“Triste España sin ventura” por Joaquín Soler

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La opinión por Joaquín Soler, arquitecto miembro de UCR Unidad Cívica por la República

Triste España sin ventura
Mi primo Patxi en su juventud fue marinero
del crucero Canarias. Desde este barco estuvo navegando y bombardeando la
ciudad de Barcelona durante la Guerra de España. Cuando acabo la guerra mi
abuela Josefina al saludarlo, lo primero que hizo, fue darle un fuerte abrazo y
después quejarse del miedo que paso durante los bombardeos.
La armada rebelde se apropió de los cruceros
pesados gemelos denominados el Canarias y el Baleares. El crucero Baleares lo
hundió la armada fiel a la Republica en la batalla del Cabo de Palos. El barco
Almirante Cervera fue un crucero liguero tomado en el puerto de El Ferrol por
los amotinados. Estuvo navegando por el mar Cantábrico, hundiendo los barcos de
suministro de los convoyes republicanos y participando en numerosas acciones de
combate entre ellas bombardeo las ciudades de Málaga y Valencia. El barco hizo
varios servicios al régimen, trasladó al embajador fascista, el Conde Ciano,
desde San Sebastián a Santander y transportó el brazo de San Pablo desde La
Valetta a Tarragona.
Durante su historia el barco no tuvo ninguna
relación con la ciudad de Barcelona. Aun así, las nuevas autoridades
franquistas quisieron bautizar con su nombre una calle en el barrio de la
Barceloneta. También pusieron los nombres de los cruceros gemelos, el Canarias
a una calle del barrio de Sarria y el Baleares a otra calle del barrio de
Horta.
Ahora la calle ha cambiado de nombre y con
ello hemos perdido una ocasión de recuperar la memoria y la historia. El nuevo
nombre de la calle tenía que haber sido para el Almirante Pascual Cervera
Topete en homenaje a un héroe de la última Guerra de Cuba. Nieto del Ilustre
Vicealmirante Juan Bautista Topete que en 1868 se levantó en la bahía de Cádiz
junto al General Juan Prim apoyando “La Gloriosa” contra la monarquía de Isabel
II.
El Almirante Cervera fue un marino liberal en
una España sin rumbo y sin rey. Bajo la regencia de Maria Cristina y de la
sucesión de varios gobiernos sin visión de lo que acontecía en las provincias
españolas de Ultramar.
El escenario de la bahía de Santiago de Cuba
fue su última acción de guerra. Embarrancó los buques de la flota en los
arenales cubanos, para evitar que los hundiera el enemigo.  Con esta acción consiguió salvar la vida a
los marineros y a los barcos, que hubieran ido directos al fondo del mar.
España había perdido sus últimos territorios de ultramar y una flota de guerra
de barcos de madera que hacían aguas.
La derrota de la Guerra de Cuba y la perdida
de todos los territorios de ultramar puso al país frente el espejo de la
realidad. Generando una corriente de pesimismo en varias generaciones de
españoles que tuvo influencias en el pensamiento y en todas las artes y las
letras.
Este pesimismo que invadió la península
ibérica, de norte a sur y de este a oeste, ya nos viene de antiguo. Tras la
noticia de la muerte del joven príncipe Juan, hijo de Isabel y Fernando, en el
que estaban depositadas todas las esperanzas del reino, se crea una corriente
de pesimismo.
El cancionero de Palacio del siglo XV-XVI
recoge un verso con el nombre “Triste España sin ventura”. El musico y poeta
castellano Juan del Enzina lo musico con una melodía profunda, recomiendo su
audición. Las diferentes estrofas en castellano antiguo son una diagnosis del
estado de ánimo general del país:
“Triste España sin ventura,
todos te deven llorar.
Despoblada de alegría,
para nunca en ti tornar.
Tormentos, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembrote Dios de plazer
porque naciesse pesar.
Hízote la más dichosa
para más te lastimar.
Tus vitorias y triunfos
ya se hovieron de pagar.
Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar.
Pierdes la luz de tu gloria
y el gozo de tu gozar
Pierdes toda tu esperança,
no te queda qué esperar.
Pierdes Príncipe tan alto,
hijo de reyes sin par.
Llora, llora, pues perdiste
quien te havía de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.
Llevote todo tu bien,
dexote su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.
De tan penosa tristura
no te esperes consolar”.
Pere Rubianes fue un artista cómico que
trabajó y vivió en la ciudad de Barcelona. Hubiera estado contento y feliz con
que su nombre sirviera para bautizar un nuevo espacio cultural destinado a
teatro de la ciudad, en esos mares navegaba a sus anchas.
Nuestras armas son el conocimiento, la
cultura, el análisis de la historia y los motivos que la desencadenaron.
Nuestro deber y obligación es luchar contra un neocapitalismo despiadado y
salvaje, que está consiguiendo la globalización de la economía y lo que es aún
peor, la globalización del analfabetismo de la mayor parte de la población.
Nota: La Opinión es un espacio de Radio
Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es
dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en
la línea editorial de nuestra emisora.

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