‘Desde mi balcón’ por Joaquín Soler

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“Soy una abierta ventana que escucha

          por donde va tenebrosa la vida.

          Pero hay un rayo de sol en la lucha

          que siempre deja la sombra vencida.”

          Miguel Hernández, del poema “Eterna sombra”, del libro Últimos poemas (1938/41)

Miguel murió solo el 28 de marzo de 1942 en la celda de la prisión de Alicante. En otro de sus versos nos dice: ”Hay hombres que contienen almas sin fronteras”, es un homenaje a los Brigadas internacionales que defendieron la democracia durante la Guerra Civil. Hoy los brigadistas actuales son: los médicos, las enfermeras y los sanitarios, nuestros hombres y nuestras mujeres. Es la hora de los valientes que trabajan cada día en los hospitales, los centros médicos y en las residencias de mayores para vencer esta pandemia. También hay otros valientes que no salen en las noticias, pero son indispensables: los agricultores, los transportistas, los farmacéuticos, los informáticos, los carteros, los dependientes de alimentación, los conductores de transporte, los mensajeros, las limpiadoras, los policías, los bomberos y los empleados de funerarias.

Cada noche a las ocho salgo puntual al balcón para aplaudir por la salud pública, con esto rompo mi soledad. Veo a los vecinos en sus ventanas, terrazas y balcones. A muchos no los había visto nunca, a otros los veré mañana pasear por las calles y las plazas. Los mayores salen abrigados y sus aplausos son suaves. Los jóvenes bailan y se mueven a buen ritmo. Los niños ríen y saltan de alegría. Los de generación aplaudimos fuerte, eso me dice mi hija, gritamos “bravo” y “viva” como si estuviéramos en una manifestación. Es la única esperanza que nos queda, seguir aplaudiendo por ellos, por todos los que están en la primera línea. Recordar que estamos vivos, que queremos seguir y que la vida sigue.

         “Esa región no descubierta,

          de cuyos límites ningún viajero

          retorna nunca, desconcierta

          nuestro albedrio, y nos inclina

          a soportar los males que tenemos

          antes que abalanzarnos a otros que no sabemos”.

          William Shakespeare,  de la obra “Hamlet”, acto II, escena I (1609)

A nuestros abuelos los reclutaron para que fueran al frente en la guerra, independientemente de sus ideas y del lado que estuvieran. A nosotros el gobierno solo nos pide que nos quedemos en casa, en comparación es un sacrificio muy pequeño. Tenemos todos los servicios, alimentación, agua corriente y electricidad, televisión y conexión a internet, podemos seguir trabajando desde casa. Cuando salimos a la calle no hay aviones que bombardean desde el cielo, ni francotiradores apostados en los tejados, tampoco hay enemigos emboscados. La gente se mantiene distante una de otra en las aceras y en las tiendas. Esta separación a veces la mantengo en casa con la familia, ¿nos va a quedar este hábito en el futuro?

Ahora muchos de nuestros ancianos están siendo azotados con gran dureza por esta enfermedad, no los podemos contabilizar como meras bajas. Están confinados solos en residencias, que no tienen las mejores condiciones sanitarias para sobrevivir a la pandemia. Son la generación que nació y creció en la guerra. Tuvieron la juventud en la durísima postguerra. Vivieron en un régimen hermético que no tuvo paz, ni piedad, ni perdón con los derrotados. Muchos han muerto en la más absoluta soledad, lejos de sus seres queridos, sin un abrazo, sin una palabra, ni una despedida digna. Han sacrificado sus vidas y trabajos por hijos y nietos hasta en los últimos momentos de la última crisis.

Decían “Tenemos la mejor sanidad del mundo”, pues no es verdad, la han desmantelado. Si tenemos unos magníficos profesionales entregados, responsables y que cumplen con su deber. Ahora dicen: “Esto es una guerra”, pues no es verdad, el que enferma no es un enemigo invisible, es un paciente que hay que tratar y curar. No me gustan las ruedas de prensa que empiezan…”Sin novedad en el frente” pues si hay novedad, tenemos más de 15.000 muertos. Otros dicen: “Todos los políticos son iguales”, pues no es verdad, hay los que defienden a los ciudadanos y hay los lacayos que trabajan para sus patronos.

         “Yo no sé muchas cosas, es verdad.

          Digo tan solo lo que he visto.

          Y he visto:

          que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

          que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

          que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

          que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

          y que el miedo del hombre…

          ha inventado todos los cuentos.

          Yo no sé muchas cosas, es verdad,

          pero me han dormido con todos los cuentos…

          y sé todos los cuentos”.

   León Felipe, del poema “Se todos los cuentos”, del libro Parábola y Poesía (1944)

Cada decisión, cada decreto y cada resolución puede ser acertada o equivocada. Pero propone una solución a los problemas de las empresas, comercios y familias que viven con tremenda angustia. Mañana tomaremos nuevas decisiones. La crítica es siempre necesaria en democracia. La oposición denuncia una decisión y critica la contraria. No admiten que el gobierno esté trabajando para hacer frente a la pandemia, su única meta es “derribar el gobierno ilegitimo de Sánchez”. Imaginar esta crisis en manos de un gobierno formado por: Acebes, Aznar, Fernández, Matas, Mato, Rato, Trillo y Zaplana, por mencionar algún exministro.

La responsabilidad y la lealdad a la oposición se le suponía, eso creíamos. Pues no, ni los nacionalistas periféricos, ni la derecha y ni la extrema derecha la tienen. No están a la altura del momento que estamos viviendo. Esta crisis es global y nos está afectando a todos. No distingue de fronteras, de bamberas ni de ideologías. Pero no nos afecta a todos por igual.  Hay mujeres que viven con un maltratador, estudiantes que han de compartir un ordenador, trabajadores que han perdido su fuente de ingresos, emigrantes que residen en una habitación con derecho a cocina, familias que comparten un piso muy pequeño y sintecho que malviven en la calle. Aunque la muerte no distingue de ideologías ni de economía, las diferencias y los porcentajes sí que entienden de barrios, las estadísticas así lo confirman.

Estamos ante un grave problema sanitario hoy, económico y social mañana. Depende de cómo lo gestionemos, tenemos una gran responsabilidad para que cambie el futuro de la gente corriente y común. Pero vamos a salir de esta crisis juntos y no podemos dejar a nadie en el camino. Necesitamos unidad para centrarnos en buscar las soluciones a los problemas de hoy. Con una sanidad pública imprescindible, que está en situación precaria por los que tanto critican al gobierno. El recuerdo a unos versos hechos canción por el cantautor Silvio Rodriguez, la canción “Sueño con serpientes” del disco “Al final del viaje” de 1978.

          “Hay hombres que luchan un día y son buenos.

          Hay otros que luchan un año y son mejores.

          Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

          Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

          Bertolt Brecht, del poema “Los que luchan” (1933).

Salud y República a todos.

Joaquín Soler, arquitecto, miembro de la Junta Federal de UCR Unidad Cívica por la República

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.

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