El papa Paco hace mil años

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La última estupidez que se le ha ocurrido al papa Paco para poner fin al conflicto surgido entre la Federación de Rusia y Ucrania es consagrar a las dos naciones al Inmaculado Corazón de María, según la nomenclatura habitual en la Iglesia catolicorromana para referirse a esa víscera virginal. Lleva mil años de retraso, de modo que todavía cree en las supersticiones medievales. Perpetrará esta gilipollez el próximo 25 de marzo en el palacio vaticano, al mismo tiempo que se celebrará la ceremonia en el santuario de Fátima, presidida por el cardenal Krajewski, que es tan tonto como su jefe.

La secta catolicorromana adora imágenes, en contra de lo ordenado por su mismo Dios en el segundo de los mandamientos dados a Moisés en el monte Sinaí, según narran los libros bíblicos del Éxodo (20:4 a 6) y del Deuteronomio (5:8 a 10). Su atrevimiento llega hasta parchear su cuerpo para conceder a ciertas partes poderes milagreros, como el dedo gordo del pie izquierdo del Cristo de Medinaceli el primer viernes de marzo. También el corazón de María, que suele representarse fuera del cuerpo clavado por siete puñales, según una lectura que hacen sus adeptos de un pasaje del Evangelio según Lucas, 2:35. Ellos leen la Biblia según su conveniencia: llegan hasta eliminar de sus catecismos el segundo mandamiento del decálogo, aunque no se ha atrevido hasta ahora a eliminarlo de sus traducciones bíblicas, confiados en que sus fieles no las leen.

Una monja histérica, Justina Bisqueyburu, del convento de la Caridad en París, aseguró el 28 de enero de 1840 que se le apareció María para darle un escapulario verde con la silueta cosida de su corazón, asegurando la salvación del alma de quien lo llevara puesto. El papa Pío IX, que era idiota integral, lo creyó y recomendó la colocación del escapulario.

Fiesta en España

Un fraile sinvergüenza, Antonio María Claret, confesor y absolucionador multirreincidente de la golfísima reina Isabel II de Borbón, sin querer enterarse de la comisión ininterrumpida de sus pecados sexuales y robos a sus vasallos, convenció a su ama para que intercediera ante el mismo Pío IX, con el fin de establecer la Festividad del Inmaculado Corazón de María en España. Dado que la pecadorísima borbona hacía suntuosos regalos al papa, con el dinero robado a sus vasallos, se lo concedió por el decreto Regni Hispaniarum el 26 de junio de 1862.

La sagrada víscera debía de estar harta de la lujuriosa actividad incansable de Isabelona, como la llamaba el pueblo, por lo que no impidió que fuese destronada por la Gloriosa Revolución seis años después y tuviera que exiliarse en París, en donde continuó su vida crapulosa hasta la muerte. No explican los biógrafos si llevaba puesto el escapulario que garantizaría la salvación de su alma multipecadora. Si al Claret le han declarado santo, ¿por qué no a la reina que fue tan generosa con sus donaciones al papa?

La apoteosis de la virginal víscera tuvo lugar en Fátima, en donde tres niños educados en la superchería catolicorromana afirmaron en 1917 que se les aparecía una imagen de María, con la solicitud de que el papa consagrara a la Unión Soviética revolucionaria a su inmaculado corazón. El papa nazi Pío XII amplió la consagración a todo el mundo, el 31 de octubre de 1942. Al comprobar que la Unión Soviética no se pervertía, el 7 de julio de 1952 consagró a la que él llamaba Rusia a la sagrada víscera.

Otro papa más nazi todavía, el polaco Juan Pablo II, hizo cuatro consagraciones del mundo, a partir de 1981, al corazón, que ya debía de estar amojamado después de tantas revueltas. Y su sucesor Paco también consagró al mundo entero a María el 13 de octubre de 2013, pero como ve que con ello no ha logrado mejorar la catastrófica situación del planeta, ahora va a reducir el ámbito de la consagración a la Federación de Rusia y Ucrania, a ver si de ese modo solucionan du conflicto: atentos a lo que pase el ya próximo día 25, porque es de esperar que suceda algún milagro. Mantendremos la misma actitud que los fieles medievales ávidos de milagrerías.

La Iglesia catolicorromana es una institución anacrónica, sostenida por la superstición que ha sabido inculcar al pueblo ingenuo e ignorante. Por ahora no tiene remedio, pero lo indignante es que los dirigentes políticos de naciones civilizadas, como lo son la mayor parte de las europeas, toleren la continuación de esas supercherías. Solamente se explica porque el mantenimiento del pueblo en el fanatismo religioso contiene sus naturales ansias de libertad e impide las revoluciones sociales.

Injerencia vaticana

Antes de ser elegido obispo de Roma y papa de la catolicidad, Paco fue un colaborador de las dictaduras militares en su país de origen, la República Argentina. Le gusta el fascismo. Por eso mantiene una injerencia intolerable en los asuntos propios de Ucrania. Le hizo feliz que el Parlamento depusiera ilegal y arbitrariamente al presidente Viktor Yanukovich el 22 de febrero de 2014. El plan urdido por la CIA consistía en comenzar las negociaciones para que Ucrania solicitara su ingreso en la Organización Terrorista del Atlántico Norte, la agresiva OTAN invasora de países para someterlos al colonialismo de los Estados Bandidos de América.

Tropezó con el ansia de libertad de los pueblos, lo que llevó a Crimea el 17 de mayo del mismo 2014 a proclamar su independencia de la Ucrania fascista como República Autónoma. Asimismo las regiones de Donetsk y Lugansk se declararon partidarias de integrarse en la Federación de Rusia, por lo que el ejército ucraniano ha estado masacrándolas desde entonces. La situación se hizo tan intolerable que sus peticiones de ayuda obligaron al presidente Putin a ordenar, el pasado día 24 de febrero, la intervención del ejército ruso para defenderlas.

Con total desfachatez el papa Paco, que afirma ser jefe de un supuesto Estado Vaticano, compuesto por dos edificios en medio de la ciudad de Roma, organizó para el 24 de abril de 2016 una gran colecta a escala mundial en todos sus templos, para destinar la recaudación íntegramente al Gobierno de Ucrania, de manera que incrementara su política armamentista.

Es una injerencia intolerable entre estados civilizados, sobre todo si se tiene en cuenta que la religión mayoritaria en Ucrania es la ortodoxa oriental, y los fieles catolicorromanos solamente suman un millón de adeptos, el veinte por ciento de la población, de modo que en el país no tiene ninguna autoridad el obispo de Roma.

Sin embargo, el presunto Estado Vaticano es una dictadura sometida a un jefe supremo vitalicio y además infalible, según decretó el Concilio Vaticano I en 1870, aunque la historia se encargó de demostrar su falacia, y en consecuencia se considera facultado por derecho divino para hacer su voluntad. La colecta estuvo muy seguida en España, alcanzándose aquí una suma de trescientos mil euros, con los que se rearmó el ejército ucraniano para continuar aplastando a sus vecinos.

Veremos si el corazón inmaculado de María consigue parar la agresión ucraniana y lleva la paz a la región. Sería un triunfo compartido de María y de su delegado Paco. Si no es así habrá que echar a Paco a patadas de su supuesto Estado de opereta, disculpando a la Virgen por no ser culpable.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

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