Domingo, 28 de mayo. “28 de mayo: Saludables razones para avanzar”

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La Opinión por Tere Saenz – Pedagoga Técnica de Igualdad. Parlamentaria de Podemos.
El día internacional de la salud de las mujeres, se conmemora desde 1987 a propuesta de la Red Mundial de Mujeres
por los Derechos Reproductivos. Se inicia con el Programa de Acción de la
Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo, acordado en 1994, con el
seguimiento en la Plataforma
de Acción de la Conferencia Mundial
de la Mujer de
Beijing; al igual que en tratados y convenciones de derechos humanos, como la
CEDAW.
El lema que la mueve es, “La salud y los
derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos y de ciudadanía. ¡Que el
Estado los garantice, proteja y
promueva!”. Sin embargo, en el mundo
hoy en día, según reconoce la organización mundial de la salud, siguen muriendo
mujeres por embarazos, y/o ablaciones. Miles de mujeres denuncian violencia de género. La repercusión del copago nos dice qué la gente que está
dejando de consumir fármacos son los que tienen la renta más baja. Entre ellas
un porcentaje importante de mujeres por que viven más años de cronicidad.
Los cambios en estos dos años en Navarra
respecto al informe SOMBRA CEDAW (2009-2013) de Navarra, son importantes y significativos.
Se ha aprobado el decreto de salud sexual y reproductiva
en noviembre 2016.
Basado en un proceso participativo. Decreto que garantiza entre otras cuestiones las
interrupciones de los embarazos no deseados y la prevención de los mismos por medio de la educación sexual. Se amplían prestaciones como la
reproducción asistida en mujeres solas o con pareja del mismo sexo, el
diagnóstico preimplantacional y la atención a la transexualidad. Además
de atención a colectivos con más vulnerabilidad.
Los nuevos Centros de Salud Sexual y Reproductiva, estarán abiertos a
ambos sexos, ofreciendo una atención integral, multidisciplinar, más adecuada a
la realidad de la salud sexual, con
programas dirigidos específicamente a hombres y a personas jóvenes. Ahora toca
hacerlo realidad sin más dilaciones.
Se ha
desarrollado el Protocolo para la Prevención y Actuación
ante la
Mutilación Genital Femenina.

En relación a los casos de cáncer
de mama
, la detección es rápida y coordinada queda por mejorar las listas de
espera en los servicios colaterales (cirugía plástica y reparadora,
rehabilitación y las unidades de linfedema…) y la persona de seguimiento
continuo
Se ha puesto en marcha el protocolo
sanitario para la fibromialgia y la fatiga crónica
, con
asignación presupuestaria y especial colaboración con las asociaciones
implicadas, Formación para personas profesionales y el primer grupo de tratamiento
terapéutico colectivo
El protocolo de actuación con personas transexuales
es una realidad, especialmente con niños y niñas y en educación. Va a aprobarse
en breve la ley LGTBIy+
que recoge todo un capitulo en materia de garantías sanitarias par todos los
colectivos implicados en la
misma. Y sobre todo una ley que garantiza el derecho a
sentirse cada una como quiera y poder vivir con su sexo sentido sin ser
patologizado.
Se ha empezado a hacer formación desde el Departamento de salud en materia
de salud y genero. Incorporando partidas especificas para ello en los
presupuestos 2016. No debemos olvidar que la salud tiene género: Se enferma de diferente manera en función
del rol que se juegue y del sexo biológico que se tenga.
Esto es el gran avance y reto. La garantía de que se haga una revisión de
género
, es decir, desprejuiciada, de los conceptos de salud y enfermedad. “La marginación de la mujer en el ámbito de la
medicina comenzó cuando el poder médico se fundamentó a partir de negar la
experiencia y sabiduría de
las matronas y sanadoras, que pasaron a convertirse en
brujas”, nos dice la experta Carmen Valls. El nuevo modelo planteaba que
las enfermedades no tenían sexo, y que “estudiando a los hombres, ya
estaban estudiadas todas las mujeres, menos en el embarazo y el parto”.  Una corriente científica, fundamentalmente
feminista, cambió el concepto hace 30 años al argumentar que “la salud de las mujeres dependía
de problemas sociales y culturales, de la discriminación y la violencia que
habían sufrido”, pero seguía negando las diferencias biológicas no
visibles por temor a que fuesen usadas para discriminar a las mujeres.
“Que tengamos menos hierro no nos hace inferiores.
Los estudios, nos demuestran como las
mujeres han sido peor atendidas en la sanidad pública. Menos hospitalización,
diferencias de tratamiento como por ejemplo en el caso de los infartos, con
menos ensayos clínicos…Con menos tiempo de dedicación real excepto en
atención primaria y encima cuando acuden a esta es para el resto de la
familia, en su papel de
cuidadoras de los demás. Hasta ahora, han tenido categoría de enfermedades
aquellas que se producían en contextos laborales masculinos. Avancemos en este
camino, permitiendo a las mujeres estar enfermas y ser atendidas. ¡No solo
cuidadoras! Además, el hecho de cuidar de los demás también trae consigo
enfermedades específicas. En ningún momento se ha valorado como factor de riesgo el hecho de tener
trabajos infravalorados, mal pagados, temporales y encima parta la gran
mayoría, no considerados, como el trabajo doméstico.
Que nos ha mirado como enfermas, cuando
no lo estábamos. Es necesario que se haga una revisión del tratamiento actual a
las mujeres, cuando nos vamos haciendo mayores, ayudando a comprender el
placer de madurar
, dejando de vernos solo como “menopáusica”. En este sentido, cómo dice Betty Friedan, la autora que
a mediados del siglo XX reivindicaba el derecho al orgasmo, habla ahora de la
necesidad de luchar para disfrutar del inmenso placer de “una noche bien
dormida” O el tratamiento victimista que se da a las mujeres con temas
como el cáncer: No somos menos por tener o no una teta o quedarnos
calva en un periodo de nuestra vida.
Sigue siendo necesario garantizar los
derechos sanitarios a todas las mujeres incluidas aquellas que están en nuestro
país en situación de ilegalidad y/o ejerciendo profesiones como la prostitución. Atender
a las mujeres
con diversidad funcional
y seguir mejorando las Listas de espera.
Pensiones dignas para todas las personas. Quitar el Copago y Repartir del
trabajo productivo y reproductivo entre hombres y mujeres. Y por supuesto poner
fin a las diferentes violencias machistas. Una persona no puede estar bien si
esta en peligro su vida. O se mira su cuerpo solo como un objeto de uso y
abuso.

El
derecho a la salud implica gozar del más óptimo estado de bienestar físico,
mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar. ¿Cómo
podemos ser titulares de este derecho y llegar a ser ciudadanas en salud si aún enfrentamos
discriminaciones y subordinación, violencias simbólicas y directas, y el
control sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas?

Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.

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