‘Campaña de salvavidas borbónica’ por Arturo del Villar

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La Casa Real ha puesto en marcha una campaña propagandista para intentar afianzar el trono bamboleante de nuestro señor el rey católico Felipe VI, de la denostada dinastía borbónica. Así, el 16 de junio llevó a su majestad y su impetuosa consorte al Museo del Prado, para anunciar el lanzamiento de la campaña Spain for sure, destinada según los promotores a promover la visita de turistas al reino, pero en realidad a contener el descrédito internacional del borbonismo, ante las constantes informaciones aparecidas en los medios de comunicación internacionales sobre la corrupción de la familia irreal española.

Probablemente habrá alarmado a los servilones del rey que el diario británico más influyente, conservador y monárquico, The Times, con 235 años de historia, publicase el 18 de junio un amplio informe de su corresponsal en España, Isambard Wilkinson, titulado en traducción española “El rey caído”, en alusión a las reiteradas caídas físicas de Juan Carlos I, y a su actual uso de muletas para moverse, cuando no lo lleva en silla de ruedas un lacayo por las dependencias de palacio. Y dice la traducción del subtítulo: “Sexo, dinero y el escándalo que han sacudido a España”, lo que resulta una exageración manifiesta, puesto que aquí no se ha notado ninguna sacudida: este reino está drogado con el fútbol, y soporta lo que ningún país civilizado toleraría al jefe de su Estado.

Supone Wilkinson los ataques de ansiedad que sufrirá la familia irreal por las mañanas, al ver las informaciones de los diarios sobre sus últimas fechorías descubiertas: “Desayunar en el palacio de la Zarzuela debe de ser un momento tenso estos días”, pero no lo será tanto, en primer lugar porque la familia no se reúne ni para comer, sino que evita verse incluso de lejos, y además porque hasta las niñas saben que los vasallos soportan todo lo que les caiga encima sin rechistar.

Otras señales críticas

No es The Times el único medio de comunicación influyente en Europa, asombrado ante lo que hace la familia irreal española. También la República Francesa está bien informada sobre los escándalos de la borbonería, no es preciso añadir española, porque no existe otro país en el que reine: los expulsaron de todos. El más reciente reportaje apareció este 17 de junio en el diario parisiense Libération, firmado por su corresponsal en Madrid, François Musseau, con este título en la traducción: “España: Juan Carlos, ¿el golpe de la desgracia?”, asimismo con una sutil referencia a los golpes sufridos por el rey decrépito en sus frecuentes caídas. Explica que el reino se halla dividido entre quienes opinan que la monarquía es indiscutible, y quienes piensan que la actitud del rey decrépito ha superado todo lo soportable por el reino, y además afecta a su hijo y sucesor, a quien había nombrado heredero de su cuantiosa fortuna tan indignamente conseguida. Otra escenificación de las dos españas habitualmente enfrentadas.

Sería necesario celebrar un referéndum para descubrir cuál es la predilección de la mayoría de los españoles, como se hizo en Italia al final de la guerra en 1945, con el resultado de un rechazo mayoritario a la monarquía saboyana que entregó el poder al fascista Mussolini. En España sucedió al revés: el dictadorísimo fascista dio el poder al designado por él mismo su sucesor a título de rey. El resultado de ese deseable pero hipotético referéndum es previsible, como lo fue en Italia, de modo que las actuales Cortes no lo aceptarán, dada la mayoría de escaños con los que cuentan los tres partidos dinásticos, el que se atreve a denominarse Popular, el ultraderechista Vox y el que usurpa el nombre de Socialista, sin parecerse en nada al fundado por Pablo Iglesias Posse en 1879.

Por de pronto, el 15 de junio la Mesa y el Parlamento de Navarra aprobaron retirar de la Sala de Gobierno el retrato de Juan Carlos I, porque es un ciudadano vulgar desde el momento de su abdicación. El título II de la vigente Constitución, titulado “De la Corona”, no dice nada sobre la situación  del rey abdicado.

Al mismo tiempo la Fiscalía del Tribunal Supremo está investigando la intervención del rey decrépito, en cuanto se refiere al pago de comisiones millonarias para que empresas españolas se hicieran con el contrato de construcción del tren AVE a la Meca. Si algún día se lograra inspeccionar a fondo todo lo relacionado con ese ferrocarril, caerían hasta las monarquías del lugar, mucho más infieles que la borbónica.

En cambio, la Mesa del Congreso de los Diputados ha rechazado el 16 de junio la propuesta de investigar el origen de la fortuna privada del rey decrépito en bancos suizos. Se basa en el hecho de suponer que continúa afectándole el artículo 56:3 de la vigente Constitución, según el cual “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, pese a que desde el 19 de junio de 2014 el titular de la Corona española es su hijo Felipe, en quien abdicó porque le dio la resal gana, sin molestarse en consultar su opinión al pueblo español: pensaría que tampoco le consultó el dictadorísimo cuando decidió por su omnímodo poder designarle a él su sucesor a título de rey para que perpetuara su régimen fascista genocida con otro nombre.

El diario madrileño ultraconservador La Razón se muestra siempre irracionalmente partidario de la monarquía, y este 19 de junio anuncia alarmado que está en marcha una conspiración antimonárquica con visos de prosperar, ante el descrédito en que ha hundido al trono el decrépito monarca. Desea que el reino se convierta en un Estado policial, para tenernos controlados a todos los vasallos, y así cortar de raíz cualquier intentona republicana.

El sexo real nos cuesta caro

Quizá el temor de servilones de La Razón se base en lo que pueda hacer o decir la última barragana conocida de Juan Carlos I, la falsa princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, que es una simple plebeya apellida Larsen. Simple en cuanto a los apellidos, porque para los negocios sucios es única. Al rey decrépito le sorbió el seso, por así decirlo, y se aprovechó de su docilidad para enriquecerse. Ahora no está arrepentida de su aventura borbónica, pero siente miedo. El día 7 de junio fue entrevistada en el programa “360 grados”, de la ETB 2, conducido por Eider Hurtado, y denunció “una campaña franquista de ocho años contra mí y mis hijos”.

Refirió amenazas de muerte si hablaba de lo que solamente ella sabe, contó que sus casas en diversos países fueron asaltadas, y que era vigilada por unos mercenarios. Cuando residía en un lujoso chalé en El Pardo, vigilado por agentes de la Guardia Civil por encargo de su amante el rey, entonces no le parecía mal. Ahora se siente en peligro de muerte por dominar el secreto de las costumbres sexuales ejercitadas en sus buenos momentos por el Borbón cuando hacía el salto del tigre.

Esta persecución ya la sufrió antes, y la denunció también, otra barragana, la presunta actriz conocida con el apodo de Bárbara Rey. Al parecer llegó a un acuerdo económico con la Casa del Rey, y se embolsó unos millones de euros con la promesa de destruir los vídeos grabados por un cómplice en los momentos más íntimos de su relación con Juan Carlos I. Y él sin enterarse de nada como siempre.

Son casos denunciados por las estrellas invitadas al circo borbónico, a las que hemos pagado los vasallos con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Si ahora tenemos en cuenta que el Borbón de marras ha disfrutado de los favores retribuidos, y muy bien, de 1.500 barraganas, según los cálculos del hispanista británico Andrew Morton en su ensayo Ladies of Spain, asusta pensar cuántos millones hemos invertido en satisfacer el furor sexual del monarca cuando estaba en activo, y nunca mejor dicho. Por lo menos su tatarabuela Isabel II pagaba los favores de sus amantes concediéndoles títulos nobiliarios de nueva creación, que eran gratuitos. Tal como había llevado a la Hacienda Pública por su mala cabeza, no estaba en condiciones de premiarlos con dineros ya inexistentes por haberlos derrochado antes. Pese a ello, aunque el real puterío no les costaba nada, los españoles de 1868 empujaron hasta la frontera a su insoportable soberana, y no le permitieron regresar del exilio más que después de muerta, para enterrarla en el panteón real de El Escorial. Eran otros españoles aquellos.

 La real economía

Hablando de dineros, resulta cómico lo que el escriba real hizo leer a su majestad el rey católico Felipe VI, en el acto antes recordado de presentar la campaña Spain for sure. Si en la Casa Real hubiera alguien con sentido común despediría al escriba hoy mismo, por haber obligado a nuestro señor

el rey a leer este párrafo, cosa que él hizo con su desparpajo habitual, sin enterarse nunca de lo que dice:

Decididos todos a enviar juntos al mundo un claro mensaje de fe en nosotros mismos, y de confianza en la solidez de nuestra economía.

Las estadísticas oficiales del Ministerio de Hacienda nos aclaran que la Deuda Pública de España en el primer trimestre de este 2020 ascendió a 1.224.161 millones de euros, lo que equivale al 98,9 por ciento del Producto Interior Bruto, y per cápita de 25.980 euros. Habrán de pasar cientos de generaciones de españolitos para superar ese bache, puesto que ya nacen endeudados. Antes se decía que los niños nacían con un pan debajo del brazo, pero ahora lo que traen es un recibo de la Deuda.

Según dictamen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, con datos publicados el 10 de junio, la economía española será la más afectada de todos los países que la integran, como consecuencia de la recesión debida a la pandemia del coronavirus. En consecuencia, el PIB sufrirá una contracción del 14,4 por ciento, lo que motivará que la tasa de paro alcance el 19,2 por ciento este año.

Por su parte, el Banco de España en sus previsiones para el segundo trimestre de este mismo 2020, estima “una caída sin precedentes” para la economía española, con una tasa de paro que oscilará entre el 18,1 y el 19,6 por ciento. Como para inspirar confianza a cualquiera que no sea el escriba real de los mensajes leídos por Felipe VI.

A pesar de este desastre nazional, la semana próxima comienza la vuelta a España, no en bicicleta, sino en avión, de la real pareja, con visitas a todas las autonomías. La disculpa alegada por la Casa Real para este dispendio en momentos de escasez, es preguntarles cómo han pasado estos meses de confinamiento. Y lo quieren hacer en persona, en vez de comunicarse por videoconferencia, según estuvieron realizando hasta ahora.

Una astuta medida de la Casa Real. Ya las autoridades locales están preparando las manifestaciones espontáneas de adhesión inquebrantable a la borbonidad, verdadera motivación de la vuelta. Los periodistas tienen trabajo en los próximos días, para comunicar a todo el reino el sentimiento de cariño que los vasallos demuestran a sus señores los reyes, acogidos en todas partes con grandes muestras de afecto.

Así se pretende acallar las informaciones en medios extranjeros sobre los delitos cometidos por el rey decrépito, y al mismo tiempo convencer a los incrédulos del fervor monárquico predominante en el reino, lo que hace innecesario convocar ningún referéndum puesto que a la vista está lo que el pueblo quiere. Los discrepantes en cada lugar habrán sido convenientemente recluidos en zonas vigiladas por las fuerzas brutas policiales. Eso se hace siempre para dar el pego, como suele decirse. Lo que no es un pego es la contundencia de las porras policiales: ésas pegan de verdad. Si lo sabremos los republicanos.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.

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