El papa Paco en la OTAN

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Se ha ganado el título de consiliario de la OTAN con su mensaje urbi et orbi pronunciado el 25 de diciembre de 2022, desde el balcón central de la Basílica Vaticana. No había disimulado nunca el papa Paco sus simpatías hacia los fascistas ucranianos, pero este día lo proclamó con la solemnidad del ritual catolicorromano para que lo sepa todo el mundo. Nadie dude que, en la operación militar especial llevada a cabo por la Federación de Rusia contra los fascistas ucranianos, el presunto Estado Vaticano que él preside dictatorialmente apoya religiosamente a Ucrania. Esto es lo que afirmó, según la traducción oficial publicada por la Librería Editrice Vaticana:

Que nuestra mirada se llene de los rostros de los hermanos y hermanas ucranianos, que viven esta Navidad en la oscuridad, a la intemperie o lejos de sus hogares, a consecuencia de la destrucción ocasionada por los meses de guerra. Que el Señor nos disponga a realizar gestos concretos de solidaridad para ayudar a quienes están sufriendo, e ilumine las mentes de quienes tienen el poder de las armas y poner fin inmediatamente a esta guerra insensata.

Paco desprecia a los ciudadanos rusos que también están sufriendo las consecuencias del conflicto. Poco después de su mensaje la defensa rusa derribó un dron ucraniano en el aeródromo Engels, que mató a tres personas, pero como eran rusas carecen de valor para Paco. Él entiende así el cristianismo. Al mismo tiempo Ucrania presentaba el sistema de cohetes de artillería de alta movilidad Himares, que permitirá matar a muchos rusos.

Paco pidió a su belicoso Señor Dios que ilumine a los dirigentes políticos implicados en esta operación para que la terminen “inmediatamente”. Esperemos que caiga la iluminación sobre su patrocinado el presidente ucraniano que cuatro días antes, el 21 de diciembre, se reunía con el presidente estadounidense Joe Biden y conseguía que le prometiera facilitarle toda la ayuda militar que precise para continuar sus actividades agresivas, incluyendo los misiles Patriot que pueden destruir la Federación de Rusia.

Qué enorme contraste se observa, por quien quiera hacerlo, naturalmente, que no será ningún catolicorromano, entre el mensaje belicista del papa Paco y las declaraciones hechas el mismo día por el presidente Putin a la televisión estatal de la Federación de Rusia. Esto fue lo que explicó, si no urbi et orbi, como lo hace Paco según la prosopopeya de los rituales vaticanos, sí con la verdad de los hechos comprobados y comprobables:

Estamos dispuestos a negociar una solución aceptable con todas las partes implicadas en el proceso, pero depende de ellos el hacerlo. Es cosa suya, no somos nosotros los que nos negamos a negociar, son ellos.

Lo saben los observadores internacionales, porque la agresividad de la Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN) queda patente en todas sus intervenciones en cualquier parte del mundo en donde les interese a sus amos, los Estados Bandidos de América del Norte, llamemos a las cosas por sus verdaderos nombres. Los fabricantes de armas gringos necesitan guerras en las que gastarlas para incrementar su inicuo comercio criminal. Pero reciben el premio merecido y de todos los países invadidos acaban saliendo a toda prisa, abandonando a sus colaboracionistas para que los juzgue la justicia del lugar. El último ejemplo más reciente lo proporciona Afganistán. Si el papa Paco fuese un buen cristiano vería en ello un castigo de Dios por sus crímenes inhumanos.

Sí tuvo razón Paco en su homilía navideña, bien inspirado por esta vez, al referirse a la “grave carestía de paz también en otras regiones, en otros escenarios de esta tercera guerra mundial”. Lo que hace más repugnante la toma de posición de Paco con los provocadores de la OTAN, puesto que reconoce la gravedad de la situación política internacional, y mencionó los conflictos experimentados ahora en Siria, Palestina Líbano, el Sahel, Yemen, Myanmar e Irán. Lo penoso es comprobar que con su actitud favorable a los enemigos de los pueblos enciende más todavía los conflictos.

No quiere reconocer que sus intenciones son despreciadas en el reino de los cielos del que asegura cínicamente ser representante en la Tierra. Recordamos muy bien que el pasado 25 de marzo consagró a la Federación de Rusia y a Ucrania al Inmaculado Corazón de María, para que la Virgen a la que él adora pusiera la paz entre las dos naciones. Nueve meses después le ha abortado el plan, porque la Virgen lo ignora olímpicamente. Debiera avergonzarse de su fracaso celestial y estarse callado, por mucho que ame a los ucranianos y deteste a los rusos. Nadie puede hacer caso de este fantoche vestido de fantasma, así en la Tierra como en el cielo.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

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