Después de la cuarentena, ¿tomamos el poder o lo dejamos para otra pandemia?

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Después de la cuarentena, ¿tomamos el poder o lo dejamos para otra pandemia?. Todo el poder para la clase trabajadora.

Nuestros sanitarios no deberían verse obligados a ser héroes, sin duda existen responsables de la actual situación de la sanidad pública en el Estado español, de la degradación y erosión de nuestro sistema de salud.

Los principales responsables son los que apostaron por privatizaciones, por la externalización de servicios, por no invertir en lo público. Son los que pusieron y ponen en entredicho la necesidad de una sanidad pública, universal y gratuita.

Ha tenido que llegar una pandemia para demostrarnos que la salud no puede ser un negocio, que nuestra vida y la de nuestras familias no son una mercancía y que el Estado no puede ser solo un espectador en el juego de la especulación del libre mercado.

El COVID-19 ha puesto las cartas sobre la mesa y ahora vemos que la baraja estaba marcada para que siempre ganen los mismos y perdamos los más, los mayoritarios en todos los sentidos.

Los mayoritarios, los más, somos la clase trabajadora, los que cada mañana ponen en marcha el motor del mundo y hacen que giren las ruedas de la historia.

La pandemia nos demuestra nuestra verdadera fuerza, si nosotros paramos se para todo, nada funciona, el sistema colapsa y el castillo de naipes hecho con cartas marcadas por la oligarquía se derrumba.

Ellos no pueden, los oligarcas, los multimillonarios, los poderosos, no pueden hacer nada sin la fuerza de trabajo de la clase trabajadora. Pero el coronavirus también ha demostrado que nosotros podemos salir adelante con ellos, sin ellos y a pesar de ellos.

Ahora empiezan a lanzar sus dados trucados, a mover sus fichas en el tablero de juego en el que han convertido el mundo, lo hacen para no perder el control, para no perder el poder, aunque sea a costa de nuestras vidas, a los psicópatas del poder eso es lo que menos les importa.

¿Pero y si esta vez despertasemos?, si fuésemos conscientes de nuestra propia fuerza, si fuesemos capaces de hacer valer nuestra fuerza descomunal para defender nuestros intereses…oh que grande se haría el horizonte, como brillaria el futuro y como temblaria el poder.

Que bonito es soñar con la utopía, pero más bonito sería hacerla realidad. Y en nuestras manos está.

Por André Abeledo

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.

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