Domingo 16 de abril, “El cambio real se llama III República”

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Manifiesto de la asociación Unidad Cívica por la República (UCR), abril 2017.
Conciudadanas, conciudadanos:
En torno a la fecha memorable del 14 de abril,
la asociación UCR rendimos tributo a la proclamación de la II República
española, acompañàndoos en ello a miles y miles en todo el país y también
allende las fronteras. Un tributo de verdad, justicia y reparaciòn, para el
momento histórico en que el pueblo, en esta tierra, ha sido más dueño de sus
destinos. Hablamos, por supuesto, de la Repùblica. Un momento el cual ha de
volver, y volveremos.
En tan poco tiempo, nunca se vio en España
tamaño avance social y cultural, como con la Repùblica del 14 de abril.
Conquistaron las mujeres derechos esenciales,
incluido el voto. La clase obrera ganó un poder como nunca antes, y tampoco
luego, de la Repùblica. Por ejemplo, un estuquista llegó a presidente del
Gobierno en esos años. No ha vuelto a darse en nuestro país.
Respiraron las naciones de una España en comùn
acuerdo, sin yugo centralista, ni el de las oligarquías locales; retrocedían
conforme auroraba un federalismo de raíz fraterna.
Con igual espíritu, se tendieron puentes con
las naciones iberoamericanas, ya entonces -como hoy- todas repùblicas. El fruto
de ese acercamiento habría de verse no mucho despuès, aun en situaciòn tan
dramàtica como la del exilio español republicano, el cual aquellos países y sus
pueblos acogieron con generosa humanidad. Sean estas palabras, asimismo, un
agradecimiento.
Con la II Repùblica, florecieron las artes, las
ciencias y el pensamiento. Una edad dorada de la cultura.
No hablamos, empero, de una arcadia: conflictos
hubo, disputas, momentos graves en la política, y alguno en el orden pùblico.
Mas la Repùblica proporcionò, en un tiempo àspero -como otro ahora vivimos- el
marco mejor de convivencia democrática de la època. Unas reglas de juego
justas. Por eso hubieron de destruirla, criminalmente, los ventajistas de
cualquier laya, los amigos de lo ajeno, el expolio, el fascismo…
No fue culpa de la República: fueron quienes,
desde siempre, desde siglos atràs, se han negado por sistema, a que todos y
todas podamos compartir los dones de la vida, del trabajo, de la salud y la
dicha. De la felicidad. El compartir…
Hoy como ayer, la Repùblica lo significa. No es
un problema de Gobierno cuanto tiene España: es de Estado; de construcción de
un Estado social digno de tal nombre. Capaz de ser, en Democracia, el comùn que
nos arrope y ampare.
En este día, reivindicamos una III Repùblica federal,
laica, participativa y solidaria, como vía imprescindible para alcanzar las
soluciones de los problemas de fondo que atenazan a la colectividad; la
convivencia, el bienestar de un país, que principia por quienes, en su
diversidad, lo habitan. Lo habitamos.
Para todos, el cambio real y hacia mejor se
llama III Repùblica.
Somos activistas. En nuestra asociaciòn -dicho
sea con el debido respeto para aquellas organizaciones que en función de su
estructura, los necesitan- no tenemos liberados, ni cargos retribuidos. Hay
militantes de distintos partidos, sindicatos, colectivos y otras asociaciones.
Y desde ahí, desde esa multiplicidad sinérgica, afirmamos con voz igual de
clara:  no està separado; no hay ninguna
muralla que deslinde la labor a pie de calle, del trabajar tambièn diaria y
políticamente por una casa de todos y para todos, la III Repùblica española y
federal.
Con sus vigas maestras, ejes constituyentes,
contenidos. Por ejemplo: planificaciòn económica merced a sectores estratègicos
de titularidad pùblica; la economía participativa, y la Democracia igual, a
todos los niveles. Los derechos sociales, federales y medioambientales,
garantizados por una nueva Constitución republicana. Igualdad de Género
efectiva y afirmada asimismo en la nueva Constitución. Seguridad, dentro de
ella, para la actividad de los partidos y sindicatos. Pluralidad. Políticas
estatales de paz, con unas Fuerzas Armadas al servicio siempre de la Repùblica.
Del pueblo y su defensa. No al de órganos antidemocràticos y neocoloniales.
Con ello, y un Estado que serà laico desde el
respeto, por ley, a la libertad de conciencia y confesiòn, la III Repùblica
-federada en modo voluntario- significarà la soberanía verdadera de nuestro
país.
También hoy, en honor a la Democracia y quienes
dieron su vida por ella, exigimos el fin de la impunidad del franquismo. El
completo, definitivo, de curso legal… fin de la impunidad del franquismo, con
la anulación de sus sentencias criminales y decretos que condicionan, aùn hoy y
de manera nefasta, los pilares de nuestro orden constitucional.
Y es ahí donde asienta la actual Monarquía
española. Con origen franquista. Y por su concepción patrimonial del Estado,
confusión de lo pùblico y lo particular, un mal ejemplo visible, el cual va
calando en toda la estructura de la sociedad.
No ha de extrañarnos pues la escandalosa
corrupción. Y a su través, la precariedad, la pobreza, la quiebra. A fin de
superarlo, la Monarquía debe ser abolida en España, tan inexorable como
democráticamente.  Resulta algo
imprescindible, si cuanto se quiere es regenerar en serio nuestro país.
A la tarea, decisiva, animamos a todas las
personas de bien; a las fuerzas laborales, políticas, culturales… A la
ciudadanía. A la nación. Al pueblo.
Hacen falta urnas libres las cuales, de una vez
por todas, remuevan ese obstàculo medieval, la Monarquía, abriendo así el
camino -nunca fàcil, pero que recorreremos juntos- hacia la vida digna, la
justicia y la paz en nuestra tierra.
A ello contribuirá si duda la III República.

¡VIVA EL 14 DE ABRIL! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

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