por casa, Ayuso ha conectado con el sentimiento de esos sectores del pequeño burguesía venidos a menos. Además se ha situado como oposición al gobierno de coalición titubeante a la hora de poner en marcha medidas prometidas en su programa como la derogación de la Reforma Laboral, o la de Pensiones de Rajoy, o de contención de los precios de la vivienda… La inmensa mayoría de los trabajadores no han visto mejorar su situación económico-social y de derechos. Al revés, los ERTEs han supuesto y suponen una pérdida de ingresos importante, y muchas veces se han convertido en despidos definitivos por no renovación de contratos, por no hablar de otras cuestiones referidas a la gestión de la pandemia… La izquierda, el PSOE y UP, han podido explicar más lo que desde su punto de vista hubiera pasado de no estar ellos en el gobierno, que los beneficios realmente conseguidos para la mayoría obrera y social (se nos habla de que los ERTEs han salvado medio millón de empresas y millones de puestos de trabajo), pero los trabajadores no han percibido mejoras o garantías laborales, tal y como nos recuerdan los sindicatos al seguir en vigor la nefasta Reforma Laboral de Rajoy, los recortes de Pensiones no derogados y que el ministro Escrivá, lejos de revertir amenaza con aumentar o las medidas de protección de la vivienda (precios de alquileres e intervención en el mercado de la vivienda, que no llegan), por poner algunos ejemplos. El resultado es la pérdida de 55.000 votos de la izquierda sin ganar ninguno de la mayor participación.

Por último, en relación a la presencia de Pablo Iglesias en la campaña de Madrid señalar que cuando Ayuso convocó las elecciones, en buena medida a una torpeza de la dirección del PSOE en colaboración con Ciudadanos en Murcia, todas las encuestas daban por hecha su victoria clara aunque dependiendo de los votos de los diputados de VOX para poder gobernar. Iglesias ha animado la campaña, sin duda, en dos sentidos. Por un lado ha generado ilusión en un sector del electorado de izquierdas que de lo contrario UP podría ni haber entrado en la Asamblea como auguraban las encuestas, pero por otro lado ha favorecido esa movilización de la burguesía y la pequeño burguesía contra un posible triunfo de la izquierda, de una izquierda que no se ha mostrado enfrentada entre sí por primera vez en muchos años. El efecto colateral de todo ello es que el PP puede gobernar sin necesidad de los votos de los diputados de VOX al superar en escaños a la izquierda en su conjunto. En sectores como la Educación supone un cierto alivio pues la amenaza del pin parental como en Murcia se cernía sobre las cabezas de los profesores de la pública (victoria pírrica, claro, porque amenazas se van a cernir muchas contra todo lo público). Podríamos decir en honor de Pablo Iglesias que se ha inmolado en el altar del antifascismo. Hoy VOX en la Comunidad de Madrid se ha convertido en una fuerza no decisiva por todas estas circunstancias. La perspectiva de un gobierno en el que VOX tuviera varias consejerías como en Murcia, y la de Educación era su preferida, parece que temporalmente ha desaparecido… En eso, al menos, le tendremos que dar las gracias a Iglesias… Y está claro que nos quedan dos años difíciles en los que la izquierda tendrá que replantear su estrategia, en el gobierno y en la Comunidad de Madrid. Esta era una pequeña valoración de urgencia que os quería hacer, pues algunos me lo habéis pedido. Salud y República.

Por: Jesús De Blas Ortega.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
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