Contra el capitalismo salvaje y la crisis hija de la Pandemia, necesitamos organizaciones de clase

24
0

Contra el capitalismo salvaje y la crisis hija de la Pandemia, necesitamos organizaciones de clase.

Hoy nos enfrentamos a una Pandemia llamada COVID-19 y mañana nuestro reto será combatir la desigualdad y hasta el hambre nacida de otra depresión económica del capitalismo, de un sistema basado en la desigualdad, salvaje e inhumano que pone la economía por encima de todo, también de la vida.

Vuelve a ser más importante que nunca la organización de la clase trabajadora para defender nuestros intereses, ante un más que seguro brutal ataque de las oligarquías a nuestros derechos, a nuestras libertades y a nuestra capacidad adquisitiva.

Una vez más tratarán de condenarnos a sobrevivir, a arrastrarlos, a mendigar nuestro derecho a un trabajo digno, con un salario diferente.

Como dijo Karl Marx “El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.”.

Podemos estar seguros de que los oligarcas y las grandes multinacionales defenderán sus privilegios y tratarán de que la enorme factura de esta crisis la pague la clase trabajadora.

Las trabajadoras y trabajadores siempre hemos tenido el deber de estar organizados, pero ahora ese deber se ha convertido en necesidad urgente e inaplazable.

Recuperar la conciencia de clase para ser conscientes de nuestra propia fuerza, organizarnos para defender nuestros intereses y no perder los escasos derechos que nos quedan es fundamental para tener un futuro digno como sociedad.

La clase trabajadora debe organizarse a nivel sindical y político, en organizaciones que tengan claro a qué clase representan, debemos participar activamente para tomar las riendas de nuestras vidas, tenemos la obligación de formarnos y la necesidad de luchar para vencer.

Aquellas organizaciones del falso pacto social, de la falsa paz social, que defienden la teoría del mal menor no son más que herramientas del capitalismo para apuñalar a la clase trabajadora por la espalda y a traición.

Los que defienden que los sindicatos y los partidos deben ser un reflejo de la sociedad en la que vivimos, no son más que traidores y vendidos.

Los sindicatos de clase y los partidos comunistas siempre han sido vanguardia y punta de lanza de la lucha de clases, siempre han sido el motor de transformación para conseguir una sociedad con una mayor justicia social.

Y eso es lo que necesitamos ahora, organizaciones de clase dignas de ese nombre.

Por: André Abeledo Fernández

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.

Artículo anteriorLa COESPE: el factor de orden del movimiento de pensionistas
Artículo siguiente¿En qué idioma (o idiome) escribo? por Arturo del Villar